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sábado, abril 28, 2007

El Toisón de Oro, es una fábula

Vayamos a la cosa misma. ¿Se puede considerar como una historia verdadera, un acontecimiento que parece haber sido imaginado sólo para divertir a los niños? ¿Se persuadirá a la gente sensata de que se haya construido un barco de robles parlantes; que los toros arrojaban torbellinos de fuego por la boca y las narices; que de los dientes del dragón sembrados en un campo labrado, nacen hombres armados que se matan unos a otros por una piedra que fue lanzada en medio de ellos, y en fin, tantas otras cosas que son puerilidades sin excepción en todas las circunstancias de esta célebre expedición? Y ¿hay alguna que no sea señalada en extremo de fábula, e incluso de fábula mal concertada y muy insípida si no se la considera desde un punto de vista alegórico? Sin duda es lo que ha impresionado a los que han considerado este relato como una alegoría tomada de las minas que se suponía que había en la Cólquide. Estos se han aproximado más a la verdad, y más aún los que la han interpretado como el libro de pergamino que contenía la manera de hacer el oro. Pero ¿cuál es el hombre que para un tal objeto querría exponerse a los peligros que Jasón superó? ¿De qué utilidad podrían serles los consejos de Medea, sus ungüentos, su agua, sus fármacos encantados, su medalla del Sol y de la Luna, etc...? ¿Qué relación tenían los bueyes vomitando fuego, un dragón guardián de la puerta y los hombres armados que salen de la tierra, con un libro escrito en pergamino, donde el oro era recogido con los toisones (pieles) de las ovejas? ¿Era pues necesario que Jasón (que significa medicina) fuera educado para ésta bajo la disciplina de Quirón? ¿Qué relación tendría el rejuvenecimiento de Esón hecho por Medea después de esta conquista?
Sé que los mitólogos se han esforzado en dar explicaciones a todas estas circunstancias. Se ha explicado el carro de Medea, arrastrado por dos dragones, como de un barco llamado dragón y cuando se ha podido salir airoso de ello al dar un sentido, aunque forzado, se ha creído haber cortado el nudo de la dificultad diciendo con el abad Banier:[1] aún y así es una ficción privada de todo fundamento, ¡dichoso recurso! ¿Se podía imaginar uno más propio en hacer desaparecer todo lo que se encuentra de dificultoso para un mitólogo? ¿Pero es eso capaz de contener a un hombre sensato, que debe pensar naturalmente que los autores de estas ficciones tenían sin duda sus razones para introducir todas estas circunstancias? Casi todas las explicaciones dadas por los mitólogos o no aportan nada, o son imaginadas para eludir las dificultades.
Es pues, evidente que debe considerarse el relato de la conquista del Toisón de oro como una alegoría. Examinemos cada cosa en particular. ¿Qué fue Jasón? Su nombre, su educación y sus acciones lo anuncian suficientemente. Su nombre significa medicina, y curación. Se le pone bajo la disciplina de Quirón, el mismo que tomó también a su cuidado la educación de Hércules y de Aquiles, dos héroes, de los cuales uno se mostró invencible en la guerra de Troya y el otro fue para liberar la tierra de los monstruos que la infectaban. Así Jasón tuvo dos maestros, Quirón y Medea. El primero le dio las primeras instrucciones y la teoría y el segundo le guió en la práctica mediante sus asiduos consejos. Sin sus ayudas un artista no tendría éxito jamás y caería de error en error. El detalle que Bernardo Trevisano y Denis Zachaire[2] hacen de ello sería capaz de hacer perder a un artista la esperanza de llegar al fin de la práctica de este arte, si no dieran al mismo tiempo las advertencias necesarias para evitarlos.
Jasón era de la raza de los dioses. Pero ¿cómo ha podido ser enseñado por Quirón, si Saturno, padre de éste y Fílira su madre no han existido en persona? Se dice que Medea, esposa de Jasón era nieta del Sol y del Océano e hija de Aetes, hermano de Pasifae y de Circe la encantadora. Aquí vemos que tales parientes convenían perfectamente a Jasón, para todas las circunstancias y acontecimientos de su vida. Todo lo suyo tiene algo de divino, hasta los mismos compañeros de su viaje. Hay muchas cosas a considerar en esta ficción. La nave Argo fue construida, según algunos, sobre el monte Pelión, de los robles parlantes de la selva de Dodona, o al menos pusieron uno allí que sirvió de mástil, ya sea en la popa o en la proa. Palas o la Sabiduría presidió su construcción. Según algunos autores, Orfeo fue designado como piloto junto con Tifis y Anceo. Los argonautas llevaron este navío sobre sus espaldas durante doce días a través de los desiertos de Libia. Jasón estaba al abrigo de la nave Argo cuando se derrumbó de vieja, fue aplastado y pereció bajo sus ruinas. La nave finalmente fue puesta en el rango de los astros.
Todas estas cosas, indican evidentemente que Orfeo fue el constructor y el piloto, es decir, que este poeta se declara él mismo como autor de esta ficción y que emplazó la nave en el rango de los astros a fin de conservar mejor su memoria para la posteridad. Si la gobernó al son de su lira, es para dar a entender que compuso la historia en versos que cantaba. La construyó siguiendo los consejos de Palas, porque Minerva o Palas era considerada como la diosa de las ciencias y que, como se dice, no se ha de empeñar uno en querer rimar sin el consentimiento de Minerva. El roble que se empleó en la construcción de esta nave, es el mismo que aquel contra el cual Cadmo mató la serpiente que había devorado a sus compañeros, es este roble hueco al pie del cual fue plantado el rosal de Abraham el judío del que habla Flamel,[3] el mismo que rodeaba la fuente del Trevisano,[4] y aquel del que Espagnet hace mención en el canon 114 de su tratado. Es preciso pues, que este tronco de roble esté hueco, lo que ha hecho darle el nombre de nave (vaso). Se ha figurado también que Tifis fue uno de los pilotos, porque el fuego es el conductor de la obra, pues Τύφω, fumum excito in flammo (el humo sale de la llama). Se le dio a Anceo como ayudante, a fin de indicar que el fuego debe ser el mismo que el de una gallina que incuba, como dicen los filósofos, pues Anceo viene de άγκάς, ulnae (codo, antebrazo).

