sábado, agosto 11, 2018

"LA PUERTA"- 74 - CORRESPONDENCIA DE LOUIS CATTIAUX.


Esta es la nueva publicación de LA PUERTA, revista que no tiene desperdicio para aquellos interesados en la búsqueda de “sí mismos”. También muy recomendada su web: http://www.lapuertaonline.es , aquí la sinopsis de este número dedicado a la correspondencia de Louis Cattiaux, autor del Mensaje Reencontrado, de la que se puede extraer un delicado y certero perfume de claridad.

Tras la publicación de la correspondencia completa entre Louis Cattiaux y René Guénon1947-1950, de Ediciones Obelisco, “LA PUERTA” tiene hoy el placer de ofrecer a sus lectores una nueva selección de cartas de Louis Cattiaux, pintor, poeta y hermetista, natural de Valenciennes (1904-1953), Louis Cattiaux dejó una abundante correspondencia, pues su obra EL MENSAJE REENCONTRADO, editada por cuenta propia en 1946, atrajo entre los numerosos curiosos, a un pequeño número de lectores interesados que se convirtieron en sus amigos íntimos y con los que se carteó regularmente, entre ellos destacamos a Serge Lebbal, Emmanuel y su hermano Charles d’Hooghvorst, así como los demás miembros de dicha familia belga, paralelamente, se relacionó con artistas y hermetistas de la sociedad parisina de la época como Gaston Chaissac y James Chauvet o Lanza del Vasto, quien prologó su obra.
Esta correspondencia que se lee con fluidez, refleja las preocupaciones del artista en el difícil período de la postguerra. Sin embargo, lo que aquí nos interesa y nos atrae es el sutil perfume que se desprende de ciertos fragmentos. Tras la mano que trazó estas líneas se vislumbra a un hombre profundamente espiritual, un hombre “religado”, un hombre que bebió del manantial universal y que intentó a toda costa, transmitir su experiencia extraordinaria. De aquí su empeño en ofrecer a sus correspondientes un tesoro único, aunque no todos estuvieran dispuestos a recibir un tal don…

martes, julio 31, 2018

DEL LENGUAJE DE LOS FILÓSOFOS


Ya, en alguna ocasión, he apuntado el paralelismo que existe entre el DICCIONARIO MITO-HERMÉTICO de Pernety y LAS FÁBULAS EGIPCIAS Y GRIEGAS, de este mismo autor, pues uno aclara muchos conceptos del otro y el otro explica el sentido del concepto aclarado y su procedencia, entre otros detalles.
Como el buscador sabe, no es un lenguaje fácil el alquímico mito-hermético, y creo que no está demás releer lo que el mismo Pernety dice al respecto en su “diccionario”, precisamente en el vocablo:

