domingo, junio 01, 2008

BRACESCO MITÓLOGO

De nuevo, querido lector, tengo el placer de traducir y poner en este tu blog un artículo de Hans van Kastel, aparecido en la revista virtual nº 3 de http://www.beyaeditions.com/, se trata de unos fragmentos de la obra de Bracesco, predecesor de Maier y por lo tanto de Pernety, particularmente me fascina su estilo ya que utiliza las fábulas como poniendo de relieve el arte rabínico de ¿a qué se parece la cosa? Agradecer desde aquí la labor de beya y el acierto y fineza de van Kastel. 
 BRACESCO MITÓLOGO H. van Kastel Recreaban al pueblo con las fábulas, y estas fábulas, con los nombres de los dioses del país servían de velo a su filosofía. Orígenes.[1] INTRODUCCIÓN Para los lectores de los Arcanes très secrets de Michael Maier, Bracesco no les será totalmente desconocido. Maier lo cita en su obra como predecesor en el acercamiento alquímico de la mitología de los Antiguos.[2] Médico originario de la región de Brescia, Giovanni Bracesco en 1544 hizo aparecer una obra redactada en italiano, La Espositione di Geber philosopho, cuya versión latina acabó por imponerse bajo el título De Alchimia dialogi duo. Y en efecto, se trata de dos diálogos en cuyo respectivo contenido, las mismas palabras se mezclan a menudo. El primero, intitulado Diálogo explicando el verdadero y auténtico sentido de los libros de Géber, se desarrolla entre el famoso filósofo árabe y un entusiasta estudiante llamado Demogorgon, que ha venido a Persia a devolverle una visita para instruirse en los secretos más profundos de la naturaleza. El segundo, El Bosque de vida, o Diálogo que explica los escritos de Raimond Llull, transcurre entre el célebre mallorquín y el discípulo anónimo que, partiendo de Lombardía con el mismo objetivo, ha ido al encuentro del maestro en su isla natal.[3] Como se verá más adelante, las alusiones a las obras de Géber no son menos frecuentes en este segundo texto. Lo que ha atraído particularmente nuestra atención en la obra de Bracesco, es precisamente la interpretación alquímica de los mitos greco-romanos. En ello el autor encuentra recursos para apoyar la enseñanza de Géber y de Llull. Se puede hablar de una primera sistematización que, más tarde, será claramente desarrollada por Maier, y aún más por Pernety. Sin embargo el método de Bracesco parece un poco diferente. Maier y Pernety parten de una clasificación más o menos razonada (genealógica y cronológica) de los mitos, para explicarlos uno tras otro. Bracesco parece seguir un hilo de Ariadna que desarrolla a medida que pasa revista a los mitos que aparecen, al menos exteriormente, mucho menos ligados entre ellos. Ciertamente este procedimiento no es menos interesante. En las páginas que siguen proponemos al lector la traducción de un extracto del segundo diálogo, El Bosque de vida.[4] Las alusiones a las páginas anteriores no son raras, pero no deberían impedir tener una comprensión global de los propósitos atribuidos aquí a Raimond Llull. Las referencias numeradas de la obra de Géber que da a veces el texto latín, parecen difícilmente utilizables, o sea inexactas; las hemos actualizado en lo posible, en las notas añadidas debajo de la página. 