[1] . Banier, Mitología, t.3, p. 259.
[2] . El Trevisano, Filosofía de los Metales. Zachaire, Opúsculo.
[3] . En el quinto folio, había un hermoso Rosal florecido en medio de un bello jardín, enroscado contra un roble hueco, de cuyos pies borboteaba una Fuente de agua muy blanca, que iba a precipitarse a los abismos... Flamel, Explicación de las Figuras Jeroglíficas (prólogo).
[4] . Una noche aconteció que debía de estudiar para disputar al día siguiente: encontré una pequeña fuente bella y clara rodeada toda ella de una bella piedra. Y esta piedra estaba debajo de un viejo roble hueco. He aquí la fuente de Cadmio y el roble hueco contra el cual horadó al Dragón. El Trevisano, Filosofía de los Metales, 4 parte.

jueves, abril 26, 2007

La Conquista del Toisón de Oro (1)

Lo que prueba la antigüedad de esta fábula es que Homero hace dos menciones en el libro 12 de la Odisea.
Para dar una idea justa de esta ficción, se habría de tomar la cosa desde su origen, explicar cómo este pretendido Toisón de oro fue llevado a la Cólquide y recorrer toda la historia de Atamas (o Atamante), de Ino, de Néfele y de Frixo, de Learco y de Melicertes, pero como tendremos ocasión de hablar de ello en el cuarto libro, explicando los juegos ístmicos, sólo entraremos en el detalle de esta expedición según lo que Orfeo y Apolonio han referido.
Jasón tuvo por padre a Esón, a Creteo por abuelo a Eolo por bisabuelo y a Júpiter por trisabuelo. Su madre fue Polimede, hija de Autólico, aunque otros dicen que fue Alcímeda lo que convendría igualmente para el fondo de la historia, según mi sistema. Tiro hija de Salmoneo, educada por Creteo, hermano de aquel, gustó a Neptuno y tuvo a Neleo y Pelias; luego se desposó con Creteo su tío, del que tuvo tres hijos, Esón, Feres y Amitaón. Creteo conquistó la ciudad de Yolco y la hizo capital de sus estados y al morir dejó la corona a Esón.
Pelias, a quien Creteo no le había dado ningún establecimiento, pues no le pertenecía, se volvió poderoso mediante intrigas y destronó a Esón. Entre tanto Jasón vino al mundo, Pelias se inquietó por ello pues cogió celos de él, y buscó por todos los medios hacerlo morir. Pero Esón y su esposa habían adivinado los malvados deseos del usurpador, y llevaron al joven Jasón, que entonces se llamaba Diomedes, al antro de Quirón, hijo de Saturno y de la ninfa Fílira, que habitaba sobre el monte Pelión, y le confiaron su educación. El centauro era tenido como el hombre más sabio y el más hábil de su tiempo. Jasón aprendió allí la medicina y las artes útiles para la vida. Este joven príncipe, al llegar a la edad varonil, se introdujo en la corte de Yolco, tras haber ejecutado punto por punto todo lo que el oráculo le había predicho. Pelias no dudó de que Jasón había adquirido mucho el favor del pueblo y de los grandes. Se volvió más celoso, y buscando un pretexto honesto para deshacerse de él, le propuso la conquista del Toisón de oro, persuadido de que Jasón no rehusaría una ocasión tan favorable de adquirir gloria. Pelias, que conocía todos los riesgos, pensó que moriría en el intento. Por su lado Jasón presintió todos los peligros que iba a correr, sin embargo la proposición fue de su gusto y su gran coraje no le permitió negarse a aceptarla.
Lo dispuso todo y siguiendo los consejos de Palas, hizo construir un barco al cual le puso un mástil hecho de un roble parlante de los de la selva de Dodona. Este barco fue llamado Argo, los autores no están de acuerdo sobre el motivo que hizo nombrarlo así. Apolonio, Diodoro de Sicilia, Servio y algunos otros pretenden que este nombre le fue dado porque Argos propuso el diseño, incluso se varía mucho sobre este Argos, los unos le toman por el mismo que Juno empleó para la vigilancia de Io, hijo de Arestor; pero Meziriac quiere que se lea en Apolonio de Rodas, hijo de Alector, en lugar de hijo de Arestor.
Sin entrar en detalle de los diferentes pensamientos respecto a la denominación de este barco, lo que se puede ver en muchos autores, diré solamente que fue construido de madera del monte Pelión, según la opinión de los antiguos. Ptolomeo Efestión dice, en relación a Fotius, que Hércules fue el constructor. En cuanto a la forma de este barco, los autores no están muy de acuerdo entre ellos. Unos dicen que era largo, otros que redondo, aquellos que tenía veinticinco remos a cada lado, estos que tenía treinta, pero en general se conviene en que no estaba hecho como los barcos ordinarios. Orfeo y los más antiguos autores que han hablado, no han dicho nada de esta forma, todo lo que los otros aportan sólo está fundado en conjeturas.
Todas las circunstancias de esta pretendida expedición sufren contradicción. Se varía sobre el jefe y sobre el número de los que le acompañaban. Algunos aseguran que Hércules fue el primero en ser escogido como jefe y que Jasón no lo fue hasta después de que Hércules hubiera sido abandonado en la Troade, donde descendió a tierra para ir a buscar a Hilas. Otros pretenden que no tuvo ninguna parte en esta empresa, pero el pensamiento más común es que se embarcó con los argonautas.
En cuanto al número de estos, no se puede establecer nada como cierto, puesto que unos autores nombran a los que otros no mencionan. Se cuentan comúnmente cincuenta, todos de origen divino. Unos hijos de Neptuno, otros de Mercurio, de Marte, de Baco, de Júpiter. Se puede ver los nombres y la historia resumida en el tomo tercero de la mitología del abad Banier, página 211 y ss, donde lo explica todo conforme a sus ideas, y decide, como es común en él, rechazar lo que no puede ajustar. Admite, por ejemplo, en el número de los argonautas a Acasto, hijo de Pelias y a Neleo, hermano de éste. Aparentemente, si esta expedición fuera un hecho verdadero, y se supone que Pelias era perseguidor y enemigo jurado de Jasón y el mismo Pelias no quiso embarcar a su sobrino en esta peligrosa expedición, porque pensaba que su pérdida sería segura ¿por qué dio permiso a Acasto para acompañarlo, él que buscaba hacer perecer a Jasón para conservar la corona para este hijo suyo? No faltarían razones para rechazar otras tantas que este erudito mitólogo admite basándose en otros autores; sería fácil probar que no podían encontrarse allí, según el sistema de este mismo erudito, pero ello provocaría una discusión que no entra en nuestro plan.

