
He aquí otros dos textos comparados de Pernety y Cattiaux e insisto en que estas relaciones las hago a cuenta de mi intuición y “valen lo que valen”. El lector debe saber que es el olfato de mi búsqueda el que me otorga esta intuición y que no poseo el conocimiento necesario como para afirmar que hablan exactamente de lo mismo. ¡Juzgue el lector!
Dice Pernety en su Tratado de la Obra Hermética, [de las Fábulas] citando a Flamel:
Los dos dragones que ha tomado como símbolo jeroglífico de la materia, son, dice [Flamel][1]: las dos serpientes enviadas por Juno, que es la naturaleza metálica, y que el fuerte Hércules, es decir, el sabio, debe estrangular en su cuna, quiero decir vencer y matar para hacerlas pudrirse, corromperse y engendrar al principio de su obra. He aquí la clave de la obra o la disolución anunciada; las serpientes, los dragones, la Quimera, la Esfinge, las harpías y los otros monstruos de la fábula, que se deben matar; y como la putrefacción sucede a la muerte, Flamel dice que: es preciso hacerlas pudrirse y corromperse. Estando puestas juntamente en el vaso[2] del sepulcro, se muerden las dos cruelmente y por su gran veneno y furiosa rabia no se dejan jamás desde el momento en que son tomadas y entrelazadas (si el frío no se lo impide), hasta que las dos con su baboso veneno y mortales heridas, no estén ensangrentadas en todas las partes de su cuerpo, y que finalmente, matándose la una a la otra, se asfixien en su propio veneno, que las convierta tras su muerte en agua viva y permanente. Esta agua es propiamente el mercurio de los filósofos.
[…]Cuando el calor actúa sobre estas materias, se cambian primeramente en polvo y agua grasa y viscosa, que sube como vapor hasta lo alto del vaso, y recae como rocío o lluvia al fondo del vaso, donde, al poco, se vuelve como un caldo negro un poco graso. Es por lo que se le ha llamado sublimación y volatilización, ascensión y descensión. El agua, al coagularse seguidamente, se vuelve como pez negra, lo que hace que se la nombre tierra fétida y hedionda.
Dice Cattiaux en su Mensaje Reencontrado, XXIII, 75’:
La mugre hedionda será destruida por el fuego y la mugre oscura será separada por el agua.
[Sigue Pernety]: Da un olor de relente, de sepulcros y de tumbas. Hermes la llama la tierra de las hojas. Más su verdadero nombre - dice Flamel - es el de Latón o Letón, que se ha de blanquear. Los antiguos sabios - añade - la han descrito bajo la historia de la serpiente de Marte, que había devorado a los compañeros de Cadmo, el cual la mató horadándola con su lanza contra un roble hueco. Poned atención a este hueco. Pero para llegar a esta putrefacción es preciso un agente o disolvente análogo al cuerpo que debe disolver. Este es el cuerpo disoluble llamado simiente masculina; el otro es el espíritu disolvente, llamado simiente femenina. Cuando están reunidos en el vaso, los filósofos les dan el nombre de Rebis.
Dice Cattiaux en el XXXVIII, 53’:
Lo único necesario basta para tener lo superfluo, y lo superfluo[3] basta para tener lo único necesario. Y ambos juntos bastan para tener la vida salva.
[1] . Flamel, Figuras Jeroglíficas.
[2] . Artefio.
[3] . Una explicación de “superfluo” podría ser: lo que fluye sobre…
Dice Pernety en su Tratado de la Obra Hermética, [de las Fábulas] citando a Flamel:
Los dos dragones que ha tomado como símbolo jeroglífico de la materia, son, dice [Flamel][1]: las dos serpientes enviadas por Juno, que es la naturaleza metálica, y que el fuerte Hércules, es decir, el sabio, debe estrangular en su cuna, quiero decir vencer y matar para hacerlas pudrirse, corromperse y engendrar al principio de su obra. He aquí la clave de la obra o la disolución anunciada; las serpientes, los dragones, la Quimera, la Esfinge, las harpías y los otros monstruos de la fábula, que se deben matar; y como la putrefacción sucede a la muerte, Flamel dice que: es preciso hacerlas pudrirse y corromperse. Estando puestas juntamente en el vaso[2] del sepulcro, se muerden las dos cruelmente y por su gran veneno y furiosa rabia no se dejan jamás desde el momento en que son tomadas y entrelazadas (si el frío no se lo impide), hasta que las dos con su baboso veneno y mortales heridas, no estén ensangrentadas en todas las partes de su cuerpo, y que finalmente, matándose la una a la otra, se asfixien en su propio veneno, que las convierta tras su muerte en agua viva y permanente. Esta agua es propiamente el mercurio de los filósofos.