EXTRACTO DEL BOSQUE DE VIDA RAIMOND: […] Para ocultar esta ciencia,[5] los Antiguos han utilizado un gran número de nombres, comparaciones, enigmas y sobre todo de fábulas poéticas. DISCÍPULO: En algún momento ya he querido decirte que es para mí gran motivo de asombro ver a hombre eminentes y sabios ocultar esta ciencia de alguna manera divina bajo el velo de estas ficciones y quimeras. Pero si tú consigues hacerme comprender la cosa, te seré perpetuamente deudor. Pues nunca encontré a nadie que las haya explicado en otro sentido que el moral. RAIMOND: ¡Los antiguos sabios enseñaban las costumbres mediante actos y discursos públicos![6] Aquel, pues, que no conoce esta ciencia está en la imposibilidad de saber lo que ellos han querido significar con todos estos nombres de dioses, su genealogía, sus amores y sus metamorfosis. Si tu no crees que tal sea el sentido de estas fábulas, ve a ver el Tratado de los minerales, de Alberto (I, 2, 8), donde los expone en este sentido. Según sus declaraciones, la fábula de la Gorgona cuenta cómo ella petrifica a todos aquellos que la miran. Pues bien, es a la fuerte potencia de los minerales a la que se le ha dado el nombre de Gorgona.[7] Se dice que su aspecto representa la disposición que tienen los humores de los cuerpos en lo tocante a la facultad petrificante. He aquí las explicaciones de algunos Antiguos tales como las que acabo de decir. DISCÍPULO: Yo no las comprendo aún. RAIMOND: Lo que te digo ahora es que en los azufres hay una fuerte potencia mineral que endurece y fija: esa es la que está significada por la Gorgona. El hecho de mirarla expresa la relación entre los humores o vapores metálicos y esta virtud petrificante. Pues cuando los humos suben, a lo largo del cuello del vaso, después descienden y tras muchas repeticiones acaban por unirse a los susodichos azufres y se transforman en un piedra muy preciosa. Los poetas también escriben que los griegos vieron a una serpiente que subía a un árbol.[8] En la cima encuentra a la madre con todos aquellos a los que se come. Ella misma, la serpiente, inclinando la cabeza, se cambia en piedra. La serpiente representa el vapor y la humedad radical de los metales. En efecto, antes de la cocción ésta es muy venenosa y es designada con los nombres de serpiente, dragón, león, oso y basilisco, porque tienen una naturaleza feroz y venenosa. Este vapor, pues, sube por destilación en el vaso y allí encuentra a los hijos, es decir, a estos dos azufres, con la madre, es decir, con la plata viva femenina por la cual estos azufres han sido disueltos. Se los come a todos porque ella disuelve estos azufres y los atrae. Pero puesto que este vapor sube y después desciende a través del cuello del vaso, y se deseca al mismo tiempo que estos azufres, se convierte en piedra. La Escritura santa dice que huyendo del fuego la esposa de Lot miró hacia atrás, en contra de la orden recibida de Dios, y que por esta razón se convirtió en estatua de sal.[9] Alfidius dice: “Antes de que obres te voy a describir una buena medicina: es preciso que sea húmeda, y cuando se cueza debe coagularse y espesarse como la sal, la nieve, el granizo, y tener un dulce sabor, el vientre negro y el color blanco”.[10] DISCÍPULO: ¿Qué quiere decir por el “vientre negro”? RAIMOND: Se quiere decir que esta materia, aunque blanca al principio de la cocción, sin embargo tiene una negrura oculta en su interior. Ésta proviene de una untuosidad abrasiva que no ha sido separada totalmente. Es por lo que el primer signo que aparece en la coagulación es la negrura [llamada] “cabeza de cuervo”, que dura cuarenta días después de la coagulación. Después se vuelve blanca, en la medida en que esta humedad es consumida. Se pone también en escena a Júpiter, en cólera contra su padre Saturno, cortándole los órganos genitales con una afilada guadaña, que caen al mar y de cuya sangre asociada a la espuma del mar nace Venus. Por Saturno se entiende esta sal antes de la separación de sus tierras. Se dice que es padre de Júpiter (Iovis pater), en efecto, porque él engendra a Júpiter (Iupiter) una vez separadas las tierras (separatas terris). Pues cuando esta sal ha sido puesta en el vaso sobre el fuego, Júpiter, en cólera y alterado a causa del fuego, se disuelve en un agua sutil significada por la guadaña afilada. Con ésta corta, separa y arrastra las partes masculinas, a saber, el azufre de esta sal llamada Saturno, y descienden juntos en el vaso. Es por lo que se dice que caen en el mar (mare), es decir, en esta agua de sal amarga (amari). De esta sal y este azufre se engendra Venus, como acabo de decir. Esta agua amarga es el carro de Faetón, llamado Eridano (Eridanus) porque en ella desciende el Sol y el espíritu fétido llamado bronce (aes) y Venus.[11] Se dice que Dédalo, encerrado en el laberinto junto con su hijo Ícaro, hizo unas alas con largas plumas, las unió con cera a él mismo y a su hijo y con ellas se elevaron fuera del laberinto a través del aire. Pero Ícaro, volando muy alto, cayó en el mar donde se ahogó, pues el Sol había fundido la cera. Sin embargo las olas del mar lo empujaron hasta la orilla, y su padre lo enterró en la arena. DISCÍPULO: Me gustaría muco tener una explicación de ello. RAIMOND: Yo no podría probarte mis declaraciones encadenando largamente, porque deseo ser breve. Por Dédalo, el padre de Ícaro, se designa otro azufre llamado arsénico. Según Géber, en efecto, el arsénico tiene una materia sutil parecida al azufre.[12] También dice que la medicina específica y fusible de Marte es el arsénico.[13] Pues este último es la parte más sutil del azufre llamado Marte, y esto es porque ella tiene la naturaleza de la sal que es fusible y soluble. Por el laberinto donde están encerrados se designa la cal de nuestro metal, en la cual tiene estos azufres. Las alas con las que se elevan y se subliman son aquellas de las que habla Géber: “Los cuerpos que tienen la necesidad que se les administre una cosa que los eleve son Venus y Marte, porque son lentos en fundirse. Venus tiene necesidad de una tutía, y Marte del arsénico, y con ellos se subliman fácilmente porque les convienen mucho”.