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miércoles, mayo 02, 2007

El Retorno de los Argonautas (1)

En este retorno Orfeo hace recorrer a los argonautas las costas orientales de Asia, atravesar el Bósforo cimerio, las lagunas meotidas, después un estrecho que no existió jamás por el cual entraron después de nueve días al Océano septentrional, de allí llegaron a la isla Peuceste, conocida por el piloto Anceo, después a la de Circe, seguidamente a las columnas de Hércules, reentraron en el Mediterráneo, costearon Sicilia, evitaron a Escila y Caribdis mediante la ayuda de Tetis, interesada por la vida de Peleo su esposo, abordaron el país de los feacios, después de haber sido salvados de las sirenas por la elocuencia de Orfeo, al salir de allí fueron arrojados sobre las Sirtes de África, en las cuales un tritón les aseguró la nave mediante un trípode. Al fin ganaron el cabo Maleo y después Tesalia.
Parece que Orfeo ha querido declarar abiertamente que su relato era absolutamente una ficción, por la poca verosimilitud que ha puesto en él, pero Apolonio de Rodas aún ha pujado mucho sobre Orfeo. Los argonautas, según él, habiendo recordado que Fineo les había recomendado volver a Grecia por una ruta diferente de la que habían tenido yendo a Cólquide y que esta ruta había sido marcada por los sacerdotes de Tebas en Egipto, entraron en un gran río que se les cortó y no pudieron seguir. Fueron obligados a llevar el barco sobre sus espaldas durante doce días hasta que encontraron el mar, siendo perseguidos por Absirto, hermano de Medea, del que se defendieron cortándolo en pedazos.
Entonces el roble de Dodona pronunció un oráculo que predecía a Jasón que no volvería a ver su patria si no se sometía a la ceremonia de expiación por esta muerte. En consecuencia, los argonautas tomaron la ruta de Aea, donde Circe, hermana del rey de Colcos y tía de Medea, tenía su morada. Ella hizo todas las ceremonias usadas en las expiaciones y después los despidió. Su navegación fue dichosa durante algún tiempo, pero fueron arrojados sobre las Sirtes de África de donde sólo se retirarían con muchas fatigas y en las condiciones relatadas por Orfeo.
Es evidente que estos relatos son absolutamente falsos. Se excusa a estos autores por la falta de conocimiento de geografía y de navegación que en aquellos tiempos aún no estaba muy perfeccionado. Pero estos errores son tan groseros y tan evidentes, que el abad Banier, como muchos otros mitólogos que admiten la veracidad de esta expedición, no han podido evitar decir[1] que era el colmo de la ignorancia, así como una ficción pueril, que estos autores sólo se hayan dedicado a exponer lo que se sabía en su tiempo sobre los pueblos que habitaron aquellas lejanas comarcas. Este erudito mitólogo vio también que la mayor parte de estos pueblos son desconocidos y no existieron en el tiempo de Orfeo, o de Onomácrito. Sin embargo era necesario encontrar en estos poetas algunas cosas sobre las cuales el abad Banier pudiera establecer su sistema histórico. Apolonio le ha proporcionado un fundamento bien poco sólido en verdad. Son las pretendidas columnas de Cólquide, sobre las cuales este poeta dice que habían grabadas todas las rutas conocidas en aquel tiempo.
Según este mitólogo, Sesostris es precisamente quien hizo levantar estas columnas. Desgraciadamente Sesostris vino al mundo mucho tiempo después de esta pretendida expedición, aún admitiendo la realidad de este viaje en el tiempo en el que este erudito fijó la época. Pero esta dificultad no tenía consecuencia para él. Apolonio –dice– poseía sin duda la historia de Sesostris, y aunque fue posterior a la expedición de los argonautas, ha podido hablar anticipadamente de los monumentos que este conquistador dejó en Cólquide. Dejo al lector juzgar la solidez de esta prueba.
Yo prefiero explicar a Apolonio por él mismo y decir con él que la ruta que ha hecho hacer a los argonautas es la misma que les había sido marcada por los sacerdotes de Egipto.
Esto es insinuar claramente que todo es una pura ficción y un relato alegórico de lo que pasa en las operaciones del arte sacerdotal o hermético. Era de estos mismos sacerdotes que Orfeo, Apolonio y muchos otros habían tomado la ruta que se había de recorrer para llegar al fin que se propone la práctica de este arte. Parece ser, pues, que estas pretendidas columnas eran de la misma naturaleza que las de Osiris, de Baco, de Hércules, es decir, la piedra al blanco y la piedra al rojo, que son los dos términos de los viajes de estos héroes. Las faltas de geografía que se reprocha a estos poetas, sólo son faltas cuando son consideradas desde el punto de vista que presentaría una historia verdadera, pero de ningún modo en una alegoría de este género, puesto que allí todo conviene perfectamente.
Los lugares que se encontrarían naturalmente siguiendo la ruta de Cólquide a Grecia, no habrían sido propuestos para expresar las ideas alegóricas de estos poetas que, sin preocuparse mucho de conformarse a la geografía, han sacrificado la verdad por aquella que tenían a la vista. Yendo de Grecia a Cólquide todo se encuentra dispuesto como le era preciso, Lemnos se presenta primero, después de esto vienen las Cianeas y todo el resto, pero Fineo tenía razón al prescribirles otra ruta para la vuelta, porque la operación figurada mediante este retorno, debía ser parecida a la que era figurada por el viaje a Colcos, no habrían encontrado una Lemnos al salir de Fasis, ni las rocas Cianeas. Hubiera sido invertido el orden de lo que debía de acontecer en esta última operación.