LENGUAJE[JR1] : Los Filósofos no expresan el verdadero sentido de sus pensamientos en lengua vulgar y no hay que interpretarlos según las ideas que presentan los términos en uso para expresar cosas comunes; el sentido que presenta la letra no es el suyo. Hablan a través de enigmas, metáforas, fábulas, similitudes y cada Filósofo las emplea según la manera que le conviene.
Un Adepto Químico explica sus operaciones filosóficas en términos tomados de las operaciones de la química vulgar: hablará de destilaciones, sublimaciones, calcinaciones, etc., de los hornos, de los vasos, de los fuegos en uso entre los químicos, como han hecho Geber, Paracelso, etc. Un hombre de guerra hablará de asedios, de batallas, como Zachaire. Un hombre de Iglesia hablará en términos de moral, como Basilio Valentín en su Azoth. En una palabra: han hablado tan oscuramente, en términos tan distintos y en estilos tan variados, que hay que estar al caso para entenderles e incluso un Filósofo estaría apurado con frecuencia si hubiera de explicar totalmente a otro.
Unos han variado los nombres y cambiado las operaciones; otros han comenzado sus libros por la mitad de las operaciones, otros por el final; algunos han entremezclado sofisticaciones, aquel ha omitido alguna cosa, éste ha añadido de superfluas; uno dice que toméis tal cosa, y el otro que no hay que tomar esa misma cosa. Rupescissa sostiene que el Vitriolo romano es la verdadera materia de los filósofos, pero aquellos que aceptan a Rupescissa como Adepto os recomiendan que no toméis el Vitriolo, ni romano ni ningún otro. Vamos a explicar todo esto con ejemplos:
Merlín y Denis Zachaire exponen la obra bajo la alegoría de un Rey que se arma contra sus enemigos, el primero, para combatirlos, el segundo para sostener un asedio. Merlín dice que el Rey, antes de montar a caballo, pidió beber de un agua a la que amaba mucho y que bebió tanto de ella que quedó indispuesto hasta la muerte, que una medicina le resucitó y que montó a caballo, combatió a sus enemigos y les venció. Esta agua no es otra cosa que el Mercurio de los Filósofos, que su Oro, llamado Rey, bebe con ardor porque son de la misma naturaleza y porque, como dicen los filósofos “la naturaleza ama la naturaleza, naturaleza se complace en su naturaleza y según el proverbio vulgar: “Cada cosa ama a la que es semejante”. El mercurio filosófico es un agua disolvente, la disolución es una especie de muerte, pues no se cumple perfectamente sino en la putrefacción. He aquí la muerte del Rey. Este Rey resucita porque la putrefacción es el principio de la generación. Corruptio unius est generatio alterius, cosa que queda probada en muchos textos de otros filósofos.
Bassen, en la Turba, dice: “Poned al Rey en el baño a fin de que supere (o bien, sobrenade, N. del T.) a la Naturaleza. Esta agua es la fuente del Trevisano, en la que entra sólo el Rey para purificarse, allí muere y resucita, pues la misma agua, mata y vivifica. Los Filósofos también han dado el nombre de vida y Resurrección al color blanco que sucede al negro, y han llamado muerte a este último.
Denis Zachaire se ha explicado más extensamente, pero de forma alegórica: en el asedio de la ciudad que imagina, habla de la materia bajo el nombre de aquel que soporta el asedio y el de aquellos que lo realizan, y da una idea de los colores que aparecen a esta materia sucesivamente, indicando los colores de los estandartes y banderas de unos y otros.
Otros han explicado parabólicamente. El Rey Arturo, por ejemplo, dice en la Turba: “Una gran Tesorera cayó enferma a causa de diversas enfermedades, opilación, hidropesía, parálisis… Estaba extremadamente amarilla desde lo alto de la cabeza hasta el pecho, del pecho hasta los muslos estaba blanca e hinchada y paralítica hasta abajo. Dijo a su médico que le fuera a buscar, sobre la más alta montaña entre todas, dos plantas de una propiedad y virtud superior a la de todas las demás plantas. Se las trajo, se ciñó a ellas y desde aquel momento se encontró curada de todas sus enfermedades. Ella reconoció este servicio de su médico con riquezas infinitas.”
Hermes, o alguien bajo su nombre, ha hablado de la obra con un estilo problemático y ha dicho: “He considerado al raro y admirable pájaro de los Filósofos que vuela perpetuamente en el signo de Aries. Si se le divide, si se le disuelve en muchas partes, aunque pequeño, y que su oscuridad sea dominante, permanecerá, como si fuera de temperamento y complexión terrestre. Cuando se manifiesta bajo diversos colores es llamado bronce, plomo, etc., siendo, a continuación, quemado con un fuego violento, por espacio de cuatro días como mínimo, de siete como medio y de diez como máximo, será llamado tierra de plata; ella es, en efecto, de una gran blancura y es llamada Aire, Goma de oro y Azufre. Toma una parte de aire y ponla con tres partes del oro aparente; lo pondrás todo al baño como mínimo veinte días, como medio, treinta y como máximo, cuarenta y te dará tu Bronce, verdadero fuego de los Tintoreros, reconciliando a los peregrinos, llamado fuego de oro, etc. Este excelente azufre ha de ser guardado cuidadosamente pues sirve para muchas cosas.”
Aristeo se explica con un estilo típico cuando dice: “Paseando nosotros por la orilla del mar vimos que los habitantes de las costas yacían juntos pero no engendraban;  plantaban árboles y sembraban plantas que no fructificaban; entonces les dijimos: si hubiese un filósofo entre vosotros vuestros hijos engendrarían y se multiplicarían, vuestros árboles fructificarían y no morirían, vuestros frutos se conservarían y vosotros seríais Reyes intrépidos que venceríais a todos vuestros enemigos. Nosotros demandamos al rey a su hijo Gabertín y a su hermana Beia, que era una muchacha bella y muy blanca, delicada y perfectamente amable; juntamos el hermano a la hermana y Gabertín murió casi de inmediato. El rey, al ver esto, nos encarceló y a fuerza de súplicas y oraciones, habiendo obtenido su hija Beia, estuvimos ochenta días en las tinieblas de la prisión y después de haber desecado todas las tempestades del mar, hicimos llamar al rey y le entregamos a su hijo vivo, por lo cual hicimos alabanzas a Dios.”
Todas estas maneras de explicarse conforman un lenguaje extremadamente difícil de entender, pero algunos filósofos, para velar mejor aún su obra han empleado el enigma. El Cosmopolita, entre otros, ha formulado uno de muy largo a continuación de sus Doce Tratados. Supone que, viajando del polo Ártico al polo Antártico fue proyectado a la orilla; allí, una ensoñación se apoderó de él, mientras veía las Melusinas revolotear y nadar a las Ninfas; estaba atento para ver si descubría al pez Echeneis en ese mar; en esto, se durmió y el viejo Neptuno se le apareció con su tridente. Este dios le mostró dos minas: una de oro, la otra, de acero; después le mostró dos árboles, uno solar y el otro lunar, y le dijo que el agua para regarlos y hacerlos fructificare se extraía del Sol y de la Luna por medio de un imán. Saturno tomó el lugar de Neptuno y puso en el agua el fruto del árbol solar que se fundió como el hielo en agua caliente. Esta agua –añadió-, le sirve de mujer y tiene la propiedad de perfeccionarlo, de manera que se han perfeccionado, uno y otro tienen la virtud de tornar a todos los otros semejantes a ellos mismos.
Los Antiguos empleaban comúnmente las fábulas, y aquellas de los egipcios y de los griegos no han sido inventadas sino a la revista de la Gran obra, si hemos de creer a los Filósofos, que las han citado a menudo en sus obras. Siguiendo sus ideas yo las he explicado en un tratado que he dado al público bajo el título de: Las Fábulas Egipcias y Griegas Desveladas.
Algunos Filósofos han empleado un lenguaje mudo para hablar a los ojos del espíritu; han mostrado, a través de símbolos y de jeroglíficos, a la manera de los egipcios, tanto las materias requeridas para la obra como sus preparaciones y con frecuencia hasta los signos demostrativos o los colores que aparecen en esta materia en el transcurso de las operaciones, pues es por estos signos que el artista sabe si ha operado bien o mal.
Muchos filósofos han añadido un discurso a estos jeroglíficos, pero esta aparente explicación es siempre tan difícil de entender como el mismo símbolo y con frecuencia muchos más. Tales son aquellos de Nicolás Flamel, de Senior, de Basilio Valentín, los de Michael Maier, aunque d’Espagnet dice que estos últimos son como una especie de anteojos que nos descubren muy claramente la verdad que los filósofos han ocultado.


 [JR1]He seguido la publicación del Diccionario Mito-Hermético de Pernety de la colección Indigo, 1993, traducido y anotado por Santiago Jubany.

martes, julio 03, 2018

LA VIDA ÉS MÀGICA, NO PERIPATÈTICA, Desideri Forner



LA VIDA ES MÁGICA, NO PERIPATÉTICA, (Pergaminum edicions), es un libro de pequeños poemas surgidos del autor, Desideri Forner, y que como él mismo explica en la “Nota de Justificación”, tras la introducción:
Este libro ha nacido al mismo tiempo y espacio que la exposición realizada en abril-mayo de 2016 en Badalona, con el mismo título que el libro: “Mandales i Miniats, La vida és mágica, ni peripatética”.
El autor de los miniats, Octavi Aluja, es inseparable del Desideri Forner, el poeta, de manera que el trabajo de uno y otro se complementan y se explican.

LA MATEMÀTICA HERMÈTICA AL DESCOBERT, Samuel Wolsky




LA MATEMÁTICA HERMÉTICA AL DESCUBIERTO, de Samuel Wolsky, publicada por primera vez en una edición bilingüe, fracés-catalán, en PERGAMINUM edicions. Traducido por Desideri Forner y presentado por Stéphane Feye, y como reza en la contraportada: El tratado que sigue constituye quizás un descubrimiento excepcional. Creemos que su contenido será muy apreciado por los buscadores sinceros, pero aún hay más: revela en pocas palabras la clave del ostracismo de la que fue víctima la tradición hermética en la época de la revolución francesa.

sábado, junio 23, 2018

De Arte Cabalística J. Reuchlin (traducción al Catalán)

El De Arte Cabalística és l’obra de maduresa de J.Reuchlin. Hi exposa el diví misteri de la càbala a partir dels propis texts hebreus hi ho fa com qui sap. És per això que pren rellevància el segon llibre, el que presentem trtaduït al català en aquesta edició, on se’ns parla de la tradició pitagórica i se’ns obre, podríem dir, en posar-la en paral·lel amb la tradició de la càbala hebrea. Cert que el misteri és un de sol i comú a la condició h8umana i per tant el mateix en totes las tradicions, però trobar una pedra de Rosetta, com és el cas, és un regal que de cap manera s’ha de menystenir.