[14] DISCÍPULO: Creo que este pasaje es de los que sólo Géber y tú podéis comprender. RAIMOND: Ya te he dicho que por los cuerpos, muy a menudo, se entiende estos azufres llamados Marte y Venus que son lentos en fundirse y disolverse, al no tener Marte las partes saladas y Venus participando poco. Es por lo que se les destila apremiando el fuego y quemando el aludel, como así lo dice Géber.[15] Venus, pues, para ser sublimada necesita la tutía del humo o el agua susodicha. Pues según Géber: “La tutía es el humo de los cuerpos blancos”,[16] es decir, de esta sal llamada plomo, estaño y Luna. Es con estas alas como se sublima en el exterior este Saturno extraído de la cal metálica. Las alas con las cuales Marte, en el momento de la putrefacción, se sublima fuera de su cal representan el arsénico. Pues la humedad y la acidez del vinagre, actuando (mediante el calor del estiércol) en un cuerpo calcinado, disuelve y atrae la substancia de la sal. Con esta última también atrae el azufre sutil llamado arsénico, encerrado en la profundidad de la misma sal. Este azufre sutil es de la substancia del azufre llamado Marte, y es por lo que el azufre sutil llamado arsénico atrae de él mismo, eleva y sublima, junto con la sal, al azufre más espeso llamado Marte. En efecto, en ese momento están todos juntos y unidos y uno no puede elevarse sin el otro. En cuanto a la cera con la que se pegan las alas se trata de la sal de la que acabamos de hablar, viscosa como la cera blanca. Después, puesto que por la destilación, el azufre sutil designado por Ícaro se eleva hacia las alturas, es decir, hacia la cabeza del alambique, donde es llevado por esta agua designada por el águila de Júpiter, cae en el agua. En efecto, el calor disuelve esta sal en el agua y este azufre cae allí y allí muere, puesto que se vuelve negro. Pero es proyectado hacia la orilla por esta agua, es decir, hacia la superficie de esta película o navecilla de la que ya hemos hablado. Pues la parte oleosa siempre sobrenada. Es por lo que cuando el agua es desecada, este arsénico es sepultado en la arena, es decir, en este azufre llamado Marte, que ha sido sutilizado para volverse como una arena muy sutil y luciente. DISCÍPULO: Soy incapaz de comprender estas explicaciones, pero creo lo que tú dices, puesto que eres un maestro en este arte. RAIMOND: Cuando veas la práctica las cosas te parecerán manifiestas. Los poetas dicen también que Júpiter enamorado de Io, que le huía, la envolvió en una nube espesa y sombría de manera que fue detenida en su carrera. Por Io[17] se designa esta agua mercurial de la que acabamos de hablar y que es amada por Júpiter, puesto que son de la misma substancia. Pero cuando se pone a los dos en un vaso al fuego esta agua muy sutil huye a lo largo del cuello del vaso y después retorna. Júpiter envuelve a este sutil azufre en forma de nube espesa y negra que la coagula y la afirma. Estas películas negras (de las que ya he hablado) son las velas negras que permiten a Teseo volver a Atenas. Al verlas su padre Egeo y creyendo que Teseo había muerto se tiró al mar desesperado y allí pereció. Por Teseo, pues, se designa este azufre sutil que se oculta en esta película o aceite designado por el navío. Entonces Egeo, es decir, el azufre llamado Marte, que es el padre de este azufre sutil, se tira al mar, es decir, en esta agua de sal, donde se disuelve y muere, puesto que vuelve a ser negro. Y aún está escrito que tras el diluvio y el desecamiento de las aguas, la tierra productora de animales también produjo una serpiente llamada Pitón, a la que Febo mató con sus flechas. En la destilación de nuestra materia, al ser el fuego primeramente lento, sobreviene un diluvio, es decir, una cierta acuosidad de la que Géber habla;[18] y cuando esta acuosidad ha sido apartada y el fuego ha sido aumentado, sobreviene la tierra, es decir, nuestra materia que participa de mucha ferruginosidad, y que produce los animales, es decir, esta cosa sutil llamada azufre y azufres. Pues ella la destila, según el decir de Senior, y se le llama animal y animales. En efecto, en la Turba de los filósofos: “Nuestro bronce es como un hombre que tiene una alma (animam), un cuerpo y un espíritu”.[19] Ella produce también la serpiente llamada Pitón, es decir, esta agua fétida que Febo, nuestro Sol, mata, es decir, coagula y ennegrece. También se relata que Apolo, preso de amor por Dafne, la perseguía mientras ella huía. Apolo es nuestro Sol que en la destilación sigue al agua mercurial designada por Dafne. También se ha imaginado que Febo y Baco eran hijos de Júpiter. Por Febo y Baco se entiende el azufre llamado más arriba Sol y el vino que, destilado por este Júpiter que retiene una parte, es llamado por esta razón hijo de Júpiter. Se escribe también que Minerva era hija de Júpiter. Pues Júpiter hendió su propia cabeza y de un salto salió de su cerebro Minerva armada. Por Minerva se entiende el agua mercurial porque disminuye (minuit) y sutiliza los nervios (nervos), es decir, los azufres. Júpiter, pues, golpea mediante el fuego su propia cabeza, es decir, esta sal llamada Saturno, en la cual hay esta sal sutil, blanca, blanda y húmeda que significa el cerebro. Es por la destilación que sale Minerva, armada y habiendo revestido esta parte muy sutil y fusible de Marte. Se cuenta aún que Vulcano, preso de amor por Minerva, la perseguía con todas sus fuerzas. Por su parte ella le huía y lo despreciaba. Como la suerte permitió a Vulcano acercarse a ella la cogió por sus vestimentas y, en el exceso de su deseo, derramó su simiente en tierra. De esta simiente nació un hijo. Después Minerva fue dejada en paz. Por Vulcano se entiende este azufre llamado fuego y Marte, que quiere mucho a esta agua mercurial designada por Minerva. En efecto, ellos estaban juntos en su propio metal. Pero puesto que se separan fácilmente, teniendo las naturalezas diferentes, se dice que Minerva le huía. Sin embargo el azufre acercándose a ella y cogiéndola antes que se separe, deja su simiente, es decir, esta parte sulfurosa muy sutil llamada arsénico, sobre la tierra de esta sal llamada Saturno. Por destilación nace un muchacho que más arriba he llamado Ganímedes, Apolo y Febo. Finalmente esta agua es dejada en paz porque ella impide la fijación. Sin embargo ella es necesaria para sostener la vida humana largo tiempo.