sábado, noviembre 25, 2006

Primera fatalidad, Aquiles y su hijo Pirro son necesarios para la toma de Troya



Se dice que Aquiles era hijo de Peleo y de Tetis. Aunque hayamos explicado ya lo que la fábula nos da a entender por ello, es mi propósito retocar alguna cosa para hacer la prueba más completa. Peleo viene de πελίς, negro, moreno, lívido, o de πηλός, barro, cenagal. Tetis es tomada por el agua. Isacio dice que Peleo, aconsejado por su padre, tuvo relación con Tetis, cuando entre todas las formas que tomaba para evitar las persecuciones de Peleo, tomó la forma de un pez conocido con el nombre de seco. Así he aquí a Aquiles hijo del barro negro y del agua. Se sabe que este pez llamado seco suelta un licor negro que tinta el agua en
la que se encuentra y la transforma, por así decirlo, en tinta. Todo esto conviene bien a la circunstancia de la concepción del hijo filosófico, que hemos dicho que sucede, según los filósofos, cuando la materia puesta en el vaso llega a un estado parecido al de un barro negro, o al de la pez negra fundida. Por la misma razón la fábula dice que las bodas de Peleo y de Tetis se hicieron sobre el monte Pelión en Tesalia.
A penas hubo nacido Aquiles, su madre para acostumbrarlo a la fatiga y volverlo como inmortal lo alimentó y lo crió de una manera que sólo es propia de Ceres y de Tetis. Lo escondía durante toda la noche en el fuego, para consumir en él todo lo que tenía de mortal y de corruptible; durante el día lo untaba de ambrosía.
Este método sólo salió bien con Aquiles, los otros hijos murieron, es lo que hizo darle el nombre de Pirítoo, como salvado del fuego, o viviendo en el fuego. Peleo quiso intervenir en la educación de Aquiles, Tetis lo abandonó y se retiró con las nereidas. Después se puso a Aquiles en manos de Quirón para que lo instruyera en la medicina y las artes.
Como Aquiles había aprendido de Tetis que perecería en la guerra de Troya, cuando fue el momento de esta guerra, Aquiles se retiró con Licomedes para no encontrarse allí. Se disfrazó con ropa de mujer y tuvo relación con Deidamia, de la que tuvo a Pirro. Habiendo sabido los griegos, por medio de Calcas, la necesidad de la presencia de Aquiles, encargaron a Ulises que lo fuera a buscar. Este lo encontró tras algunas indagaciones y lo obligó a reunirse con los otros jefes del ejército de los griegos. Esta acción es una de las que dan más honor a Ulises.

martes, noviembre 07, 2006

Hércules y los Centauros vencidos




Después de que Hércules hubo traído a Euristeo la cierva de los pies de bronce, fue a combatir a los centauros, pueblo nacido del comercio de Ixión con la nube que Júpiter le presentó, bajo cuya forma estaba Juno. Estos monstruos medio hombres y medio caballo hacían grandes destrozos, pero Hércules los destruyó a todos, después de que lo irritaran una vez que bebió en Folus. Ya he explicado lo que se ha de entender por los centauros cuando hablé de los sátiros, los silenos y los tigres que acompañaban a Baco. Sólo me queda explicar el por qué la fábula dice que Hércules desafió a los centauros que lo habían irritado en Folus. Esto es porque las partes heterogéneas, representadas por los centauros, se separan de la materia homogénea en el momento en que se manifiestan los variados colores sobre la materia, lo que está expresado por Folus, de φόλις, color abigarrado, piel de diferentes colores. Basilio Valentín[1] nos lo expresa así: De Saturno, es decir, de la materia en disolución y en putrefacción, salen muchos colores como el negro, el gris el amarillo, el rojo y otros medios entre estos; así mismo la materia de los filósofos debe tomar y dejar muchos colores antes de que sea purificada y que llegue a la perfección deseada.
En cuanto al centauro Quirón, que enseñó astronomía a Hércules, no tuvo el mismo origen que los otros, ya hemos explicado el suyo más de una vez. Pero quizás se me podría preguntar ¿qué utilidad tenía la astronomía para Hércules? Respondo que le era indispensable conocer el Cielo que un día debía de sostener en lugar de Atlas; pero este Cielo era el Cielo filosófico del que hemos hecho mención hablando de Atlas y de sus hijas. Era preciso que Alcides conociera los planetas terrestres, que debía usar, y estos planetas no son el plomo, el estaño, el hierro, el oro, el mercurio, el cobre y la plata a los que los químicos han dado los nombres de Saturno, Júpiter, Marte, Sol, Mercurio, Venus y Luna, sino los metales filosóficos o colores que sobrevienen a la materia durante las operaciones de la obra.

[1] . B. Valentín, Las Doce Llaves, llave 9.

domingo, noviembre 05, 2006

Hércules (las condiciones del artista)





