Mostrando entradas con la etiqueta Calíope. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Calíope. Mostrar todas las entradas

domingo, octubre 29, 2006

Adonis (su explicación)




El incesto del padre y la hija, tomado en sí mismo, ya lo hemos explicado en más de un capítulo y nos hemos referido a cantidad de textos de los filósofos, donde se han visto incestos parecidos. Ahora pasemos revista a todas las circunstancias de esta fábula.
¿Qué es esta Mirra? ¿Qué es este Ciniras? Mirra viene de μύρω derramo, destilo; y Ciniras de κνύρομαι, llorar, lamentarse, de donde se ha hecho κινύρα, instrumento triste y melancólico. Mirra, pues, debe ser considerada como significando agua o goma, o alguna substancia líquida. Es lo que ha determinado al autor de esta fábula a hacer alusión a la mirra, que se dice μίρρα en griego μ
ύρον perfume, venido así mismo de μύρω, destilo. Pues los filósofos llaman goma, agua, a una parte de su compuesto y es precisamente la que debe engendrar al Adonis u oro filosófico. Nuestra materia, dice el filósofo,[1] es un huevo, una goma, un árbol, un agua. Tomad la goma blanca y la goma roja, dice María a Aros en su Diálogo, y juntadlos en verdadero matrimonio. Isindrio dice: Mezclad el agua con el agua, la goma con la goma. Creo que es inútil citar más cantidad de textos al respecto, pues se encuentran
a cada página en los libros de los filósofos. Mirra, pues, significa la goma o el agua de los sabios, que ellos llaman hembra y reina de una gran belleza.[2] Su nodriza o el agua mercurial filosófica la conduce a Ciniras durante la noche y se comete el incesto. He aquí la noche de los filósofos, durante la cual dicen que se produce la conjunción de su macho y de su hembra. La tristeza y la melancolía, indicada por Ciniras, también es uno de los nombres que los adeptos dan a su materia venida al negro. Observad, dice Filaleteo,[3] que los nombres del agua sulfurosa, agua ponzoñosa, agua aromática, cabeza de cuervo, peso, melancolía, noche, instrumento de tristeza, infierno, abrigo tenebroso, etc, son diferentes nombres para designar una misma cosa.
En efecto, ¿hay algo más propio que la oscuridad, la noche, el negro, para engendrar la melancolía y hacer nacer la tristeza? ¿Por qué Mirra es dicha hija de Ciniras o instrumento de
tristeza y de melancolía? Es porque, en efecto, ella había sido concebida como Proserpina. Era bella, blanca, brillante y joven, porque la piedra al blanco tiene todas estas cualidades. Si se trata de hacer el elixir, su nodriza la ha de conducir a su padre Ciniras porque el agua mercurial es el
agente de la putrefacción, durante la cual Mirra tiene comercio con su padre en la oscuridad de la noche; y para concebir a Adonis o el elixir, es necesario que la piedra al blanco, nacida de la putrefacción, pase de nuevo allí una segunda vez.
Se supone que Ciniras, al haber reconocido a Mirra, montó en cólera y quiso matarla, pero ella aprovechó la oscuridad de la noche para salvarse en la pétrea Arabia, a fin de
hacer ver que la piedra pasa del negro al blanco y entonces se fija en piedra. Al ser la noche uno de los nombres que los filósofos han dado al negro de su materia, era natural que se dijera que Mirra se escapó al abrigo de la noche. Fue transformada en árbol y a continuación puso en el mundo a Adonis, porque la piedra al blanco es el árbol filosófico, llamado por el Cosmopolita árbol lunar. El fruto de este árbol es Adonis o el oro filosófico, que las náyades y las ninfas recibieron al nacer; en efecto, él nace en medio del agua mercurial, que lo nutre y tiene cuidado de él hasta su perfección.
A medida que Adonis crece se vuelve más y más bello ¿no es esto el color del oro filosófico, que se fortifica y se vuelve más brillante? Venus se enamora perdidamente de él y lo a