La disolución de la materia, el color negro que le debe suceder y la putrefacción designada por Lemnos y el mal olor de las mujeres de esta isla, estarían entonces encontradas en el relato, al final de la obra, en lugar del comienzo, que es donde deben de aparecer, puesto que son la clave. Era preciso, pues, imaginar otra alegoría a riesgo de apartarse de lo verosímil en cuanto a la geografía. Esta disolución ha sido designada en el retorno por la muerte de Absirto y la división de sus miembros, por el presente que Eurípilo hizo a Jasón, es decir, un terrón de tierra que cae al agua, donde Medea habiéndola visto disolverse predijo muchas de las cosas favorables para los argonautas. Esta tierra es la de los filósofos que está formada de agua, para lograrlo es preciso reducirla a su primera materia, que es el agua, es por lo que se figura que un hijo de Neptuno había hecho este presente y que había sido dado en custodia a Eufemo, hijo del mismo dios y de Mecioni, u Oris, hija del río Eurotas, otros le dan por madre a Europa, hija del famoso Titio.

[1] . Banier, Ibid. p. 242.

sábado, abril 28, 2007

El Toisón de Oro, es una fábula

Vayamos a la cosa misma. ¿Se puede considerar como una historia verdadera, un acontecimiento que parece haber sido imaginado sólo para divertir a los niños? ¿Se persuadirá a la gente sensata de que se haya construido un barco de robles parlantes; que los toros arrojaban torbellinos de fuego por la boca y las narices; que de los dientes del dragón sembrados en un campo labrado, nacen hombres armados que se matan unos a otros por una piedra que fue lanzada en medio de ellos, y en fin, tantas otras cosas que son puerilidades sin excepción en todas las circunstancias de esta célebre expedición? Y ¿hay alguna que no sea señalada en extremo de fábula, e incluso de fábula mal concertada y muy insípida si no se la considera desde un punto de vista alegórico? Sin duda es lo que ha impresionado a los que han considerado este relato como una alegoría tomada de las minas que se suponía que había en la Cólquide. Estos se han aproximado más a la verdad, y más aún los que la han interpretado como el libro de pergamino que contenía la manera de hacer el oro. Pero ¿cuál es el hombre que para un tal objeto querría exponerse a los peligros que Jasón superó? ¿De qué utilidad podrían serles los consejos de Medea, sus ungüentos, su agua, sus fármacos encantados, su medalla del Sol y de la Luna, etc...? ¿Qué relación tenían los bueyes vomitando fuego, un dragón guardián de la puerta y los hombres armados que salen de la tierra, con un libro escrito en pergamino, donde el oro era recogido con los toisones (pieles) de las ovejas? ¿Era pues necesario que Jasón (que significa medicina) fuera educado para ésta bajo la disciplina de Quirón? ¿Qué relación tendría el rejuvenecimiento de Esón hecho por Medea después de esta conquista?
Sé que los mitólogos se han esforzado en dar explicaciones a todas estas circunstancias. Se ha explicado el carro de Medea, arrastrado por dos dragones, como de un barco llamado dragón y cuando se ha podido salir airoso de ello al dar un sentido, aunque forzado, se ha creído haber cortado el nudo de la dificultad diciendo con el abad Banier:[1] aún y así es una ficción privada de todo fundamento, ¡dichoso recurso! ¿Se podía imaginar uno más propio en hacer desaparecer todo lo que se encuentra de dificultoso para un mitólogo? ¿Pero es eso capaz de contener a un hombre sensato, que debe pensar naturalmente que los autores de estas ficciones tenían sin duda sus razones para introducir todas estas circunstancias? Casi todas las explicaciones dadas por los mitólogos o no aportan nada, o son imaginadas para eludir las dificultades.