[20] Algunos dicen también que Marte era hijo de Júpiter y de Juno, pero otros dicen que de Juno sin padre. Aunque a menudo se entienda por Juno al aire, es decir, el agua mercurial, se la toma por el elemento tierra cuando se dice que es hijo de Juno sin padre.[21] Júpiter, pues, y Juno, designada por el elemento aire, se encuentran tras la putrefacción, junto con Marte. Este último al ser separado de su vientre se le llama hijo suyo. Pero puesto que, en cierta medida, el hijo reúne las costumbres del padre y la madre, y como Marte o este azufre es completamente desemejante de nuestro Júpiter, siendo Marte cálido y seco, rojo, duro, sin fusión y privado de plata viva, y siendo Júpiter frío y húmedo, blanco, blando, fusible y una plata viva mortificada, por esta razón se dice que es hijo de Juno sola, entendiendo por ella al elemento tierra. Lo mismo para el azufre y la grasa de la tierra, al no tener semejanza con el agua mercurial. DISCÍPULO: No se que decir a propósito de las explicaciones que propones. Me quedo estupefacto, y creo que si las tuviera que enseñar a otros me tratarían de loco. RAIMOND: Ya te he dicho que no se pueden comprender sin haber visto la práctica. Y si ellos te despreciaran primero, te alabarían después. Por otro lado se dice que Vulcano es hijo de Júpiter y de Juno. Al ser deforme, tras su nacimiento fue echado sobre Lemnos, donde fue alimentado por los monos.[22] Lo que ya he dicho sobre Marte puede entenderse también a propósito de Vulcano. Puesto que es deforme y feo, es decir, que antes de ser lavado tiene esta untuosidad abrasiva y no tiene las partes caliginosas, es rechazado y separado de los otros a causa de la diferencia de naturaleza, de fusión, espesor y rareza, como lo dice Géber.[23] Este también dice que la plata viva sólo toma aquello que es de su naturaleza.[24] Es proyectado, pues, sobre la isla de Lemnos, es decir en el vaso donde caen las flechas,[25] es decir, los azufres engendrados por los vapores cálidos y secos. Allí es alimentado, es decir lavado, por los monos, es decir, por aquellos que imitan a la naturaleza, y allí es conducido a la perfección. Se escribe que Vulcano ha desposado a Venus. Géber dice que el arsénico llamado Venus es comparable al azufre.[26] Se dice que Apolo es hijo de Vulcano. Por Apolo se entiende nuestro Sol que, al ser la parte más sutil de este azufre llamado Marte y Vulcano, pasa por ser su hijo. DISCÍPULO: Dime en qué caso se entiende por Juno el elemento aire. RAIMOND: Se dice que Juno es hija de Saturno y de Opis,[27] hermana y esposa de Júpiter; concebida y nacida antes que Júpiter; es reina de los dioses y de las riquezas; preside los nacimientos y los desposorios; que por esta razón es llamada Juno (Iunonem), es decir, la que junta (iungeret) por el matrimonio. El agua mercurial es hija de Saturno, puesto que es destilada por él, como también por su tierra designada por Opis, ya que ésta da las riquezas, a saber, el agua mercurial y Júpiter, es decir, la sal oculta en las heces quemadas. Sobre estas heces, Hermes, su discípulo Metuendus y el filósofo Mireris dicen: “En las cenizas hay lo que tú buscas”. Además dice Hermes: “Toma las heces que quedan en el fondo del vaso y consérvalas porque ellas son la corona del corazón; sublímalas porque se subliman blancas como la sal”. La misma cosa está escrita en el Libro de las cosas divinas. Géber dice también que la separación de las heces es posible mediante la sublimación de las sales, a causa de la disolución de las sales, que no se produce de otra manera.[28] Las maneras de lavar estas heces quemadas las describe en el Libro de la investigación: “Que se disuelva el atramento negro en el vinagre puro o en el agua hirviente. Después que se destile por el filtro y que se coagule y estará preparado; o que se le meta primero en el alambique y que se le quite toda la humedad”.[29] En la primera destilación, pues, se destila esta agua mercurial designada por Juno. Después se extrae la sal preparada designada por Júpiter. Es por lo que se dice que, en el mismo engendramiento, Juno nace antes que Júpiter. He aquí también lo que quiere significar Géber cuando hablando de esta agua mercurial que viene de su cal más viva que el mismo Júpiter.[30] Se dice que supervisa los partos porque por la destilación arranca en sus tierras y hace salir a la luz a nuestro Febo. Preside los matrimonios porque es el medio para unir las tinturas, como ya lo he dicho. Es por lo que Morien dice que el alma, es decir, nuestro Sol, no puede ser unido al cuerpo del azufre sin la mediación del espíritu; que el alma sólo puede ser unida al cuerpo del que ha sido extraída; que si se intenta unirla a otro cuerpo se trabajará en vano.[31] Se le llama hermana y esposa de Júpiter porque ha nacido en el mismo parto, esposa porque es de la misma substancia; reina de los dioses paganos designados por nuestros metales, azufres y sales, porque es ella quien los rige, y por ella que nacen, que son disueltos, sutilizados, separados, unidos, muertos, vivificados y por ella fructifican, lo que hace que se la califique de reina de las riquezas (opum). También se presenta a Venus como hija de Dione y Júpiter, y esposa de Vulcano, amada por Marte. Por Dione, Vulcano y Marte, se entiende este azufre llamado vino, fuego y Marte. Por otro lado tú podrás encontrar las etimologías de los nombres. El azufre llamado Venus, tras la destilación parece como vino. Esto es porque es destilado a partir de la sal llamada Saturno, en el cual hay la luna y Júpiter, que se dice que es su hijo. Se dice que Amor es hijo de Júpiter y de Venus. Por Amor se puede entender este azufre sutil llamado más arriba Febo. Pues al estar compuesto del mercurio llamado Júpiter y del azufre llamado Venus, se dice que es su hijo. Se dice también que Latona ha sufrido la violencia de Júpiter y esto es porque Juno, esposa de Júpiter, desciende del cielo y la proscribe a la isla de Delos, donde da a luz a Febo y a Diana. Por Latona se entiende lo que acabo de decir de Amor, compuesto, en efecto, de Júpiter y de Venus. Juno, es decir, el agua mercurial, desciende del cielo, es decir de la cabeza del alambique hecho en forma de bóveda celeste. A este cielo ha sido llevado también Ganímedes, es decir este azufre. Juno lleva y proscribe a esta Latona en el vaso, donde permanece hasta que se cambia, primero en Luna y después en Sol. He aquí lo que Géber ha querido significar diciendo: “Hemos visto en las minas de bronce de donde salía un agua que lleva consigo pepitas de bronce muy sutiles y que las lava y limpia por su continua emanación, hemos visto digo, que tras la detención del derramamiento del agua el calor del Sol las había cocido con arena seca durante tres años; y entre ellas se ha encontrado al Sol muy verdadero”.