Al 1517, fa justament 500 anys, s’edità per primer cop el De Arte Cabalistica. El text és presentat com un continu, és a dir, sense cap separació ni entre els capítols (llibres), ni entre els diàlegs, ni en punts i a part. En això segueix l’antigor i fa palès que sense el do de la intel·ligencia, la capacitat de llegar (inter-lego), és imposible acostar-se al seu text. Tot el De Arte Cabalistica és d’una sorprenent erudicció, ple de cites en grec i en hebreu, a més de les llatines. És escrit en llatí. La seva eloqü`3encia és brillant, encara que concisa per l’època. Cerca més el contingut que no pas la floritura.
La present traducción catalana procura seguir fidelment el text de Reuchlin. La nostra guía ha estat la traducció francesa de F. Secret acarada en tot momento amb la edició llatina de 1517.

sábado, febrero 03, 2018

LA PUERTA - 73 - La Cábala Cristiana

Este es el índice de artículos del último número de la revista      LA PUERTA:

Presentación

La cábala cristiana 
Pere Sánchez Ferré

Ramón Martí de Subirats y su obra principal Pugio fidei (El puñal de la fe)
Carmen de la Maza

Sobre el nombre de YESUS
P. Hidalgo Serra

Pico de la Mirandola 
Catherine dde Laveleye (traducción: Pere Sánchez)

Giorgio de Venecia 
Clément Rosereau (traducción: Elisabeth Bondia)

La Magia de H. Cornelio Agrippa
Claude Froidebise (traducción: Pere Sánchez)

El anfiteatro de la Eterna Sabiduría: El método de H. Khunrath 
Octavi Aluja

La primavera en la tradición judeocristiana
Caroline Thuysbaert (traducción: Sergi d'Hooghvorst)

La Medicina Cabalística de la Caridad Cristiana
Stéphane Feye

Orfeo y la Trinidad
Hans von Kastel (traducción: Sergi d'Hooghvorst)

Humanismo y tradición. La síntesis de Louis Cattiaux 
Raimon Arola

martes, enero 17, 2017

EL ALMA, EL ESPÍRITU Y EL SENTIDO (de Pere Sánchez Ferré)

EL ALMA, EL ESPÍRITU Y EL SENTIDO
Las mutaciones del lenguaje
en la espiritualidad occidental.

He aquí un lúcido y esclarecedor estudio sobre el significado de estas tres tradicionales palabras, protagonistas de cierta confusión en su interpretación a lo largo de la historia, como un servidor no lo haría mejor, he aquí la sinopsis que presenta esta pequeña joya del lenguaje y el sentido de las palabras:

Los filósofos presocráticos, Platón, Plutarco, Jámblico y Proclo, entre otros, así como el Corpus hermeticum, M. Ficino o H. C. Agrippa, denominaron psyque o anima al núcleo inmortal del ser humano, y nunca usaron términos como espíritu (pneuma) para designarlo, sino que afirmaron que el espíritu era el soporte y el vehículo del alma. En los Evangelios, pneuma designa aquello que carece de cuerpo, o bien a ciertos demonios.
Este libro es un estudio riguroso y extensamente documentado sobre el alma (psyque), el espíritu (pneuma) y el sentido (nous) y cómo, a lo largo de los siglos, han cambiado de significado, hasta pasar del ámbito espiritual al de la psicología y la psiquiatría, vaciándolos de todo significado y contenido trascendente.


Pedre Sánchez Ferré es doctor en Historia Moderna y Contemporánea por la Univedrsidad de Barcelona y ha publicado varias obras, entre ellas El caballero del oro fino. Cábala y alqumia en el Quijote (mra ediciones, 2001/2016) y La masonería. Símbolos, doctrinas e historia (Ediciones Idea, 2015), además de numerosos trabajos sobre hermetismo y la tradición espiritual de Occidente.

martes, septiembre 27, 2016

Edición de Astrología, Esteve Carbó


Esteve Carbó i Ponce, licenciado en psicología y doctor en bellas artes por la Universidad de Barcelona, ha publicado diversas obras de carácter científico, artístico y tradicional. Como profesor universitario en ciencias de comunicación, ha editado varios manuales de psicología aplicada así como estudios y artículos en revistas especializadas. Su participación en exposiciones y conferencias le ha permitido divulgar sus colaboraciones en revistas del ámbito artístico, cultural y educativo.

En mayo del 2008 publica el Manual de Astrología Tradicional, que además de ser un compendio sistematizado de las clases de astrología que Charles van der Linden d’Hooghvorst (1924-2004) impartió en los años setenta y ochenta, es también el resultado de su labor docente y de la interpretación de temas astrológicos, geománticos y cartománticos a lo largo de treinta años. En julio del 2010 publica el tratado de Astrología Terapéutica, ampliando las aplicaciones médico-sanitarias y psicológicas del horóscopo personal. El presente tratado de astrología predictiva aplica diversas técnicas preventivas. Con todo ello, se pretende ofrecer un conjunto estimulante para el lector del arte interpretativo de lo celeste. Como diría un aforismo tradicional: “Quien busca en el firmamento pronto encuentra su fundamento”.

domingo, junio 14, 2015

LA PUERTA, - 72- LA BELLEZA

Esta es la nueva edición de la revista LA PUERTA, edición dedicada a la Armonía de la Belleza, y estos son los contenidos:


La Armonía
(Stéphane Feye)

En busca de la belleza perdida
(Asunción Rodríguez y Sergi d'Hooghvorst)

La belleza de los númederos en la escuela de Tritemo 
(Caroline Thuysbaert)

Dante y el Dolce Stil Novo. Palabra y belleza
(Pere Sánchez)

La geometría sagrada
(Paul Rocamat)

La belleza de Layla
(Martín de Almenara)

La Belleza en la tradición hebrea
(Josep de la Sort)

Textos sobre la belleza.

domingo, julio 20, 2014

Húmedo radical, según Pernety más artículo de Carlos del Tilo sobre el mismo tema

Pernety en sus FÁBULAS EGIPCIAS Y GRIEGAS (París, 1786, v. I, pp. 117 y ss.) en el apartado dedicado al HÚMEDO RADICAL dice:
La vida y la conservación de los individuos dependen de la estrecha unión de la forma con la materia. El nudo o ligadura que forma esta unión consiste en la del fuego innato con el húmedo radical. Este húmedo es la porción más pura y digerida de la materia y es como un aceite extremadamente rectificado por los alambiques de la naturaleza. Las simientes contienen mucho de este húmedo radical, en el cual, se alimenta una chispa del fuego celeste, y cuando es ayudado constantemente, puesto en una conveniente matriz, opera todo lo que es necesario para la generación. En este húmedo radical se encuentra algo de inmortal; la muerte del mixto no hace que se evapore y desaparezca. Éste resiste incluso al fuego más violento, puesto que aún se le encuentra en la ceniza de los cadáveres quemados.
Cada mixto contiene dos húmedos, aquel al que acabamos de referirnos y un húmedo elemental, en parte acuosos y en parte aéreo. Éste cede a la violencia del fuego, pues se eleva en humo, en vapores y cuando está completamente evaporado no queda del cuerpo más que cenizas o partes separadas unas de otras. No es así respecto al húmedo radical, puesto que constituyendo la base de los mixtos afronta la tiranía del fuego, sufre este martirio con un insuperable coraje y permanece unido firmemente a las cenizas del mixto, lo que indica manifiestamente su gran pureza. […]