Si ponemos atención a la raíz de donde sale Hércules nos encontramos que Júpiter, su padre, es uno de los principales en la genealogía dorada, de la que hemos tratado en el tercer libro. Los hijos reciben del padre y deben parecérsele en alguna cosa. Tal padre, tal hijo, pero en diversas consideraciones. Uno es el principal agente interno y el otro el agente externo o el artista, o más bien sus propias operaciones. Todos los filósofos requieren del artista un juicio sólido, espíritu vivo y penetrante, un gran coraje y una constante paciencia. Estas son las cualidades que se atribuyen a Alcides.
La sabiduría, el vigor y la ciencia son la esencia de Palas; éstas son requeridas en el filósofo y he aquí el por qué se dice que esta diosa hizo la paz entre Hércules y Juno; hemos hablado de ello en el capítulo de Jasón y aún hablaremos de ello en el siguiente libro respecto a Ulises, ya que estos tres héroes son propiamente el símbolo del artista.
No dudo que haya gente a la que no le quepa en la cabeza que haya una verdadera relación entre la historia de estos héroes y la química. Ellos se han vuelto célebres por hechos
de armas y grandes acciones; eran príncipes y la fábula no hace ninguna mención respecto a la química. Así mismo este arte está menospreciado y casi no se ejerce más que por gente común; los que hacen de ella su profesión sólo son recomendables por haber hecho algunos descubrimientos útiles para la sociedad. La mayoría de los quimistas son mentirosos y bribones, me refiero a los sopladores o buscadores de la piedra filosofal, que, tras haber evaporado sus bienes como si fueran humo, buscan resarcirse en la credulidad de otros y piden oro para hacer oro. Estoy de acuerdo con todo esto, pero aquí la cuestión de la que se trata es de una química más noble y que los reyes no han desdeñado ejercer. Ésta no es la que enseña a destilar el agua de rosas, el espíritu de absenta, extraer sales de las plantas calcinadas, en una palabra a destruir los mixtos que la naturaleza a formado, sino la que se propone seguir la naturaleza paso a paso, imitar sus operaciones y hacer un remedio que pueda curar todas las enfermedades de esta misma naturaleza en los tres reinos que la componen y a conducir a todos los individuos al último grado de perfección del que sean capaces. Así mismo son las perfecciones requeridas en el artista, que la mayor parte de los que se dan a esta ciencia no tienen, pues según Geber[1] no es posible tener éxito en ella si no se tiene un cuerpo sano y entero en todas sus partes, un cuerpo robusto y vigoroso, un espíritu cultivado, un genio penetrante y un conocimiento de los principios de la naturaleza. Geber no es el único que habla en este sentido, Arnaldo de Vilanova[2] se expresa así: Tres cosas son requeridas en el artista, a saber, un genio sutil y erudito, un cuerpo al que no le falte nada para poder operar, riqueza y los libros. Raimon Llull dice otro tanto:[3] Os digo hijo mío que tres cosas son requeridas en el artista, un juicio sano y un espíritu sutil, aunque natural, recto y sin defecto, liberado de todo obstáculo, manos operativas, riquezas para hacer frente a los gastos y los libros para estudiar.
No es pues, a despropósito que se haya supuesto que Jasón y Hércules hayan tenido una tan bella educación y que se figure a un cierto Quirón, el más sabio y erudito de su tiempo, como preceptor del uno y del otro. En cuanto a las dificultades que se encuentran y que mayormente impiden llegar al conocimiento de esta ciencia, recomiendo al lector los tratados que sobre ello han hecho Teobaldo de Hogalanda, Pico de la Mirándola y Richard Anglois. El tratado del primero lleva por título de Dificultatibus Chemiae; el del segundo de Auro y el del tercero Correctio fatuorum. Se encuentran en la Bibliotheca Chemica curiosa Magenti. Es bueno que un Hércules químico sea informado de todas estas cosas antes de emprender los trabajos de Hércules de la fábula, que vamos a explicar. Es a ello a lo que vamos.
Hemos visto en el tercer libro, y en éste, que Hércules pertenece a la genealogía dorada de los dioses, y en el primero, que era contemporáneo de Osiris, quien lo estableció gobernador de Egipto durante su expedición a las Indias; que durante su gobierno detuvo la inundación del Nilo y que tuvo como colegas a Busiris, Anteo, Prometeo y Mercurio. Se dice que mató a los dos primeros a causa de su tiranía. En consecuencia se supone que Hércules vivió más o menos en el tiempo de Saturno, de Júpiter, de Osiris y de los otros dioses. Así mismo se ve que los griegos no entendían por el Hércules griego, un Hércules diferente al de Egipto, puesto que decían que era
discípulo del centauro Quirón y Quirón era hijo de Saturno y Fílira. Si este Hércules es el mismo que el que acompañó a Jasón en su expedición de la conquista del toisón de oro, debió de vivir mucho tiempo ya que, según el cálculo de los egipcios habrían transcurrido miles de años entre el reino de Osiris y el nacimiento de Jasón. Se debe pues, juzgar la realidad de la cosa por su palpable absurdidad; además debemos juzgar a Hércules por sus colegas Mercurio y Prometeo y por los compañeros de Jasón, del que ya hemos hablado. Los maestros que tuvo Hércules también deben hacernos conocer a su discípulo. Se dice que aprendió el arte de tirar flechas, poesía, música, lucha, la conducción de carros y equitación, astronomía y el arte de combatir con armas. Sus maestros fueron Rodamante, Lino, Eumolpo, Harpálico, Autólico, Anfitrión, Cástor y Quirón y todas estas instrucciones lo prepararon para llevar a cabo todos los trabajos que se le atribuyen. Todos huyeron del odio de Juno, que mediante su estratagema había sometido a Hércules a las órdenes de Euristeo.