[32] DISCÍPULO: La razón de que no te haya respondido hasta ahora es que no comprendo estas fantásticas explicaciones. Pero en el momento en que hables abiertamente podré decirte algo… RAIMOND: ¡Si tu cerebro es débil y no captas estas explicaciones, al menos no las critiques! Pero ¿qué quieres decir tú? DISCÍPULO: Quiero decir que Géber habla naturalmente puesto que a veces llega como las aguas que atraviesan las minas y arrastran una parte de la mina, como ya lo he dicho antes. Es por esto que nos dice que hemos de imitar la naturaleza. RAIMOND: ¡Tú eres muy crédulo si piensas que la naturaleza puede convertir el bronce en oro! DISCÍPULO: Entonces ¿a qué hace alusión Géber? RAIMOND: Se trata aquí de uno de esos pasajes donde parece que habla abiertamente y sin embargo habla muy oscuramente. Pues la mina de nuestro bronce es esta sal llamada más arriba Saturno. Por destilación, el agua mercurial sale y arrastra a este azufre sutil llamado bronce. Este último es lavado de su untuosidad negra mediante el flujo continuo de estos vapores acuosos que suben y se vuelve blanco cuando estos vapores cesan. Pero después de tres meses se convierte en un Sol muy verdadero, una vez puesto el vaso en la arena o las cenizas con un fuego atemperado. ¡En fin, basta de discurso! La explicación de Géber y de este género de fábulas poéticas se funda sobre todo lo que he dicho antes respecto a los metales intrínsecos. Es por lo que no te explicaré más, por el momento, sobre otras fábulas pues tú podrás comprenderlas por ti mismo después de lo que te acabo de decir, sobretodo si quieres considerar la etimología y el significado de los nombres que usan los Antiguos en sus fábulas. DISCÍPULO: ¡Te lo agradezco infinitamente! […] [1] . Citado por A.-J. Pernety, Les Fables égyptiennes et grecques dévoilées, París, 1786 [reeditadas por La Table d’émeraude, 1982] t. I, p. IX. [2] . Cf. M. Maier, Les Arcanes très secrets, Beya, Grez-Doiceau, 2005, p. 13. Por otro lado los pasajes de la obra de Bracesco han sido a menudo utilizados por Nadine Coppin en su comentario sobre La Caída de Ícaro (cf. Via Hermética, nº 2, octubre 2007) en http://www.beya.com/, [el lector de este blog también encontrará aquí una traducción de dicho artículo]. [3] . El texto latín de los dos diálogos se encuentra en J.-J Manget, Biblioteca chemica curiosa, Genève, 1702 [rééd., por Forni en 1976], t. I, p. 565-597, y 911-938. Verosímilmente este discípulo representa a Bracesco mismo. [4] . Hemos seguido el texto de Manget, op. cit., p. 923-927 [sólo hacer notar que por un error de numeración las pp. 925 y 926 son inexistentes]. [5] . La alquimia. [6] . No tenían necesidad, pues, de ocultarlas. En el primer Diálogo Bracesco es menos conciso y también menos sensible en su argumentación: “Sería preciso ser muy idiota para cree que estas ficciones tenían como objetivo ocultar na doctrina moral ensalzada y tan activamente enseñada, tanto en público como en privado, en palabras y actos, sin que faltara ninguna clase de virtud” (cf. J.-J. Manget, op. cit., p. 583). [7] . El primer sentido del adjetivo griego γοργός es “vehemente”, “impetuoso”. [8] . Cf. Homero, Ilíada, II, 308-309. La serpiente ataca allí a los gorriones. [9] . Cf. Génesis, XIX, 24-26. [10] . No hemos encontrado esta cita de Alfidius entre aquellas que le son atribuidas en el Rosario de los filósofos. [11] . Conduciendo el carro del Sol, Faetón cae en el Río Po, antiguamente el Eridano, nombre que significa “don de bronce”. Bracesco identifica carro y río. [12] . Cf. Géber, “La Suma de la perfección”, pp. 157 y 218, en: J. Mangin de Richebourg, Bibliothèque des philosophes chimiques, Beya, Grez-Doiceau, 2003, t. I. [13] . Cf. ib., p. 255. [14] . Ib., p. 195; cf. también pp. 246-247. [15] . Cf. ib., pp. 181, 191, 192 y 195, sólo es cuestión de inflamar el aludel. [16] . Ib., pp. 222 y 223. [17] . El texto latino dice Iovem que nosotros corregimos por Ionem. [18] . Cf. ib., p. 182 y sobretodo p. 189. [19] . Cf. “Turba de los filósofos”, pp. 463 y 493, en J.-J. Manget, op. cit. [20] . Estas últimas palabras son una respuesta a la cuestión que ocupa al discípulo según el principio del Diálogo, a saber, cómo los Antiguos “se sostenían viviendo largo tiempo sin ninguna enfermedad”; cuestión a la que Llull ya había respondido: “Los primeros tenían el árbol de la vida, que les protegía de la muerte” (J.-J. Manget, op. cit., p. 911). [21] . Los Antiguos generalmente identificaban a Juno con el aire, apoyándose, por ejemplo, en el nombre de “Ηρα”, “Hera”, anagrama de άήρ, “aire”. La identificación de Juno con la tierra es suficientemente explícita, entre otros, en Virgilio, Geórgicas II, 325-326. He aquí el comentario de Servius sobre estos dos versos: “A veces se asimila a Juno con el aire y a Júpiter con el Éter, y a Juno con la tierra y el agua, como es este caso”. [22] . Cf. Homero, Ilíada, I, 590 a 594. Este célebre episodio ha sido comentado por S. Feye, La Caída de Hefaistos, en Le Fil d’Ariane, Walhain-St-Paul, 1981, nº 12, pp. 19 a 29. Los Σιντιες, “Sintios” habitantes de la isla de Lemnos, se vuelven en Bracesco simiae, “monos” o “imitadores”. Pernety, en sus Fábulas mantiene esta denominación de “simios”. [23] . Cf. Géber, op. cit., pp. 238 y 269. [24] . Cf. ib., pp. 220 y 223. [25] . Posible alusión a las flechas de Filoctetes abandonado en Lemnos. [26] . Cf. ib., pp. 155 y 157. “Comparable” traduce el latín comprar, que se puede dar también por “esposo”, “esposa”: que forma “pareja con” alguien. [27] . O de Ops; el nombre ops, opis, significa “opulencia”, “riqueza”. [28] . Cf. ib., pp. 184-185. [29] . Géber, “Libro de la Investigación”, p. 559, en J.-J. Manget, op. cit. [30] . Cf. id., “La Suma de la perfección”, pp. 160, 204 y 205. [31] . Cf. Morien, “Conversación del rey Calid con el filósofo Morien”, pp. 328 y 329, en: J. Mangin de Richebourg, op, cit. [32] . Géber, op. cit., p. 172.