                                               * * * * * * *

Ahora, tras esta extraordinaria exposición por parte de Pernety, la cual recomiendo su lectura íntegra, trasladaré un magnífico artículo del añorado Carlos del Tilo, que en gloria esté, en el que también se refiere a este húmedo radical y donde también cita este mismo apartado de Pernety.
El artículo en cuestión figura en su libro “EL LIBRO DE ADÁN” (ed. Arola Editors, Tarragona 2002, p. 77) y su título es: Un sabio refrán: “Quien te da hueso no te quiere ver muerto”, éste es el texto:

Si el perro guarda con tanto celo el hueso que le ha sido arrojado, es porque sabe que la médula alimenticia[1] está en su interior, aunque la dureza del hueso  le impide, sin embargo, alcanzarla. Por esta razón, cuando una cosa es muy difícil de resolver se dice, familiarmente, que es un hueso.
Observemos que la lengua castellana emplea la misma palabra para designar el hueso del animal y el hueso del fruto, lo que no ocurre en otras lenguas. Tal cosa tiene, ciertamente, un profundo  significado, ya que el hueso tanto en el reino animal como en el vegetal está constituido por una corteza muy dura que protege la sustancia que contiene. Esta sustancia es la porción más fija y más pura del poder vegetativo, es decir, de su simiente. Lo mismo ocurre, pues, con el esqueleto del hombre y, en particular, con su columna vertebral, que es como su centro vital.
En el Midrach Rabah encontramos un curioso comentario a propósito del versículo bíblico en el que el Señor proclama su decisión de destruir la humanidad con el diluvio:
“Y el Señor dijo: Borraré de la faz de la tierra al hombre que he creado”(Génesis, VI, 7): Rabí Leví en nombre de rabí Iojanán dijo: Incluso la piedra inferior de los molinos[2] fue disuelta en los días del diluvio. Rabí Iejudah, hijo de Simón, dijo en nombre de rabí Iojanán: Incluso el polvo  del primer hombre ha sido destruido. Es lo que rabí Iejudah explicaba en Seforis, pero en la comunidad de aquella ciudad no quisieron admiir lo que él decía al respecto.
Rabí Iojanán en nombre de rabí Simeón hijo de Iejotsedeq dijo: Incluso el hueso de la columna vertebral, del que el Santo-bendito-sea hace germinar al hombre para el mundo porvenir, ha sido destruido.
El emperador Adriano -¡que sus huesos sean triturados!- hizo la siguiente pregunta a rabí Iejochuah ben Jananiah: ¿De dónde hará germinar el Santo-bendito-sea el hombre para el mundo porvenir? Y Él le respondió: Del hueso de la columna vertebral.[3] ¿De dónde lo sabes?-le preguntó Adriano- Él respondió: Ponlo en mis manos y te lo haré ver.
Rabí Iejochuah lo puso a moler en un molino y no fue molido. Lo arrojó al fuego y no fue quemado; lo puso en el agua y no fue disuelto. Finalmente, cuando lo puso en el yunque y lo golpearon con un mazo, el yunque se hendió, el mazo se partió, y este hueso no sufrió daño alguno.[4]

Existe otro pasaje que dice lo siguiente:

Luz no fue destruida durante la invasión de Senaquerib ni arrasada durante la de Nabucodonosor. Es en luz donde el ángel de la muerte no extiende sus dominios.[5]

Se trata de cierta alusión muy clara a cierta sustancia radical que puede germinar y crecer a la manera del germen del hueso de un fruto o de una cepa vegetal.
En sus fábulas egipcias y griegas desveladas, Dom Pernety nos habla también de este hueso según la doctrina de los filósofos herméticos:
Las simientes de las cosas contienen gran cantidad de este húmedo radical, en el que se alimenta una chispa de fuego celeste, […] Esta raíz de los mixtos que sobrevive a su destrucción es […] la porción más pura e indestructible sellada con la marca de la luz cuya forma ha recibido […]. Parece que la luz todavía no ha operado más que sobre este [fundamento] y que ha dejado el resto en las tinieblas. Además todavía conserva una chispa que sólo necesita ser excitada.[6]

El sentido del Midrach que acabamos  de citar tiende a hacernos comprender que este fundamento es indestructible. Es el principio de la resurrección de los cuerpos; a partir de aquí crece y se desarrolla el árbol de la vida.
Los antiguos egipcios celebraban la fiesta de Set en honor de la resurrección de Osiris. La ceremonia consistía en enderezar un pilar o un tronco de árbol despojado de sus ramas, llamado djed, que representaba la columna vertebral de este dios.[7]
Se trata del misterio de la resurrección, o el misterio del hombre enderezado, vuelto recto.
Esto nos recuerda la experiencia que vivió Jacob, precisamente en el lugar llamado Luz, en el transcurso de la cual vio en sueños una escalera eregida entre el cielo y la tierra, de la cual subían y bajaban los setenta ángeles de Dios, y el Señor estaba en su cima.
Es curioso constatar que la palabra Jacob viene de la raíz hebrea aqov, que significa ‘encorvado’, ‘torcido’, mientras que una de las raíces de la palabra Israel significa ‘derecho’. Israel es el nombrde que recibió Jacob poco después de esta experiencia.
Levantóse Jacob de mañana, y tomando la piedra que había tenido de cabecera, la alzó [como una columna] y vertió aceite sobre ella. Llamó a este lugar: Bet El, ‘casa de Dios’, aunque la ciudad se llamó primero Luz. (Génesis, XXVIII, 18)
He aquí, pues, la piedra erigida, cual un árbol o un obelisco, sobre la que se derrama el aceite de la bendición. La cepa ha germinado y ya no se llama Luz, sino ‘casa de Dios’. Por lo que Louis Cattiaux escribe: “No ignores tu fundamento y no lo desprecies cuando lo hayas reconocido”.[8] Y un antiguo cabalista también decía: “El Señor es el fundamento del secreto y el secreto del fundamento”. Así, entendemos por qué el proverbio dice: “Quien te da hueso no te quiere ver muerto”, pues este germen perfectamente fijo que fue dado al hombre al comienzo, es la simiente de la resurrección y esta simiente se halla en el hueso. Sólo le falta el medio que ha de permitirle germinar santamente.
Como el lector habrá comprendido, no se trata aquí de la generación que conocemos, que no es más que una imagen deformada de la generación del justo. Se trata de la generación del justo u hombre perfecto, de la cual se habla en el capítulo segundo del Génesis. Igualmente, la mujer que recibe Adán, en hebreo ichah, no es la compañera del exilio del hombre en este mundo, sino más bien aquella que permite al hombre esencial germinar y fructificar en el mundo paradisíaco o mesiánico que la tradición llama el mundo por venir.
Por esta razón, cuando el Señor le presentó a la mujer, ichah, Adán dijo: “Ésta esta vez, es hueso de mis huesos” (Génesis, II, 23). La palabra etsem significa en hebreo ‘hueso’, ‘sustancia’, ‘riqueza’, y su raíz verbal significa ‘ser fuerte’, ‘fortificarse’, ‘adquirir’. La palabra ets, de la que procede, significa ‘árbol’, ‘madera’, y su raíz primitiva es ots, ‘duro’, ‘fuerte’. De aquí, el latín os y el español hueso. Observemos la relación etimológica entre el hueso y la madera.
Es como si Adán hubiera dicho: “Ésta, esta vez, es la sustancia de mis huesos”. Dicha sustancia regeneradora es llamada “frescor de los huesos” en El Mensaje Reencontrado (letanía 4). Por lo que está dicho: “Confía en el Señor de todo corazón y no te apoyes en tu propia inteligencia […] que será salud paraa tu cuerpo y frescor para tus huesos” (Proverbios, III, 5-8), y más adelante, “un árbol de vida para aquellos que la captan”. (III, 18)
E Isaías, haciéndose eco del libro de los Proverbios, dice: “Cuando esto veáis vuestro corazón se alegrará y vuestros huesos recobrarán vigor como la hierba” (Isaías, LXVI, 14)
Así mismo, en el ya citado Mensaje reencontrado (XIV, 7’), hallamos una imagen extraordinaria respecto a qué es lo que devuelve el “vigor a los huesos”.
Cuanto más se aleja el hombre de Dios, más necesita trabajar y temer, amontonar y carecer, sufrir y dudar, agitarse y destruirse. Es insensato quien pretende vivir sin la ayuda del Señor,[9] pierde su agua como un hueso que se deseca, y ninguna mano de hombre lo liberará del desierto y de la sombra de la muerte donde agoniza.