[…]Cuando el calor actúa sobre estas materias, se cambian primeramente en polvo y agua grasa y viscosa, que sube como vapor hasta lo alto del vaso, y recae como rocío o lluvia al fondo del vaso, donde, al poco, se vuelve como un caldo negro un poco graso. Es por lo que se le ha llamado sublimación y volatilización, ascensión y descensión. El agua, al coagularse seguidamente, se vuelve como pez negra, lo que hace que se la nombre tierra fétida y hedionda.
Dice Cattiaux en su Mensaje Reencontrado, XXIII, 75’:
La mugre hedionda será destruida por el fuego y la mugre oscura será separada por el agua.
[Sigue Pernety]: Da un olor de relente, de sepulcros y de tumbas. Hermes la llama la tierra de las hojas. Más su verdadero nombre - dice Flamel - es el de Latón o Letón, que se ha de blanquear. Los antiguos sabios - añade - la han descrito bajo la historia de la serpiente de Marte, que había devorado a los compañeros de Cadmo, el cual la mató horadándola con su lanza contra un roble hueco. Poned atención a este hueco. Pero para llegar a esta putrefacción es preciso un agente o disolvente análogo al cuerpo que debe disolver. Este es el cuerpo disoluble llamado simiente masculina; el otro es el espíritu disolvente, llamado simiente femenina. Cuando están reunidos en el vaso, los filósofos les dan el nombre de Rebis.
Dice Cattiaux en el XXXVIII, 53’:
Lo único necesario basta para tener lo superfluo, y lo superfluo[3] basta para tener lo único necesario. Y ambos juntos bastan para tener la vida salva.
[1] . Flamel, Figuras Jeroglíficas.
[2] . Artefio.
[3] . Una explicación de “superfluo” podría ser: lo que fluye sobre…
















mundo a Baco, Cadmo la encerró con su hijo en un cofre de madera en forma de barquichuelo y lo expuso a merced de las olas del mar y que llegando a Laconia el cofre fue abierto por gente pobre, que encontraron a Semele muerta y al hijo totalmente criado.
Dioniso enseguida despertó y mató a la serpiente con una rama de sarmiento de viña que encontró cerca de él.
amazonas, más otros tantos voluntarios a los que Palas debía de mandar. Los dos ejércitos se enfrentaron y Saturno fue herido. El coraje y el valor de Dioniso hicieron decantar la victoria a su favor y los titanes se dieron a la fuga. Dioniso los persiguió, los hizo prisioneros sobre el territorio de Hammon y después les devolvió la libertad, dándoles la opción de tomar partido bajo su estandarte o de retirarse, ellos escogieron la primera y consideraron a Dioniso como su dios tutelar. Vencido Saturno y perseguido por Dioniso pegó fuego a su ciudad y se salvó con Rea al abrigo de la noche, pero cayeron en manos de aquellos que les perseguían. Él les propuso vivir en el futuro como buenos parientes y buenos amigos. Aceptaron el ofrecimiento y dieron su palabra; sólo los titanes sintieron los efectos de su cólera porque se rebelaron contra él. Victorioso sobre todos sus enemigos, Dioniso buscó volverse recomendable por sus beneficios; recorrió una gran parte del mundo para derramarlos sobre todos los humanos; pero como buen príncipe dejó a Mercurio Trismegisto con su esposa para que la ayudara con sus consejos; dio el gobierno de Egipto a Hércules, y Prometeo fue el intendente de todos sus estados. Llegó sobre las montañas de la India y elevó dos columnas cerca del río Ganges; lo que también hizo Hércules en la parte más occidental de África sobre las orillas del
mar Atlántida.

virtud ígnea es tan fuerte que la llamamos nuestro dragón, nuestro basilisco, nuestro elixir de gran precio, porque igual que el basilisco mata sólo con la vista, así mismo nuestro elixir mata al mercurio crudo en un abrir y cerrar de ojos, tan pronto como se le echa encima. Así mismo tiñe todos los cuerpos de una tintura perfecta de Sol y de Luna. Nuestro aceite -dice el mismo autor un poco antes- se hace mediante el matrimonio del segundo y tercer menstruo y nosotros lo reducimos a la naturaleza del basilisco. Maier dice: De la misma manera que el basilisco sale de un huevo lanzando sus rayos visuales envenenados y mata a los seres vivos, así mismo también nuestra tintura se produce del huevo filosófico y por su virtud coagula al más li
faltan los nombres de Cadmo y Harmonía, que son el esposo y la esposa del texto cita
Soy el buitre que cría sin cesar en lo alto de la montaña, dice Herme