sábado, mayo 03, 2008

Dual dioses (5)



VERTUMN
O <><><> PROTEO Proteo no es otra cosa que el espíritu universal de la naturaleza, espíritu ígneo expandido en el aire, el agua lo recibe del aire y lo comunica a la tierra. Se especifica en cada reino de la naturaleza, corporificándose y tomando diversas formas según las matrices donde queda depositado. Cuando se le sabe atar y agarrotar, dicen los filósofos, esto es, corporificarlo y fijarlo, puede hacerse con él lo que se quiera; entonces anuncia el porvenir, ya que se presta a las operaciones, por medio de las que podréis producir lo que os proponéis. Loa químicos herméticos hacen de él la piedra y el elixir, tanto para la transmutación de los metales como para conservar la salud a aquellos que la tienen bien y devolvérsela a aquellos que están enfermos.


 
  LUNA <><><> SELENE La luna hermética es de dos tipos:
La primera es su agua mercurial, llamada Isis, madre y principio de las cosas, por ello Apuleyo la ha llamado Naturaleza, haciéndole decir que es una y todas las cosas. De esta Luna se forma la otra, o la Isis hermana y mujer de Osiris, es decir, esa misma agua mercurial volátil reunida con su azufre y llevada al color blanco, después de haber pasado por el color negro o Putrefacción. 

  PAN <><><> PAN (de las Fábulas) Todas las naciones están de acuerdo en considerar al macho cabrío como el símbolo de la fecundidad. Era aquel Pan o principio fecundante de la naturaleza, es decir, el fuego innato, principio de vida y de generación. Por esta razón los egipcios tenían consagrado el cabrón a Osiris. Eusebio, explicando un jeroglífico egipcio, dice: Cuando quieren representar la fecundidad de la primavera y la abundancia de la que es fuente, ponían un niño sentado sobre un macho cabrío y vuelto hacia Mercurio. Yo vería en ello, como los sacerdotes, la analogía del Sol con Mercurio y la fecundidad, de la que la materia de los filósofos es el principio en todos los seres, es esta materia, espíritu universal, corporificada, principio de vegetación, que se vuelve aceite en la oliva, vino en el racimo de uvas, goma resina en los árboles, etc. Si el Sol por su calor es un principio de vegetación, lo hace excitando el fuego adormecido en las simientes, donde permanece como entorpecido hasta que sea despertado y animado por un agente exterior. Es lo que sucede también en las operaciones del arte hermético donde el mercurio filosófico trabaja mediante su acción sobre la materia fija, donde este fuego innato está como en prisión, lo desarrolla rompiendo sus ligaduras y lo pone en estado de actuar para conducir la obra a su perfección. Esto es este niño sentado sobre el cabrón y al mismo tiempo la razón por la que se vuelve hacia Mercurio. Osiris, siendo este fuego innato no difiere de Pan, también el macho cabrío estaba consagrado tanto al uno como al otro. Por la misma razón este también era uno de los atributos de Baco. 

HÉRCULES <><><> HERACLES Hércules también es el nombre que los alquimistas dan a sus
espíritus metálicos, disolventes, diferentes, sublimantes, corruptivos y coagulantes; contemplan los trabajos de Hércules como símbolo de la Gran Obra o de las operaciones de la Piedra Filosofal. […] Aquellos que están al tanto harán fácilmente la aplicación. Anteo, por ejemplo, ese gigante tan temible, hijo de la Tierra, al que Hércules no pudo vencer en tanto aquel tocara la Tierra, su madre, pero que fue vencido al ser levantado en el aire, representa la tierra metálica grosera, que no puede devenir propia a la tintura de los metales sino después de haber sido sublimada por el Mercurio o por los espíritus sublimantes representados por Hércules. Esta tierra después de haber sido sublimada ha de morir o ser sofocada en los aires, es decir, ha de cambiar de figura, de forma y de naturaleza, ha de ser cambiada a favor acuoso y después recaer para ser corrompida y, a continuación, resucitar de sus cenizas, como el Fénix. Todos los libros de los Filósofos lo dicen: […] “Aquel que sabrá convertir nuestra tierra en agua, esa agua en aire, ese aire en fuego y ese fuego en tierra, poseerá el magisterio de Hermes, que no es otro que la Piedra Filosofal”. Pero, más comúnmente, Hércules es el símbolo del Artista que emplea el Mercurio Filosófico para hacer todo lo que a este se atribuye.

martes, abril 29, 2008

Dual dioses (4)