compaña en las diversiones que le da la caza. Nada más simple que esto, y así mismo no podría ser que Venus no lo amara perdidamente y que no lo acompañara hasta el desdichado momento en que Adonis fue muerto. He aquí la razón: La piedra pasa del color blanco al azafranado, llamado Venus por los filósofos. Mientras que este color dura, aún se hace una circulación de la materia en el vaso, es la caza en la que Venus siguió a Adonis. El color de la herrumbre que sucede al azafranado es llamado Marte. He aquí al jabalí que el celoso Marte envió contra Adonis. Éste murió de la herida que le hizo, porque no queda en él nada de volátil. Así mismo Venus conserva, tras la muerte de su amante, el amor que sentía por él, porque el color rojo, que el Adonis filosófico toma en su fijación, conserva siempre una parte de este color azafranado que tenía mientras cazaba con Venus. Las rosas que la sangre de esta diosa tiñó de rojo mientras corría en socorro de su amante, significan el color rojo que sucede al blanco mediante el azafranado, llamado Venus como acabamos de ver.
Abraham el judío, referido por Flamel, ha tomado al rosal como jeroglífico de esta variación de
colores.[4] Aún el mismo Flamel nos hace ver lo que se ha de entender por el descenso de Adonis a los Infiernos y del amor que Proserpina siente hacia él. Hemos demostrado suficientemente que los filósofos dan el nombre de muerte, sepultura, infierno al color negro, sin embargo he aquí todavía un texto del autor citado anteriormente, que servirá de prueba para la explicación que vamos a dar de la muerte de Adonis y de su retorno a Venus: Te he hecho aquí, pues, tomar un cuerpo, un alma y un espíritu blancos, como si resucitaran, para mostrarte que el Sol, la Luna y Mercurio son resucitados en esta operación, es decir, son hechos elementos del aire y blanqueados; pues ya hemos llamado muerte a la negrura; continuando la metáfora, podemos pues, llamar blancura a una vida que vuelve a venir por la resurrección. Adonis después de haber sido atacado por los mortales colmillos del jabalí de Marte, muere por su herida; esto es la imbibición que se hace a la materia para hacerla pasar del color anaranjado al rojo de la adormidera, mezclando allí un poco de humedad que ocasiona un color negro pasajero. En esta operación de rubificación –dice Flamel–[5] aunque imbibas casi no tendrás negro, sino más bien violeta, azul y el color de la cola del pavo real, pues nuestra piedra es tan triunfante en sequedad como incontinente que cuando tu mercurio la toca, la Naturaleza regocijándose de su naturaleza, se une a ella y la bebe ávidamente y por consiguiente el negro que viene de la humedad sólo puede mostrarse un poco y bajo estos colores violetas y azules.
He aquí, pues, a Adonis habiendo descendido al tenebroso imperio de Proserpina; ella se vuelve amorosa porque el negro se une con él. Venus lo reclama a Júpiter que toma a Calíope como árbitro de la diferencia que hay entre las dos diosas. Esta musa decidió que gozaran de él durante seis meses alternativamente. El color gris, llamado Júpiter, siempre sucede al negro inmediatamente, es por lo que Ceres para volver a ver a Proserpina y Venu
s para volver a ver a Adonis, y etc, se dirigen a este dios. Pero ¿por qué elige a la musa Calíope como árbitro? Es porque Adonis sólo puede ser devuelto a Venus, es decir, retomar el color rojo anaranjado, mediante la imbibición del agua mercurial, llamada en este estado vino tinto por Raimon Llull, Ripley y muchos otros y como Calíope es este agua mercurial, puesto que su nombre le viene de Καλός, hermoso, bello y de όπος, jugo, humor, como si se dijera que el jugo rojo o bello jugo ha armonizado la diferencia de estas dos diosas, lo que ha hecho que Flamel la llame leche virginal solar.[6] Este gozar alternativamente de las dos diosas indica las diferentes reiteraciones de la obra para la multiplicación, puesto que en cada operación la materia debe de volver a pasar por el negro, el gris, el blanco, el anaranjado, el color de la herrumbre y el rojo oscuro o el color de la adormidera.


