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miércoles, febrero 08, 2023

EL LIBRO DEL AGUA Y EL FUEGO, de Raimon Arola

EL ENIGMA DE LOUIS CATTIAUX
En esta obra, además de adentrarnos en el misterio de la conjunción de los opuestos a partir del Mensaje Reencontrado, el autor ha procurado profundizar en el enigma que surge de otro encuentro misterioso, el del individuo particular con la inspiración universal.
El Libro del agua y del fuego, Completa la trilogía de Raimon Arola dedicada a la obra de Louis Cattiaux. En esta ocasión, los protagonistas son el agua y el fuego, dos elementos que se hallan absolutamente presentes en el Mensaje Reencontrado de Cattiaux y el eje donde pivotan los libros de Arola.
El agua simboliza la madre, y el fuego el padre, dos polaridades que se complementan, como la realidad física y la metafísica. Del encuentro entre el agua y el fuego emana un enigma profundo: el de la palabra revelada, el logos, que se manifiesta como una unidad recobrada y encarnada.


sábado, agosto 11, 2018

"LA PUERTA"- 74 - CORRESPONDENCIA DE LOUIS CATTIAUX.


Esta es la nueva publicación de LA PUERTA, revista que no tiene desperdicio para aquellos interesados en la búsqueda de “sí mismos”. También muy recomendada su web: http://www.lapuertaonline.es , aquí la sinopsis de este número dedicado a la correspondencia de Louis Cattiaux, autor del Mensaje Reencontrado, de la que se puede extraer un delicado y certero perfume de claridad.

Tras la publicación de la correspondencia completa entre Louis Cattiaux y René Guénon1947-1950, de Ediciones Obelisco, “LA PUERTA” tiene hoy el placer de ofrecer a sus lectores una nueva selección de cartas de Louis Cattiaux, pintor, poeta y hermetista, natural de Valenciennes (1904-1953), Louis Cattiaux dejó una abundante correspondencia, pues su obra EL MENSAJE REENCONTRADO, editada por cuenta propia en 1946, atrajo entre los numerosos curiosos, a un pequeño número de lectores interesados que se convirtieron en sus amigos íntimos y con los que se carteó regularmente, entre ellos destacamos a Serge Lebbal, Emmanuel y su hermano Charles d’Hooghvorst, así como los demás miembros de dicha familia belga, paralelamente, se relacionó con artistas y hermetistas de la sociedad parisina de la época como Gaston Chaissac y James Chauvet o Lanza del Vasto, quien prologó su obra.
Esta correspondencia que se lee con fluidez, refleja las preocupaciones del artista en el difícil período de la postguerra. Sin embargo, lo que aquí nos interesa y nos atrae es el sutil perfume que se desprende de ciertos fragmentos. Tras la mano que trazó estas líneas se vislumbra a un hombre profundamente espiritual, un hombre “religado”, un hombre que bebió del manantial universal y que intentó a toda costa, transmitir su experiencia extraordinaria. De aquí su empeño en ofrecer a sus correspondientes un tesoro único, aunque no todos estuvieran dispuestos a recibir un tal don…

sábado, junio 16, 2012

PORTADAS DEL MENSAJE REENCONTRADO DE LOUIS CATTIAUX Y LA PRESENTACIÓN DESDE LA PRIMERA EDICIÓN DE EMMANUEL Y CHARLES d'HOOGHVORST






PRESENTACIÓN AL LECTOR DE Emmanuel y Charles d’HOOGHVORST
Presentación a la primera edición de El Mensaje Reencontrado