CERES <><><> DEMÉTER
(de las Fábulas) Se dice que Triptolemo fue el institutor de las tesmoforias en reconocimiento de que Ceres le había enseñado la manera de sembrar y recoger el trigo y los frutos. La primera celebración se hizo en Eleusis y fue llamada “misterios eleusinos”. Pues Ceres, dice la fábula, buscando a su hija Proserpina, raptada por Plutón, llegó a la ciudad de Eleusis y fue a visitar al príncipe del lugar, que tenía el mismo nombre. La esposa de este príncipe llamada Yone, acababa de traer al mundo un hijo al que había dado el nombre de Triptolemo. Buscaba una nodriza, Ceres se ofreció y fue aceptada. Durante el día lo alimentaba con la leche divina y durante la noche lo tenía oculto bajo el fuego. El padre se dio cuenta del progreso que hacía Triptolemo durante la noche e indagó de donde podía venir esto y cuando averiguó cómo era el cuidado de Ceres se sorprendió de tal manera que no pudo impedir soltar un grito. Este grito dio a conocer a Ceres que su maniobra ya no era secreta. Se irritó y en su cólera hizo morir a Eleusis y dio a Triptolemo un carro tirado por dos dragones para ir a enseñar por toda la tierra el arte de sembrar granos. ¿Qué significaría esta leche y este fuego con los que Ceres alimentó al hijo de Yone? ¿Con qué se puede relacionar este carro tirado por dos dragones? Se ve a primera vista que esta fábula tiene todo el aire de una alegoría química. En efecto, Triptolemo es el hijo filosófico que es puesto en el mundo por Yone, es decir, por el agua mercurial, de υωνε, llover, de donde ha salido también el nombre de las híades. Ceres se convirtió en su nodriza porque como dice Hermes, la tierra es la nodriza del hijo filosófico. […] La leche con la que Ceres nutrió a Triptolemo es la misma que la que Juno dice a Mercurio. […] Solamente diré de Ceres, con Basilio Valentín: Soy una diosa de gran belleza; la leche y la sangre fluyen de mis senos. No tiene nada de extraordinario alimentar a un niño con leche, pero ocultarlo bajo las cenizas y meterlo en el fuego durante la noche, para darle fuerza y vigor, sólo puede ser practicado por un pueblo salamándrico; Triptolemo también es el símbolo de la salamandra de los filósofos y el verdadero Fénix que renace de sus cenizas. 

  PROSEPINA <><><> PERSÉFONE (de las Fábulas) Los eleusinos y los sicilianos consideraban como una historia lo que sólo era una alegoría fabulosa, puesto que Isis de Egipto, que es la misma que Ceres, no fue jamás a Eleusis ni a Sicilia, no tuvo ninguna hija con el nombre de Proserpina, y en fin, se diga lo que se diga su rapto sólo es una alegoría, no del cultivo de las tierras ordinarias, sino del cultivo del campo filosófico. […] Ceres es la tierra de los filósofos o su materia; Proserpina, su hija, es la misma materia aún volátil, pero llegada al blanco, lo que nos enseña su nombre Feréfata, del griego φερω, yo llevo, y de φάω, yo brillo, o φαός, luz; como si se dijera, llevo la luz, porque el color blanco indica la luz y este sucede al color negro, símbolo de la noche. Esta Feréfata filosófica puesta en el vaso con su madre, para hacer el elixir, se volatiliza y produce diferentes colores. Estas partes que se volatiliza con ellas, son las hijas del séquito; la fábula dice que cogía narcisos, porque el narciso es una flor blanca y como esta blancura desaparece, el narciso es recogido. Plutón la rapta en este momento y toma el camino del Infierno. Antes de que el color negro aparezca en esta segunda operación, se suceden otros varios colores, el celeste o azulado se manifiesta, después se hacen más oscuros y parecen un camino que conduce el negro; es por lo que la fábula dice que Plutón llegó a las cercanías de un lago y allí encontró a la ninfa Ciánea, del Κιανος, azulado. ¿No es el agua mercurial encerrada en el vaso, un verdadero lago? El raptor de Proserpina no ha tenido consideración a los ruegos de la ninfa Ciánea y de un golpe de cetro abrió un camino a los infiernos, ¿no es lo que le pasa a la materia vuelta azulada que continúa tomando un color más oscuro hasta que le sucede el negro? Entonces la ninfa se deshace en lágrimas y se encuentra transformada en agua, es decir, que la disolución de la materia en agua es perfecta y la ninfa Ciánea desaparece con el color azul. He aquí pues, a Proserpina llegada al imperio tenebroso de Plutón. 

  VESTA <><><> HESTIA Esta diosa era, como Vulcano, el símbolo personificado del fuego. Para indicar que el fuego representado por ella era perpetuo e inextinguible fueron establecidas unas Vestales, encargadas de mantener un fuego puro en el templo de la diosa. 
 
OCÉANO <><><> OCÉANOS Los Filósofos han dado el nombre de Océano y de mar a su agua mercurial, principio de los dioses químicos y herméticos. Junto a la parte fija de la Obra alumbra, al volatilizarse, a todas esas ninfas que dicen ser hijas de Océano; con ellas tuvieron comercio Saturno, Júpiter y los otros dioses para dar nacimiento a los héroes de las fábulas.

TETIS <><><> TETIS
Cuando Júpiter fue atado y apresado por los otros dioses, Tetis, con la ayuda de Egeón, le puso en libertad. Tetis es el agua mercurial de los filósofos, que desliga disolviendo y pone en libertad volatilizando al Júpiter de los Sabios.

domingo, abril 27, 2008

Dual dioses (3)



MERCURIO; ...... HERMES Como Mercurio o Plata Viva, es un metal fluido compuesto por una tierra metálica y por una tierra fluidificante, por ello hay tantos mercurios como metales que pueden ser mezclados con esta tierra fluidificante. Hay tanta simpatía entre esta tierra mercurial o fluidificante y los metales que cuando se la ha mezclado una vez se aferra tan firmemente que más bien se coagula que dejarse separar. En esta admirable simpatía consiste todo el secreto de la Filosofía Hermética, o Gran Obra, es decir, en tener esta tierra mercurial pura y en el estado en que se encentra antes de ser mezclada con algún metal. En esto consiste la diferencia del mercurio común y el Mercurio de los Filósofos. El primero está compuesto de esta tierra mercurial y de una tierra metálica, el segundo no es más que una tierra mercurial o fluidificante. Como Hermes todavía es uno de los nombres y el nombre propio del Mercurio de los Filósofos porque él es, en efecto, el mercurio de los cuerpos y particularmente el de todos los individuos del reino mineral.