[1] . Geber, Summa perfectísima, cap. I, 1.
[2] . Arnaldo de Vilanova, Rosario, lib. 2, cap. 5.
[3] . Raimon Llull, Testamento, cap. 31.

sábado, noviembre 04, 2006

Hércules (la fábula)




Por la explicación de este héroe, veremos que los antiguos, ordinariamente, no entendían otra cosa de él que el artista, digo ordinariamente pues algunas veces han puesto en el cuento de Hércules o del artista los efectos u operaciones del mercurio filosófico. A menudo los filósofos herméticos se expresan en este sentido y dicen: poned esto, poned aquello, imbibid, sembrad, destilad, triturad, etc, como si en efecto el artista lo hiciera, aunque lo haga la naturaleza misma operando en el vaso por medio del mercurio, como nos lo asegura Sinesio[1] en estos términos: Notad que disolver, calcinar, teñir, blanquear, imbibir, refrescar, bañar, lavar, coagular, fijar, triturar, desecar, poner, quitar, son una misma cosa y que todas estas palabras quieren decir solamente cocer la naturaleza hasta que sea perfecta. ¿Y qué es lo que hace todo esto? Es el Mercurio filosófico o el agua mercurial, según este consejo del mismo autor: Yo te digo, hijo mío, que no tengas en cuenta otras cosas, porque son vanas, excepto esta agua que quema, blanquea, disuelve y congela. Es ella la que pudre y hace germinar. Así el artista y el Mercurio trabajan juntos en la perfección de la medicina dorada, los que lo tratan ponen indiferentemente en el cuento del uno y del otro todo lo que dicen, por similitud, por alegoría o fabulosamente, de las operaciones por las cuales la materia de esta medicina se trabaja, se purifica y se perfecciona.
La historia de Hércules ha sido fabricada en este estilo. Es por esta razón que se le da como hermano un cierto Ificlo, el cual no tenía igual por su ligereza en la carrera, ya que Hesíodo nos enseña que corría igual sobre las aguas como sobre la tierra y sobre las espigas de trigo sin doblarlas. Ificlo fue también uno de los principales héroes que acompañaron a Jasón en la conquista del toisón de oro. Todos estos rasgos de la vida de Ificlo convienen muy bien al Mercurio filosófico, o la parte volátil de la materia de la gran obra. Hércules nació en Tebas de Beocia. Esta ciudad fue construida por Cadmo y la razón por la cual la había construido, como
hemos visto en el segundo libro, es la misma que ha hecho determinar el nacimiento de Hércules en esta ciudad. Para dar alguna verosimilitud a la historia de Hércules, los poetas han figurado que Juno había concebido hacia él un odio mortal, ya desde antes de su nacimiento, y para saciar esta pasión usó una estratagema que Homero cuenta de la siguiente manera.[2] Un día Ate, hija de Júpiter, ella misma engañó a este dios, que se dice ser el más poderoso de los dioses y los hombres. Juno, aunque sea una mujer hizo otro tanto el día en que Alcmena debía de traer al mundo la fuerza herculínea en la ciudad de Tebas. Júpiter había dicho a todos los dioses, glorificándose: Escuchadme todos, dioses y diosas, os quiero hacer partícipes de un proyecto que tengo en mente. Hoy la diosa que preside los alumbramientos, Ilitia, pondrá en el mundo a un hombre que reinará sobre todos sus vecinos y este hombre será de mi sangre. Juno que estaba pensando en hacerle una