Muchos quieren oír pero no saben escuchar.
Fr. de Foix
La sabiduría es tan escasa en el Tíbet como en París, decía Louis Cattiaux. Sin embargo, puede florecer en todas partes sin que nadie se dé cuenta. Un hombre, semejante a tantos otros pero no igual, que vivía en la gran ciudad, escribió estas páginas que al lector corresponde juzgar. No son para todos, aunque estén destinadas a circular entre los hombres de hoy, que por negligir la antigua revelación se han dejado atrapar en una profunda ignorancia.
Aquellos para quienes ha sido escrito este libro lo sabrán al leerlo, pues, como dice el autor, les es dado creer lo increíble. Ellos sabrán leerlo y entenderlo, porque pertenecen a la misma familia espiritual. Antes de marcharse de este mundo, el 16 de julio de 1953, el autor se lo dejó como una contraseña para reunirse y un motivo de esperanza,(1) lo dedicó en especial a los pueblos negros, todavía divididos y como en la infancia, pero llamados a ser poderosos en el mundo por el juego de una Providencia indiferente a las intenciones y a los trabajos de los hombres.
Es difícil abordar El Mensaje Reencontrado. Contiene, según el autor, una iniciación y una mística estrechamente unidas y presentadas bajo una forma concentrada que exige más que una lectura ordinaria, pues las palabras están sobrepasadas por la revelación y la obra se presenta como el aire líquido que ha adquirido propiedades extraordinarias, pero que son invisibles a simple vista…(2) Los versículos están dispuestos en dos columnas, ya que existen dos hombres en nosotros, el hombre carnal y el espiritual, el hombre exterior y el interior, como existen también las tinieblas y la luz, la justicia y el amor, lo puro y lo impuro; todas las cosas están dispuestas de dos en dos (3). Cada versículo implica varios sentidos en profundidad: la columna de la izquierda suele dar los sentidos terrestres: moral, filosófico y ascético; la columna de la derecha, los sentidos celestes: cosmogónico, místico e iniciático. Algunas veces, los versículos se completan con un tercero dispuesto en medio de la página, que hace concordar los otros dos en el sentido alquímico que une el cielo con la tierra y que hace referencia al misterio de Dios, de la creación y del hombre; sólo a Dios corresponde desvelar al hombre piadoso este sentido, el más profundo. También se observará que cada uno de los XXXX libros lleva un doble título; por ejemplo, en el libro primero, a la izquierda: "Verité nue"; a la derecha: "El brote verde". Los cuarenta títulos de las columnas de la izquierda son anagrama unos de otros (4). Es insólito componer cuarenta anagramas con nueve letras, siempre las mismas. El lector entendido se dará cuenta de que ni una sola palabra de este libro ha sido puesta sin intención.
El Mensaje Reencontrado nos habla de una única cosa en términos siempre distintos, por ello la multitud de versículos no es una dispersión. Los ignorantes en busca de una "nueva revelación" que añada o sustraiga algo a la antigua, quedarán defraudados. Aquí sólo se encontrará un testimonio (5) a favor de la antigua, que nos habla de la caída del hombre en este bajo mundo, de las consecuencias físicas y morales de dicha caída y del medio para su regeneración corporal y espiritual, por la vía misteriosa que conduce a la resurrección (6).
Quizás escandalicemos a más de un lector afirmando que el Espíritu de Elías, siempre vivo, se manifiesta de edad en edad (7): que estos se abstengan, porque aquí está la piedra de escándalo. No obstante, bienaventurado quien sepa separar en las páginas que siguen este espíritu de su ruda corteza, reconozca su autenticidad y se nutra de ella para una vida eterna.
La dedicatoria general de El Mensaje Reencontrado nos indica que está destinado "a la gloria de Dios y al servicio de los hombres que lean con los ojos del espíritu y del corazón los signos inscritos en la carne del mundo". En efecto, allí donde el lenguaje se dirige a los ojos del espíritu y del corazón, los ojos de la razón carnal o del intelecto no nos enseñarán nada. Estos últimos sólo nos muestran la corteza o la apariencia cambiante del mundo; los otros nos guían hacia la Esencia y la Substancia, su soporte indestructible, y nos hacen reconocer la luz interna que Dios encendió al comienzo en la naturaleza y en nuestro corazón (8).
Se trata, pues, de una obra de meditación que requiere ser leída, releída y estudiada con simplicidad de espíritu y pureza de corazón. ¿Acaso la multiplicidad y el espíritu agitado no nos privan de la posesión del Reino de los Cielos?, ¿y no es la impureza de nuestros corazones lo que nos aleja de la visión de Dios (9).
El testimonio de las Escrituras nos enseña que el conocimiento de la luz divina no debe proceder del exterior sino del interior; despertada y excitada por su Origen libre, esta luz sepultada germina entonces y, volviéndose la "justa medida" y la fuente de nuestros juicios, "aparece después al exterior y resplandece plenamente en la unión" (10).
Un sordo opinará de la música según la descripción que de ella se le haga, porque carece del sentido que le permitiría experimentarla por sí mismo. Igual ocurre con los demás sentidos. La luz resplandece en las tinieblas, pero si el hombre está privado del uso del órgano apropiado para aprehender esa luz interior, es para él tinieblas mientras no haya recuperado la mirada del espíritu y del corazón.
Si tenéis fe y paciencia, escribía el autor a propósito de El Mensaje Reencontrado, se esclarecerá por sí mismo poco a poco y todo lo que os parece oscuro se os mostrará entonces evidente.
Así es como proponemos al lector que se forje su propia opinión sobre esta obra y juzgue por sí mismo si es idéntica o no a la enseñanza tradicional.
______________
1. M. R. XXX, 37 y 38; XXXIII, 35.
2. Escrito por Louis Cattiaux en una carta a G. Chaissac. Agradecemos aquí al Sr. Chaissac el haber comunicado ciertos pasajes de su correspondencia con el autor de El Mensaje Reencontrado.
3. M. R: II, 98.
4. Dichos títulos se mantienen tal como aparecen en el original francés.
5. M. R. XXIX, 36.
6. M: R. XXIX, 33 y 45.
8. M. R. VIII, 50’.
7. M. R. XXXVI, 95.
9. M. R. XIII, 32’
10. M. R. IX, 54’; IV, 36’ y XII, 12 y 13’.