Es pues, evidente que debe considerarse el relato de la conquista del Toisón de oro como una alegoría. Examinemos cada cosa en particular. ¿Qué fue Jasón? Su nombre, su educación y sus acciones lo anuncian suficientemente. Su nombre significa medicina, y curación. Se le pone bajo la disciplina de Quirón, el mismo que tomó también a su cuidado la educación de Hércules y de Aquiles, dos héroes, de los cuales uno se mostró invencible en la guerra de Troya y el otro fue para liberar la tierra de los monstruos que la infectaban. Así Jasón tuvo dos maestros, Quirón y Medea. El primero le dio las primeras instrucciones y la teoría y el segundo le guió en la práctica mediante sus asiduos consejos. Sin sus ayudas un artista no tendría éxito jamás y caería de error en error. El detalle que Bernardo Trevisano y Denis Zachaire[2] hacen de ello sería capaz de hacer perder a un artista la esperanza de llegar al fin de la práctica de este arte, si no dieran al mismo tiempo las advertencias necesarias para evitarlos.
Jasón era de la raza de los dioses. Pero ¿cómo ha podido ser enseñado por Quirón, si Saturno, padre de éste y Fílira su madre no han existido en persona? Se dice que Medea, esposa de Jasón era nieta del Sol y del Océano e hija de Aetes, hermano de Pasifae y de Circe la encantadora. Aquí vemos que tales parientes convenían perfectamente a Jasón, para todas las circunstancias y acontecimientos de su vida. Todo lo suyo tiene algo de divino, hasta los mismos compañeros de su viaje. Hay muchas cosas a considerar en esta ficción. La nave Argo fue construida, según algunos, sobre el monte Pelión, de los robles parlantes de la selva de Dodona, o al menos pusieron uno allí que sirvió de mástil, ya sea en la popa o en la proa. Palas o la Sabiduría presidió su construcción. Según algunos autores, Orfeo fue designado como piloto junto con Tifis y Anceo. Los argonautas llevaron este navío sobre sus espaldas durante doce días a través de los desiertos de Libia. Jasón estaba al abrigo de la nave Argo cuando se derrumbó de vieja, fue aplastado y pereció bajo sus ruinas. La nave finalmente fue puesta en el rango de los astros.
Todas estas cosas, indican evidentemente que Orfeo fue el constructor y el piloto, es decir, que este poeta se declara él mismo como autor de esta ficción y que emplazó la nave en el rango de los astros a fin de conservar mejor su memoria para la posteridad. Si la gobernó al son de su lira, es para dar a entender que compuso la historia en versos que cantaba. La construyó siguiendo los consejos de Palas, porque Minerva o Palas era considerada como la diosa de las ciencias y que, como se dice, no se ha de empeñar uno en querer rimar sin el consentimiento de Minerva. El roble que se empleó en la construcción de esta nave, es el mismo que aquel contra el cual Cadmo mató la serpiente que había devorado a sus compañeros, es este roble hueco al pie del cual fue plantado el rosal de Abraham el judío del que habla Flamel,[3] el mismo que rodeaba la fuente del Trevisano,[4] y aquel del que Espagnet hace mención en el canon 114 de su tratado. Es preciso pues, que este tronco de roble esté hueco, lo que ha hecho darle el nombre de nave (vaso). Se ha figurado también que Tifis fue uno de los pilotos, porque el fuego es el conductor de la obra, pues Τύφω, fumum excito in flammo (el humo sale de la llama). Se le dio a Anceo como ayudante, a fin de indicar que el fuego debe ser el mismo que el de una gallina que incuba, como dicen los filósofos, pues Anceo viene de άγκάς, ulnae (codo, antebrazo).

[1] . Banier, Mitología, t.3, p. 259.
[2] . El Trevisano, Filosofía de los Metales. Zachaire, Opúsculo.
[3] . En el quinto folio, había un hermoso Rosal florecido en medio de un bello jardín, enroscado contra un roble hueco, de cuyos pies borboteaba una Fuente de agua muy blanca, que iba a precipitarse a los abismos... Flamel, Explicación de las Figuras Jeroglíficas (prólogo).
[4] . Una noche aconteció que debía de estudiar para disputar al día siguiente: encontré una pequeña fuente bella y clara rodeada toda ella de una bella piedra. Y esta piedra estaba debajo de un viejo roble hueco. He aquí la fuente de Cadmio y el roble hueco contra el cual horadó al Dragón. El Trevisano, Filosofía de los Metales, 4 parte.