Sin la “ayuda del Señor”, los huesos del hombre se desecan poco a poco en el desierto de este mundo. Como el perro, que representa al hombre bestial,[10] no puede saborear su nutritiva médula.
Existe otro refrán que dice: “Hueso que te cupo en parte, róelo con sutil arte”, no a la manera del perro que no puede roer más que el exterior, sino “con sutil arte”, pues “Natura ayuda a Natura”, dicen los discípulos de Hermes.
La resurrección es el misterio de la restitución del hombre integral, es decir, completo, con su alma, su espíritu y su cuerpo. Y ¿qué hay de más corpóreo que el hueso? Se trata, pues, de una realización sensible. Cuando después de su resurrección el Señor se manifestó a sus discípulos, les dijo: “Palpadme y ved, que el espíritu no tiene carnde ni huesos, como veis que yo tengo” (Lucas, XXIV, 39).
Así pues, si los huesos del hombre han conservado la cepa inalterable de su origen, representan un resto de la palabra perdida por Adán. Es también la letra de los libros santos, que permanece desecada mientras el Espíritu no viene a reanimarla. En el desierto de la letra, la palabra se deshidrata, como las osamentas que se emblanquecen en la arena.
¿No sería el momento de releer la célebre visión de Ezequiel, a propósito de las osamentas desecadas?
Fue sobre mí la mano del Señor y el Señor me hizo salir en espíritu y me puso en medio de un campo que estaba cubierto de osamentas. Me hizo pasar cerca de ellas, a su alrededor: y vi que eran sobremanera numerosas sobre la haz del campo, y totalmente desecadas. Y me dijo: Hijo de hombre, ¿revivirán estas osamentas? Yo respondí: Señor, tú lo sabes. Él me dijo: Hijo de hombre, profetiza a estas osamentas y diles: Osamentas desecadas, oíd la palabra del Señor. Así dice el Señor a estas osamentas: Yo voy a hacer entrar en vosotros el espíritu y viviréis […]. Entonces profeticé como se me mandaba, y entró en ellos y recobraron vida y se pusieron en pié, ¡grande, un ejército grande, en extremo!
Díjome entonces: Hijo de hombre, estas osamentas son toda la casa de Israel. Andan diciendo: ‘Se han secado nuestros huesos, ha muerto nuestra esperanza, estamos perdidos’. Por eso, profetiza y diles: Así habla el Señor: He aquí que voy a abrir vuestras tumbas, pueblo mío, y os llevaré de nuevo a la tierra de Israel. (Ezequiel, XXXVII, 14)

El simbolismo del hueso de la palabra está magníficamente ilustrado en el siguiente versículo del Mensaje Reencontrado (XXI, 17):
Examinados desde fuera, los rosetones de las catedrales sólo dejan ver su osamenta, pero, vistos desde dentro, su resplandor ilumina al creyente. Así, la palabra de vida oída desde fuera sólo deja ver el hueso de la verdad, mientras que esta misma palabra percibida desde dentro hace saborear la médula nutritiva del creador de todas las cosas.

“Hueso que te cupo en parte, róelo con sutil arte.



[1] .  ¿No ha dicho Rabelais en el prólogo de Gargantúa: “[…] ya que la médula es alimento elaborado a la perfección por la naturaleza”?
[2] .  Véase E. d’Hooghvorst, El Hilo de Penélope, (Arola Editors, Tarragona, 2000, p. 274, n. 3: “ La piedra inferior de los molinos es la que permanece fija y la más dura. Ésta se incluía en la venta de la casa. En hebreo, istrobil, del griego strobilos. Esta misma palabra tiene otros significados en hebreo: ‘cono’ ‘almendra’ o ‘hueso de la columna vertebral’. Como veremos, el comentador hace aquí un juego de palabras”. Añadamos que esta palabra griega strobilos parece proceder de la misma raíz que el griego ostión, ‘hueso’. Se trata de la raíz ost u ots, que significa ‘duro’ ‘fuerte’, unida a la raíz tre, que significa ‘girar’ ‘torcer’. Es decir, el hueso que sirve de gozne; véase, Court de Gebelin, Dictionnaire étymologique de la langue grecque, París, s.e., 1782, pp. 701 y 945.
[3] .  “El núcleo de la columna vertebral”, luz chel chidrah. La palabra hebrea luz significa ‘núcleo’ ‘almendra’ ‘base’ ‘fuerza esencial’.  En la edición del Midrach hebreo que hemos consultado, encontramos la siguiente nota: “El núcleo de la columna vertebral es una pequeña vértebra que está en la base de las dieciocho vértebras de la columna vertebral”. En otra versión del Midrach, el texto emplea las palabras nits chidrah, que significan ‘el brote’ o ‘el verdor’ de la columna vertebral.
[4] .  Midrach Rabah, ed. Levin Epstein, Jerusalén, XXVII, 3.
[5] . Ibidem. LXIX, 8.
[6] .  Dom Pernety, Les Fables Egyptiennes et Grecques, París, 1786, v. I, pp. 117 y ss.
[7] .  S. Mayassis, Mystères et Initiations dans l’Egypte ancienne, BAOA, Atenas, 1957, p.56.
[8]El Mensaje Reencontrado, XXXVI, 1’.
[9] .  “La ayuda del Señor” se refiere a la ayuda que el Señor Dios proporcionó a Adán después de que éste la buscara vanamente entre todos los espíritus vivos del paraíso. El Señor Dios dijo: “Le haré una ayuda conforme a él” (Génesis, II, 19). Esta ayuda es la que refresca los huesos de Adán, la sustancia de sus huesos.
[10] .  El simbolismo del perro, como el del asno, es ambivalente.