broma, le dijo: No os impongáis, no tendréis lo que prometéis; juradnos, pues, que el hijo que nazca hoy, nacido de vuestra sangre, reinará sobre todos sus vecinos. Júpiter que no sospechaba nada de la superchería de Juno hizo un gran juramento, y le salió mal. Juno descendió rápidamente del Olimpo, se transportó a Argos, donde sabía que la mujer de Esténelo, hijo de Perseo, estaba embarazada de un varón y que estaba en su séptimo mes. Ella la hizo parir antes del término y retardó el parto de Alcmena, deteniendo a Ilitia. Después Juno fue a decir a Júpiter, acaba de nacer un hombre de condición, a saber, Euristeo hijo de Esténelo y nieto de Perseo que era de vuestra sangre y en consecuencia merece reinar en Argos. Esta novedad afligió mucho a Júpiter; la cólera le hizo jurar con el más gran juramento, tomando a Ate por su bella cabellera, que puesto que hacía el mal a todo el mundo no volvería jamás al Cielo estrellado. Enseguida la cogió, la hizo hacer piruetas con destreza, la precipitó desde el Cielo y fue a mezclarse en los asuntos de los humanos. He aquí la pretendida fuerza de poder que Euristeo tuvo de mandar a Hércules todos los trabajos que este héroe hizo a continuación. Juno lo persiguió desde su nacimiento pues a penas hubo nacido envió dos grandes serpientes para devorarlo. Ificlo tuvo miedo y su ligereza le fue de gran ayuda para evitar el peligro; pero
Hércules las agarró y las hizo pedazos. Eumolpo[3] dice que Juno en verdad tenía hacia Hércules un gran odio, pero que Palas la curó tan bien de esta pasión que la determinó a alimentar a Hércules de su propia leche, lo que lo volvió inmortal; como Hércules succionaba con mucha fuerza y avidez el pecho de Juno, la leche que sacó de más se derramó y formó la Vía láctea. Otros atribuyen este hecho a Mercurio, como hemos visto en su capítulo.
Alcides al hacerse grande mostró las grandes disposiciones que tenía para todo, su fuerza y su coraje se manifestaban en todas las ocasiones. Para hacer fructificar estas admirables simientes se tomó todo el cuidado posible en su educación. Aprendió de Téutaro, pastor escita, el arte de tirar al arco, otros dicen que fue de Rodamante, de Testíado y de Eurito. Lino, hijo de Apolo, lo instruyó en las letras, Eumolpo le enseñó música, Harpálico la lucha y las otras artes que están relacionadas, Anfitrión el arte de montar a caballo, Cástor la manera de combatir con armas y finalmente Quirón, el más sabio y más erudito de los hombres, en la astronomía y la medicina, lo instruyó como había hecho con Esculapio y con otros. Hércules tuvo, pues, ocho maestros para las artes y las ciencias. ¿Era esto mucho para un hombre, para la formación del cual Júpiter había requerido de todas sus fuerzas durante el tiempo de tres noches y tres días? No es sorprendente que se convirtiera en un gran hombre; era hijo de un dios, y tenía todas las disposiciones imaginables y maestros perfectos, cada uno en su especialidad.
Hércules, o Alcides si se quiere, es un personaje introducido alegóricamente, tanto en las ficciones egipcias como en las fábulas griegas, para significar al artista o el filósofo hermético que conduce las operaciones de la gran obra; las pruebas que daré seguidamente convencerán de ello al más incrédulo.