jueves, marzo 22, 2012

Física y Metafísica de la pintura de Louis Cattiaux


Es un placer comunicar esta nueva edición en ingles de esta magnífica obra de Louis Cattiaux: Física y Metafísica de la Pintura.

Las EDICIONES BEYA tienen el honor de ofrecer a los lectores anglófonos la primera edición en inglés del ensayo sobre la pintura de Louis Cattiaux, bajo el título de «Physics and Metaphysics of Painting». Este libro está disponible en Amazon.com:
http://www.amazon.com/dp/2960057554/ref=rdr_ext_tmb, dónde el lector tendrá la opción de hojear virtualmente el libro gracias a la herramienta «Look Inside».

Esta edición cuenta con una serie de 15 reproducciones a todo color de sus pinturas así como con una serie de 24 reproducciones en blanco y negro de sus dibujos, destinados en un primer momento a ilustrar los 12 primeros libros de su «Mensaje Reencontrado».

En 1946, L. Cattiaux empieza a escribir la obra «Física y Metafísica de la Pintura». Es en esa época cuando aparecen publicados por cuenta de autor los 12 primeros libros de su obra mayor «El Mensaje Reencontrado», que es el resultado de toda su búsqueda. Sin su lectura, o más bien, sin su meditación, es imposible acercarse a su obra pictórica o a sus demás escritos. De todas sus obras se desprende una unidad profunda. Así la magia de las formas y colores de sus cuadros nos atrae e invita a contemplarnos en esos espejos de sutil lenguaje, asó como el peso de sus palabras nos imanta misteriosamente y despierta en nosotros antiguos recuerdos. Apasionado por la filosofía hermética, esta corriente marcará profundamente su pintura.

¡Ojalá esta edición de «Physics and Metaphysics of Painting» pueda abrir los ojos de nuestros contemporáneos sobre la obra extraordinaria de un Artista visitado por la Musa y, por lo tanto, tradicionalmente religado!

miércoles, octubre 05, 2011

El Hilo de Penélope, tomo II, de Emmanuel d'Hooghvorst


Emmanuel d'Hooghvorst nació en Bruselas el 30 de abril de 1914, fue el mayor de seis hijos nacidos del barón Víctor d’Hooghvorst y de la condesa Marthe Descantons de Montblanc. Dejó este mundo el 17 de mayo de 1999.

Nuestro autor dedicó su vida al conocimiento de la auténtica tradición bajo diversas manifestaciones. Desde que cursó la carrera de Filosofía y Letras en Lovaina nunca abandonó la investigación y recuperación de los misterios del mundo grecorromano, sin dejar de profundizar en la esencia del cristianismo. A loscincuenta años aprendió hebreo y arameo con Rabí Joel Azquenazí, para ahondar en las enseñanzas de los cabalistas judíos y más tarde estudió árabe; pero fue sobretodo un infatigable recopilador y traductor de textos alquímicos.