sábado, marzo 01, 2014

Otra edición de BEYAEDITIONS, LE VERBE QUI FAIT DES MERVEILLES, de Jean Reuchlin

Nueva y muy interesante edición de Beya Éditions, LE VERBE QUI FAIT DES MERVEILLES, de Jean Reuchlin, (El Verbo que hace maravillas) introducción, traducción del latín y notas de Hans van Kasteel (editado en francés), esta es su presentación:
Jean Reuchlin nació en 1455 en Pforzheim. Estudió latín, griego y hebreo, a la par que derecho. Siendo huésped de Lorenzo de Médicis se relacionó con Ficino, Landini, Politino y Pico de la Mirándola, con los que adquirió gran amistad.
Fue recibido por el emperador Federico III y por el futuro emperador Maximiliano I. A partir de 1509 y por defender la literatura tradicional judía, Reuchlin fue víctima de múltiples ataques que culminaron en una comparecencia ante el tribunal de la Inquisición. No fue hasta 1520 que el proceso tuvo un buen desenlace. Murió en 1522.
El “De Verbo mirífico” data de 1494. En él Reuchlin relata en tres libros una discusión amigable que dura tres días y en la cual participan el pagano Sidonio, el judío Barujías y el cristiano Capnion, que no es otro que el propio Reuchlin.
El debate se centra sobre la noción de “ciencia”, sobre las palabras, nombres o palabras mágicas, efectos milagrosos, y en particular sobre las palabras sagradas hebreas, y finalmente sobre los misterios del Verbo, de la Trinidad, del Cristo y del nombre de Jesús.
En “De Verbo mirífico” se encontrará un testimonio revelado, es decir, velado de nuevo, de la ciencia perenne, apoyado por un conocimiento preciso de los textos filosóficos griegos, la literatura cabalística judía, los comentarios de los Padres y sobre todo de las Santas Escrituras.
Ante todo Reuchlin pretende poner en evidencia, de una manera admirable, la profunda unidad que se desprende de las diferentes enseñanzas de los escritos y escuelas suscitados por los Maestros del saber. En él no se encontrará ningún atisbo de sectarismo, incluso de cristianismo falsamente triunfador. Inevitablemente la verdad se encuentra donde quiera que haya sido comunicada, sea cual sea su modo de expresión.

domingo, noviembre 10, 2013

CORRESPONDENCIA COMPLETA entre René Guénon y Louis Cattiaux

Por primera vez, y gracias a la amable colaboración de sidi Abd-el-Wahed Yahia, hijo de René Guenon, publicamos la traducción al español de la correspondencia completa entre René Guenon (1886-1951) y Louis Cattiaux (1904-1953).
A pesar de que su relación espistolar duró solamente algunos años (del 17 de noviembre de 1947 al 10 de octubre de 1950), estas cartas tienen un gran valor, pues no sólo nos muestran a dos personajes que defienden a ultranza la Tradición primordial, sino que se enfrentan sin paliativos al materialismo moderno, al ateísmo y a la ciencia profana que imperan en el mundo. Ambos denuncian su inversión, su banalidad, el utilitarismo mercantilista, la progresiva aceleración del ritmo de vida, la falsificación generalizada, la des-humanización y el caos creciente.

Estas cartas incluyen, además, un contenido doctrinal de gran interés que hoy día sigue siendo poco común.

LA PUERTA - 71 - LOS ORÁCULOS Y LA PROFECÍA

Presentacón.
Apropósito del oráculo de la divina botella
Charles d’Hooghvorst (traducción: J.M.Rotger)
El oráculo en la tradición hebraica.
J.-C. Lohest (Traducción: Jeanne Lohest)
Los Oráculos Caldeos y la profecía.
Pere Sánchez
La filosofía de los oráculos de Porfirio.
Carolina Thuysbaert (traducción: Sergi d’Hooghvorst)
La Teosofía de Tübingen.
Hans van Kasteel (traducción: Pere Sánchez)
La Teosofía de Tübingen.
(Traducción: Hans van Kasteel)
El himno Dies Irae.
Carmen de la Maza / Pere Sánchez
Es extraordinario mensaje profético de Louis Cattiaux.
Emmanuel d’Hooghvorst
Diálogos entre Louis Cattiaux y Emmanuel d’Hooghvorst.
Selección de Eléonore d’Hooghvorst

(traducción: Sergi d’Hooghvorst)

lunes, agosto 12, 2013

RESEÑA A PROPÓSITO DEL LIBRO DE RAIMON AROLA "EL SÍMBOLO RENOVADO"

Tras haber leído atentamente el recién editado libro de Raimon Arola, (doctor en Historia del Arte y profesor de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Barcelona), “El Símbolo Renovado, a propósito de la obra de Louis Cattiaux” desde la editorial Herder, considero necesario manifestar que, con un estilo sencillo y claro, Arola ha conseguido plasmar una clave, en estos nuevos tiempos, para la introducción a la lectura del Mensaje Reencontrado así como para el estudio de toda la obra de Louis Cattiaux, situado en su época y trasladado a la “intemporalidad”. Al leerlo, lo que se podría decir del Mensaje Reencontrado, divagando o intuyendo Arola lo dice precisando y puntualizando.
Como ejemplo expongo aquí un fragmento del “Símbolo Renovado” donde se señala el interés de Cattiaux por la obra de Pernety, lo que atañe a este blog. ¡Enhorabuena Sr. R. Arola.
¡El Arte expresado en las artes!