[1] . Sinesio, El Arte secreto de los Filósofos.
[2] . Homero, Ilíada, lib. 19, vers. 95.
[3] . Eumolpo, Libro de los Misterios.

miércoles, octubre 18, 2006

Esculapio



Los griegos han tomado a este dios de Egipto y de Fenicia, pues es en este país donde se ha de buscar al verdadero Esculapio. Allí era honrado como un dios, antes de que su culto fuera conocido en Grecia.
Aquí me atengo a la opinión más generalmente aceptada en Grecia, que dice que es hijo de Apolo y de la ninfa Coronis.
Después Esculapio fue puesto en manos de Quirón, aprovechó las lecciones de medicina que este célebre maestro le dio y adquirió tan grandes conocimientos en esta escuela que resucitó a Hipólito que había sido devorado por sus propios caballos. Plutón irritado por lo que hacía Esculapio, pues no contentándose con curar las enfermedades resucitaba a los muertos, llevó sus quejas a Júpiter,[1] diciendo que su imperio estaba considerablemente disminuido y que corría el riesgo de verlo desierto. Júpiter fulminó a Esculapio.[2] Apolo indignado por la muerte de su hijo lloró y para vengarse mató a los cíclopes que habían forjado el rayo que Júpiter había utilizado. Júpiter, para castigarlo, lo echó del Cielo.