[1] . El Filósofo, En la Turba.
[2] . Nuevo Símbolo, de Basilio Valentín.
[3] . I. Filaleteo, Enarratio method. Trium Gebri medicin.
[4] . Flamel, Las Figuras Jeroglíficas, de Abraham.
[5] . Flamel, Ibid. cap. 7
[6] . Flamel, Ibid.

Adonis (la fábula)



Adonis fue el fruto del incesto de Ciniras con su hija Mirra. Esta hija fue a encontrar a su padre durante la noche, conducida por su nodriza. Habiendo gozado Ciniras de Mirra quiso ver esta belleza que la nodriza tanto le había ensalzado; reconoció a su hija y poseído de furor quiso matarla, pero Mirra aprovechó la oscuridad de la noche para salvarse y se retiró a Arabia, donde puso en el mundo a Adonis. Las ninfas del lugar lo recibieron al nacer, lo alimentaron en un antro y se cuidaron de su educación. Venus se enamoró tan perdidamente de él que Marte se volvió celoso y obligó a Diana a suscitar un jabalí furioso para vengarse. Durante la caza Adonis quiso perseguir a este animal, que sintiéndose herido, volvió su furor contra el autor de su mal y le dio en la ingle un golpe de colmillo tan violento que tiró a Adonis por los suelos y murió. Cuando Venus lo vio bañado en su sangre corrió en su socorro. Pasando después por un rosal se pinchó con una de las espinas y la sangre que salió de su herida tiñó de rojo las rosas que anteriormente eran blancas. Venus continuó su camino e hizo todo lo posible por devolver la vida a su amante, pero al no conseguirlo lo transformó en una flor, que algunos han llamado anémona, de la que Ovidio simplemente señala su color rojo comparándola con la granada: y al cabo de una hora bien justa surgió de la sangre una flor teñida como ella, como las que, con granos ocultos tras una flexible corteza, suelen hacer los granados. (Metamorfosis, lib. 10)
A penas apareció Adonis en el reino de Proserpina esta diosa se enamoró de él con el mismo fuego que Venus aún conservaba. Ésta, desolada por la pérdida que había sufrido, suplicó a
Júpiter su retorno sobre la tierra; Proserpina no quiso devolverlo. Júpiter dejó que decidiera la musa Calíope, que para acordar a estas dos diosas juzgó que gozarían de él alternativamente la una y la otra durante seis meses.
De nuevo la fábula nos pone ante los ojos un incesto más; Ovidio[1] se ha ejercitado en describirlo con todo lo que la poesía tiene de más agradable y con todo aquello de lo que un tal sujeto era susceptible; pero aquellos que han querido adaptar este hecho a la historia y han tomado como fundamento el recitado de este poeta, sin duda no han puesto atención a que él mismo lo consideraba como una pura ficción, puesto que empieza así: Cantaré atrocidades: alejaos padres e hijas; fuera de aquí o, si mis versos os resultan placenteros al corazón, no creáis el presente episodio ni los hechos que en él se narran.
También el abad Banier confiesa[2] que es una fábula muy misteriosa y un enigma que sería muy embarazoso de explicar en todos sus puntos, de lo que concluye que es fácil juzgar que se trata de una mezcla de historia y de física. Hay pocas fábulas que tengan ciertas circunstancias
que pongan a este autor en la misma situación, y es en vano que se esfuerce en probar que Adonis no es lo mismo que Osiris. Yo digo más, él es el mismo que Apolo y que Baco. Orfeo nos enseña que él se complace en la diversidad de los nombres, que es macho y hembra, lo que también se dice de Baco, y en fin, Adonis es el que da la vida a todos los mixtos: multiforme manifiesto nutridor de todas las cosas. Muchacha y muchacho, a la vez, siempre eres un retoño para todos, Adonis, extinguido y reluciente, por otra parte, en las hermosas estaciones que se renuevan; fomentador de la vegetación. (Himno a Adonis) Este último rasgo debe ser, para el abad Banier, le Clerc, Selden y tantos otros, un misterio bien difícil de desvelar. ¿Cómo ajustarlo a la historia? Veamos si la filosofía hermética es más dichosa en poner esta fábula en su verdadera luz.

[1] . Ovidio, op. cit. Lib. X, vers. 300.
[2] . Banier, Mitología Explicada, tom. 1, p. 549.