Cuando, en 1946, Cattiaux publicó El Mensaje Reencontrado, uno de sus amigos, llamado James Chauvet, le sugirió que le enviase un ejemplar a Guénon, que por aquel entonces ya vivía en El Cairo. Chauvet, muy interesado por los temas esotéricos y en especial por los misterios del santo Graal, se había desmarcado de las tendencias ocultistas que proliferaban en París y se había convertido en seguidor de la corriente tradicionalista preconizada por Guénon.
     Tras recibir el ejemplar y en contra de lo que acostumbraba, Guénon escribió una reseña laudatoria a la obra de Cattiaux, y a partir de este hecho, se inició una intensa correspondencia entre ambos, con encuentros y desencuentros. Para conocer, aunque sea superficialmente, la relación entre estos dos personajes, debemos comenzar por la crítica a El Mensaje Reencontrado que publicó Guénon en 1948 y cuyo punto esencial creemos que se encuentra en la siguiente idea repetida en dos ocasiones:

No sabemos lo que los especialistas del hermetismo, si aún existen realmente competentes, opinarán de este libro y cómo lo valorarán: pero lo cierto es que está lejos de ser indiferente y que merece ser estudiado cuidadosamente por todos aquellos que se interesen por este aspecto particular de la tradición.[1]

Guénon ya había escrito sobre alquimia y hermetismo en otras ocasiones, sobre todo cuando se interesó por el libro de Julius Evola La tradición hermética.[2] Entonces afirmó que el hermetismo era una tradición de origen egipcio que se había transmitido a las culturas posteriores como una cosmología, pero no como una metafísica primordial. Y que la alquimia era cierta práctica de la cosmología hermética que, inevitablemente, debería comprenderse como una “alquimia espiritual”. Cuando se inició la correspondencia entre ambos, Cattiaux estuvo del todo deacuerdo con la idea de denominar hermetismo a lo que él acostumbraba a llamar alquimia, pues le pareció que eran estrictamente sinónimos. Pero sucedió de distinto modo con el resto de la argumentación. Cattiaux había estudiado  en profundidad el Dictionnaire mytho-hermétique de Dom Pernety, así como otras obras clásicas en las que el hermetismo y la alquimia definen una misma realidad. Sin embargo, y como explica Antoine Faivre,[3] los ocultistas apenas utilizaron el término hermetismo, y fue entonces cuando Evola lo recuperó. Aunque Evola escribió en italiano (o quizá por eso), el conjunto de estas variaciones se deben situar  en el contexto parisino, pues en la cultura anglosajona nunca dejó de usarse el término hermetismo.
En la correspondencia entre Cattiaux y Guénon, encontramos las siguientes reflexiones que se refieren a este tema. En primer lugar, Cattiaux escribe lo siguiente:

La palabra alquimia, tan desviada y confundida por todos o casi por todos con “la crisopeya” puede ser un espantajo para muchos; los términos “tradición primordial”, que le pertenece, o “gnosis”o “hermetismo” me parecen menos repelentes. La palabra alquimia me parece reservada para los “locos de Dios”, que son también los “sabios de Dios” ¡y existen muy pocos en el mundo”.[4]

A lo que contesta Guenon:

La palabra “alquimia” da lugar, en efecto, en la mayoría de gente, a la confusión a la que usted alude, y he tenido que señalarlo en varias ocasiones; creo que es la de “hermetismo” la que sería la más adecuada (o entonces se podría decir “alquimia espiritual” para evitar cualquier equívoco). “Gnosis” tiene un sentido mucho más amplio y, por otro lado, es fastidioso que muchos confundan “gnosis” con “gnosticismo”, lo que podría no ser la misma cosa. En cuanto a la “Tradición primordial”, la expresión no sería aplicable en este caso, pues se trata de una forma de tradición derivada, como es el caso, además, de todas las que se puedan conocer en la actualidad.[5]

De este diálogo se desprende no solo el hecho de dilucidar una cuestión nominalista, sino que también implica una comprensión del “acto simbólico” muy distinta en ambos autores. Mientras que, para Guenon, la unidad de todas las tradiciones solo se podía encontrar en lo no-manifestado, para Cattiaux esta unidad necesitaba complementarse con el proceso inverso, es decir, sería en lo manifestado donde actuaría la ciencia divina, dando como resultado una unidad en la manifestación última, y esta manifestación sería, justamente, la piedra filosofal, el Nombre, Cristo, aquello concreto e histórico que se conoce en la manifestación. Pues, si la verdad intrínseca a toda tradición espiritual tan solo se pudiera encontrar en lo no-manifestado, se negaría también la tradición alquímica, y con ella toda la tradición de la búsqueda del Dios manifestado, como apuntaron Basilio Valentín, Nicolas Valois, Cattiaux y tantos otros.
Así, el término hermetismo sería el más correcto para expresar la unidad de todas las tradiciones, pero a condición de que no se separe del término alquímico, como aparece en unas notas que Cattiaux apuntó en los márgenes de un libro de René Guenon titulado Aperçus sur l’Initiation, tal vez durante el mismo periodo en el que tenía lugar su relación epistolar.



[1] .  Noticias sobre la pintura de Cattiaux según sus contemporáneos: www.beyaeditions.com/documentation/traditionartethermetisme.htm.
[2]Formas tradicionales y ciclos cósmicos, Obelisco, Barcelona, 1984, pp. 99 y ss.
[3] .  Wouter J. Hanegraaff, Antoine Faivre, et al., Dictionary of Gnosis and Western Esotericism, Brill, Leiden, 2005, voz: Occult/Occultism.
[4] .  “Paris-Le Caire, Correspondance entre Louis Cattiaux et René Guénon de 1947 à 1950 », en Miroir d’Isis, 2011, p. 82.
[5]Ídem, p. 88.


sábado, junio 08, 2013

EL SÍMBOLO RENOVADO, de Raimon Arola




Libro importante del profesor Raimon Arola para la difusión del Mensaje Reencontrado, de Louis Cattiaux publicado por la editorial Herder. Reproduzco aquí su SÍNTESIS de presentación:



Hoy en día el símbolo se identifica muy a menudo con ciertos esoterismos de escasa profundidad intelectual, con una especie de magia infundada sin relación alguna con la religión o las ciencias humanas. La presente obra propone lo contrario, a saber, un esoterismo bien entendido que podría ser el vínculo que permita un diálogo interreligioso y globalizado. Se trata de una propuesta que no es nueva, pues ya ha brillado con luz propia a lo largo de la historia, sobre todo ene. Renacimiento, cuando la filosofía hermética pretendió reunir en torno al cristianismo las antiguas tradiciones paganas.
Para desarrollar dicha propuesta, el autor  se vale de un personaje especialmente singular: Louis Cattiaux, un creador polifacético que, como otros similares, la historia se empeña en marginar. Este filósofo, químico y alquimista, que hizo del arte una filosofía y de las vivencias una sabiduría, anticipó horizontes y anunció aquello que ahora, setenta años después, va viendo la luz. Así, en su obra convergen los elementos necesarios para una reflexión sobre el sentido del símbolo en el tercer milenio de la era cristiana, en un mundo globalizado y, a su vez, profundamente individualizado.

La semilla interdisciplinar de Cattiaux quedó depositada en un libro también inclasificable, El mensaje reencontrado. La presente obra es una exhortación al conocimiento de ese mensaje reencontrado o símbolo renovado, en el que las tradiciones de nuestros antepasados se aúnan con la experiencia personal. Raimon Arola pretende abrir un ámbito de estudio que permita recobrar la riqueza de los símbolos tradicionales y hacerlos presentes y vivos

lunes, abril 22, 2013

EL SUEÑO DEL ALQUIMISTA, de Catherine d'Oultremont


 He aquí la edición (ediciones Obelisco) de este libro que además de interesante es fascinante.