Las serpientes y los dragones eran consagrados a este dios que, así mismo, fue adorado bajo la figura de estos reptiles.
¿No tenían razón los antiguos al considerar como dios de la medicina a la medicina universal misma? Y ¿no era suficiente para indicarlo decir que Esculapio era hijo de Apolo y de Coronis? puesto que se sabe que esta medicina tiene el principio del oro como materia y que no puede prepararse sin pasar por la putrefacción, o el color negro que los filósofos herméticos de todos los tiempos han llamado cuervo o cabeza de cuervo, a causa de la negrura que le acompaña. Salir de la putrefacción o del color negro era, pues, nacer de Coronis, que significa corneja, una especie de cuervo. Pero un dios no debe nacer a la manera de los hombres.
Diana mató a Coronis y Mercurio o Febo sacó a su hijo de las entrañas de esta infortunada madre. El mercurio filosófico actúa sin cesar y en esta ocasión rinde a Esculapio el mismo servicio que había rendido a Baco. La madre de uno muere bajo los fulgores del rayo de Júpiter; la madre del otro perece bajo los golpes de Diana; los dos vienen al mundo por el cuidado de Mercurio y tras la muerte de su madre. Morien esclarece en dos palabras toda esta alegoría, cuando dice[3] que la blancura o el magisterio al blanco, que es medicina, está oculta en el vientre de la negrura, y que no se han de despreciar las cenizas (de Coronis) porque allí está oculta la diadema del rey. La misma razón ha hecho decir que Flegias era padre de Coronis, puesto que φλέγω significa inflamo, quemo, y nadie ignora que todas las cosas quemadas se reducen a cenizas.

Aquellos que han pretendido que el mismo Apolo sirvió de comadrona a Coronis, han hecho alusión al elixir perfecto en color rojo, verdadero hijo de Apolo y el Apolo mismo de los filósofos, y si se ha figurado que Diana había matado a Coronis, es que la ceniza hermética sólo puede llegar al color rojo después de haber sido fijada pasando por el color blanco, o la Diana filosófica. . Esta ceniza muy roja, impalpable en ella misma, –dice Arnaldo de Vilanova[4]– se hincha como una pasta que fermenta y por la calcinación requerida, es decir, con la ayuda del mercurio que quema mejor que el fuego elemental, se separa de una tierra negra muy sutil que permanece en el fondo del vaso. Es fácil hacer la aplicación de esto. Hermes lo había dicho hace mucho tiempo:[5] Nuestro hijo reina ya vestido de rojo [...] nuestro rey viene del fuego. Trígono alimentó a Esculapio, es nombrado así a causa de los tres principios, azufre, sal y mercurio de los que el elixir está compuesto y de los que el niño filosófico se nutre hasta su perfección.
Las resurrecciones de Esculapio no son menos alegóricas que su nacimiento, y si resucita a Hipólito es preciso entenderlo en el sentido de los filósofos, que lo personifican todo. Escuchemos a Bonnelo respecto a esto:[6] Esta naturaleza de la cual se ha quitado la humedad, se vuelve parecida a un muerto, tiene necesidad del fuego hasta que su cuerpo y su espíritu sean convertidos en tierra, entonces se hace un polvo parecido al de las tumbas. Dios le devuelve después su espíritu y su alma y le cura toda imperfección. Es preciso, pues, quemar esta cosa hasta que madure, que se vuelva ceniza y apropiada para recibir de nuevo su alma, su espíritu y su tintura. Se puede ver lo que he dicho de tales resurrecciones, cuando expliqué la de Esón, en el libro dos.
En cuanto a la educación de Esculapio, fue la misma que la de Jasón. Las hijas de Esculapio participaron de los mismos honores que su padre y tuvieron estatuas entre los griegos y los romanos. Pero la ficción de la historia de estas divinidades ya se ve tan sólo observando el significado de sus nombres. Panacea quiere decir medicina que cura todos los males; Jaso curación, e Higiea salud. El elixir filosófico produce la medicina universal, su uso da la curación, en la cual va unida la salud. También se dice que sus dos hermanos eran perfectos médicos. En cuanto al huevo de la corneja, de donde se figura que salió Esculapio, Raimon Llull nos lo explica en estos términos:[7] Después de que haya sido enfriado, el artista encontrará a nuestro niño doblado en forma de huevo, al que retirará y purificará. Y en su árbol filosófico dice: Cuando este color (blanco) aparece empieza a reunirse en forma redonda, como la Luna en su plenitud. El gallo era consagrado a Esculapio por la misma razón que lo era a Mercurio; el cuervo a causa de su madre Coronis y la serpiente porque los filósofos herméticos la tomaban como símbolo de su materia, como se puede ver en Flamel y en tantos otros.

[1] . Ovidio, Metamorfosis, lib. 15.
[2] . Entonces el padre omnipotente, indignado de que un mortal hubiese vuelto de las sombras infernales a la luz de la vida, precipitó con un rayo en las ondas estigias al hijo de Febo, inventor de la poderosa arte médica. Virgilio, Eneida, lib. 7.
[3] . Morien, Conversación con el rey Calid.
[4] . Arnaldo de Vilanova, Nueva Luz, cap. 7.
[5] . Hermes, Los Siete Capítulos, cap. 3.
[6] . Bonuelo, La Turba.
[7] . Raimon Llull, De la quinta esencia, dist. 3, p. 2.