Sin embargo, todo ello no hubiera trascendido la erudición más o menos brillante, sin un hallazgo que cambió su vida: en 1949 supo de la aparición de un libro insólito, titulado El Mensaje Reencontrado de Louis Cattiaux, un hombre semejante a tantos otros pero no igual. Emmanuel d’Hooghvorst conoció al autor y entabló con él una profunda amistad que no acabó con la desaparición de Cattiaux en 1953. Por ello, Emmanuel d’Hooghvorst afirma que El Hilo de Penélope ha sido sacado de El Mensaje Reencontrado, del que procede literalmente como un hijo de su padre. Los escritos de Emmanuel d’Hooghvorst son un comentario iluminado de la obra de Cattiaux.

El Hilo de Penélope, tomo II, es una antología de textos alquímicos presentados, anotados y en ocasiones traducidos por Emmanuel d’Hooghvorst entre los años 1955 y 1994. En él, el lector encontrará también un ensayo sobre el Arte de la Alquimia de Emmanuel d’Hooghvorst publicado en 1951.

martes, octubre 04, 2011

El Hilo de Penélope, tomo I, de Emmanuel d'Hooghvorst


Emmanuel d’Hooghvorst nació en Bruselas el 30 de abril de 1914, fue el mayor de seis hijos nacidos del barón Víctor d’Hooghvorst y de la condesa Marthe Descantons de Montblanc. Dejó este mundo el 17 de mayo de 1999.

Nuestro autor dedicó su vida al conocimiento de la auténtica tradición bajo diversas manifestaciones. Desde que cursó la carrera de Filosofía y Letras en Lovaina nunca abandonó la investigación y recuperación de los misterios del mundo grecorromano, sin dejar de profundizar en la esencia del cristianismo. A los cincuenta años aprendió hebreo y arameo con Rabí Joel Azquenazí, para ahondar en las enseñanzas de los cabalistas judíos y más tarde estudió árabe; pero fue sobretodo un infatigable recopilador y traductor de textos alquímicos.

Sin embargo, todo ello no hubiera trascendido la erudición más o menos brillante, sin un hallazgo que cambió su vida: en 1949 supo de la aparición de un libro insólito, titulado El Mensaje Reencontrado de Louis Cattiaux, un hombre semejante a tantos otros pero no igual. Emmanuel d’Hooghvorst conoció al autor y entabló con él una profunda amistad que no acabó con la desaparición de Cattiaux en 1953. Por ello, Emmanuel d’Hooghvorst afirma que El Hilo de Penélope ha sido sacado de El Mensaje Reencontrado, del que procede literalmente como un hijo de su padre. Los escritos de Emmanuel d’Hooghvorst son un comentario iluminado de la obra de Cattiaux.

El Hilo de Penélope, tomo I, constituye un compendio que reúne los principales artículos escritos por el barón d’Hooghvorst desde 1977 a 1999 y forman por sí mismos un corpus hermético.

domingo, septiembre 18, 2011

Creer lo Increible, de Raimon Arola


Presentación:

A partir de las presentaciones redactadas por Emmanuel y Charles d’Hooghvorst a propósito del Mensaje Reencontrado de Louis Cattiaux, Raimon Arola, profesor de la Universidad de Barcelona, describe el encuentro de estos tres hombres. Habla de una amistad ejemplar, fundamentada no en un sentimiento humano, sino en el contenido de la obra misteriosa de Louis Cattiaux.

Los hermanos d’Hooghvorst fueron los depositarios de un tesoro de sabiduría nacida de una experiencia increíble y por sus reflexiones demostraron que el libro “nuevo” de Cattiaux, poseía el mismo fundamento que la “antigua” sabiduría que las religiones clásicas. Una hipótesis difícil de creer en nuestros días y de aquí la dedicatoria que abre el Mensaje Reencontrado: “Este libro no es para todos, sino sólo para quienes les es dado creer lo increíble”