El sueño de un alquimista es una fábula que arrastra al lector al fascinante mundo de la alquimia, un verdadero bosque de símbolos en el que no es nada difícil perderse. Gracias a la ayuda de un guía que conoce en París, el protagonista penetra poco a poco en el sentido de estos símbolos y reencuentra el camino de su laboratorio.

Quizás este libro sea únicamente un sueño que nos recuerda algo esencial: hay que saber soñar filosóficamente.

domingo, enero 13, 2013

Nueva edición en Beya Éditions, PARACELSE, DORN, TRITHÈME.


 
Si hay una luz en nosotros es que Dios la ha puesto ahí, y no algún maestro terrestre. Entonces pues, si Dios ha puesto esta luz en nosotros también hará que ella se manifieste, que brille y que por ella vean claro aquellos que desean ser esclarecidos.
(Paracelso)

El presente volumen pone de relieve el parentesco existente entre la alquimia y el misterio de la creación, tanto la del mundo como la del hombre, a través de la doctrina de Paracelso, de su maestro Trithemo y de su discípulo Dorn. Ahí se encuentra la huella de los verdaderos hijos de Hermes.

El lector descubrirá la exégesis alquímica del primer capítulo del Génesis, una lectura explicativa, línea por línea, de la famosa Tabla de esmeralda de Hermes, texto fundamental de la alquimia, recetas alambicadas, y una teoría filosófica sobre los lazos entre el pensamiento, el espíritu y el alma.

-         Cuatro obras maestras de Gérard Dorn (c. 1530-1541):
-         La Luz física de la naturaleza; La Monarquía física; 
-   La compilación de quimia paracélsica sobre las transmutaciones de los metales; La Genealogía de los minerales;
-         Los Secretos de la creación, atribuida a Paracelso (1493-1541)
-         Algunas cartas escogidas de la correspondencia de Trithemo (1462-1516)

Todos estos textos son publicados en francés por primera vez. La obra termina con un estudio histórico sobre la vida de Paracelso.
¡Ojalá pueda esta edición participar en la primavera hermética deseada al final del siglo XX, por un discípulo del Arte!

lunes, octubre 22, 2012

Nueva edición del libro de Raimon Arola, LA CÁBALA Y LA ALQUIMIA EN LA TRADICIÓN ESPIRITUAL DE OCCIDENTE


Libro magnífico y recomendable, donde se manifiesta algo más que la simple historia de la Alquimia
ÍNDICE COMPLETO DE 
“LA CÁBALA Y LA ALQUIMIA EN LA TRADICIÓN ESPIRITUAL DE OCCIDENTE. SS. XV-XVII”

Palabras preliminares
Lola Josa
Prefacio
La leyenda de Nicolas Flamel, p. 9
1. Introducción
1. La Cabala Chymica de Franz Kieser, p. 19
2. Los dos sentidos del término cábala, p. 35
3. Aproximación al término alquimia, p. 47
4. El lugar de Dios, p. 59

2. Apuntes históricos sobre la cábala alquímica
1. La cábala cristiana, p. 67
Magia y bendición. Pico della Mirandola, p. 71
El Nombre del Mesías. Johannes Reuchli, p. 85
La fuerza operativa de la cábala. Agrippa von N. , p. 93
El hermetismo filosófico. Corpus Hermeticum, p. 107

2. La tradición alquímica, p. 121
El origen. Hermes Trismegisto, p. 125
Naturaleza se alegra en Naturaleza. Demócrito, p. 143
La resurrección de los metales. Aurora consurgens, p. 155
El arte de las combinaciones. Ramon Llull, p. 173

3. La unión explícita, p. 187
El oro cabalístico. Voarchadumia, p. 189
Curar y regenerar. Paracelso, p. 201
La fraternidad invisible. Christian Rosenkreutz, p. 215
El reino del Espíritu Santo. Elías-artísta , p. 227
El fuego y la sal. Blaise de Vigenère, p. 237
El jeroglífico indiviso. John Dee, p. 253
El oratorio y el laboratorio. Heinrich Khunrath, p. 267
Arquitectura cabalística. El Escorial , p. 281

4. El legado, p. 303
Las palabras y las cosas. Jacob Böhme, p. 307
Oro sano bendiciendo. Basile Valentin, p. 319
La luz química. El Cosmopolita, p. 333
Interpretación hermética de las Escrituras. Jean d’Espagnet , p.. 349
Las imágenes cabalísticas. Robert Fludd, p. 365
La iconografía hermética. Michael Maier, p. 381
El espejo y la visión. Johann Grasshoff, p. 395
El cielo terrestre. Eugenius Philalethes, p. 413

Postfacio
El reencuentro de Louis Cattiaux, p. 429

Apéndice
«Rehaz el barro y cuécelo. Reflexiones sobre la cábala quymica»
Emm. d'Hooghvorst , p. 439

Bibliografía
A. Fuentes, p. 443
B. Ensayos, p. 451


domingo, octubre 14, 2012

Nueva edición en BEYAEDITIONS


QUESTIONS HOMÉRIQUES   
HANS VAN KASTEEL
Les commentaires sur le grand Homère sont légion, cependant très inégaux en qualité. Les débordements littéraires et superficiels ont achevé de transformer jusqu’à nos jours sa momie pour en faire le splendide ornement de salon que nous connaissons.

Selon Anatole France, « à l’heure actuelle, nous n’entendons pas un seul vers de l’Iliade [...] dans le sens qui y était attaché primitivement ». Qui se souvient encore de la définition de Rabelais : « Homère, père de toute philosophie » ?

« Il faut donc envisager dans les ouvrages d’Homère [...] un sens hiéroglyphique ou allégorique, qui voile les plus grands secrets de la physique et de la nature. Les seuls philosophes naturalistes, et ceux qui sont au fait de la science hermétique par théorie bien méditée, ou par pratique, sont en état de le comprendre. Ils admirent dans ses ouvrages mille choses qui les frappent et les saisissent d’admiration, pendant que les autres les passent et n’en sont point touchés. » (A.-J. Pernety)

Seul est habilité à commenter valablement le texte d’Homère celui qui a saisi la vérité cachée derrière les dires menteurs de sa mythologie.

« Il s’agit le plus souvent d’un enseignement d’ordre physique, et Proclus, définissant l’interprétation allégorique, déclare que “l’on y fait des phénomènes physiques l’objet dernier des significations cachées dans les mythes”. Mais la théologie y trouve aussi sa place. » (J. Pépin)

Le lecteur trouvera, dans le présent ouvrage, un très large éventail des commentaires les plus intéressants sur l’œuvre d’Homère, principalement orientés vers le sens physique et théologique de ses poèmes.

En empruntant à Porphyre, pour intituler ce florilège, l’expression « questions homériques », nous entendons lui rendre son titre de noblesse. Il ne s’agit pas tant de savoir si l’Iliade et l’Odyssée sont l’œuvre d’un seul poète ou de plusieurs, ni si le nom d’Homère s’applique à un personnage historiquement existant ou non, que de percevoir l’intention de l’