LATONA <.......... LE
TO Los Alquimistas dicen que es necesario lavar la cara de Latona, es decir, que hay que extraer el agua de su tierra virgen por disolución y usar de esta agua para blanquear esa misma tierra, que es su Latona. Llaman a esta agua Sangre de Latona.




APOLO (FEBO);................ APOLÓN Comúnmente se considera a Apolo como el sol que nos ilumina, que los químicos consideran Sol, o parte agente de su Obra, del mismo modo que consideran a la Luna hembra o parte paciente. Esto es porque explican y aplican a las operaciones de su Arte todas las cosas que la fábula nos ha enseñado de Apolo y de sus hijos Orfeo, Himeneo y Yalemo, al que tuvo de calíope; Delfo al que tuvo de Alcacálide; Coronus de Crisforte; Linus de Terpsícore y Esculapio de Coronis. Apolo está considerado como maestro de las Musas, inventor de la medicina, adivino , oráculo y poeta y como guerrero, armado de arco y flechas, pues fue él quien mató a la serpiente Tiphón, llamada Pithón por anagrama.

DIANA; ........ARTEMIS
Se la representa con un arco y un carcaj lleno de flechas y a veces con una antorcha encendida, montada en un carro tirado por ciervas o por un ciervo y un toro. Los Antiguos le daban particularmente tres nombres: en el cielo la llamaban Lucina, en la tierra Diana y Proserpina en los Infiernos. Diana es propiamente la materia al blanco, color que aparece en la Obra antes del rojo, llamado Apolo. Entonces es Diana desnuda; cuando los Filósofos le dan el nombre de Luna, lo entienden de su agua Mercurial. D’Espagnet dice que la enseña de Diana es la única capaz de suavizar la ferocidad del Dragón filosófico. Filaleteo llama a esta enseña de Diana, o color blanco, las Palomas de Diana.




ESCULAPIO;......... ASCLEPIOS Se le presenta con un bastón en la mano con serpientes enroscadas,
siendo por siempre honrado entre los paganos como dios de la Medicina. Por ello, los Alquimistas pretenden que toda su historia fabulosa no es sino una alegoría de las operaciones y de la materia de la Medicina Universal. Su nacimiento ya bastaría para probarlo, porque está dicho que fue sacado de las cenizas de su madre por Mercurio y que el padre de Coronis se llamaba Flegias, del griego Phlegein, (quemar). Por otra parte la fábula dice que Júpiter sostuvo una relación con Latona de la que nacieron Diana y Apolo, y de Apolo, Esculapio, porque la blancura siempre precede al rojo, después del cual viene Coronis, o el negro, de donde surge, a continuación, Esculapio, o esa medicina dorada y universal cuyos efectos son tan sorprendentes tanto sobre los cuerpos humanos como sobre los metales.



LIBER PATER; ..........BACO o DIONISO
Hijo de Júpiter y Semele, hija de Cadmo. La Fábula dice que nació de las cenizas de su madre, como Esculapio, y nos lo presenta alado, con cuernos, cabeza de toro, macho y hembra, joven y viejo, barbado e imberbe. Es aquel mismo al que los egipcios llamaron Dyonisius. Todas las historias que se han contado de él no son, según el sentir de los Filósofos Espagíricos, más que una alegoría de las operaciones de su Arte, al que llaman por excelencia, Gran Obra.

sábado, abril 26, 2008

Dual dioses (2)


NEPTUN O <><><> POSEIDÓN
(De las Fábulas) Es propiamente el agua o el mar filosófico que resulta de la disolución de la materia. Es razonable, pues, considerarlo como padre de los ríos, príncipe del mar y señor de las olas. Por su naturaleza líquida y fluida y por su facilidad para ponerse en movimiento excita los temblores, tanto de la tierra que está en el fondo del vaso, como la que sobrenada. El vigor y la ligereza con los que corren los caballos han llevado a los poetas a figurar que su carro era tirado por cuatro de estos animales, y a fin de designar la volatilidad de esta agua, han supuesto que corrían sobre las olas del mar y que este dios siempre estaba acompañado de tritones y nereidas, que no son otra cosa que las partes acuosas, de νερις, húmedo. Al haber señalado que esta agua filosófica tenía un color azul, lo que ha hecho darle el nombre de agua celeste, los poetas filósofos han figurado que Neptuno tenía los cabellos, los ojos y las vestimentas azules. 

PLUTÓN <><><> HADES
(De las Fábulas) Nada impide que la idea que Homero y la mayor parte de los poetas nos dan de la estancia de Plutón, convenga muy bien a lo que pasa en las operaciones de la gran obra. Los diferentes estados se encuentran perfectamente expresados allí. […] A menudo este dios llevaba llaves en lugar de cetro. Esta marca distintiva que se encuentra en los monumentos que representan a Plutón, con la idea que se nos da de su tenebroso imperio, casi no podría designar mejor a la tierra filosófica oculta bajo el color negro, llamado llave de la obra porque es el que se manifiesta al principio. Esta tierra que se encuentra en el fondo del vaso es la que tocó en reparto a Plutón y en consecuencia fue llamado dios de las riquezas, porque
ella es la minera del oro de los filósofos, del fuego de la naturaleza y del fuego celeste. Esta cualidad ígnea de Plutón hizo que se le levantara un altar común a Palas, por la misma razón que hizo que esta diosa también tuviera uno en común con Vulcano y Prometeo.

MINERVA <><><> PALAS ATENEA
Por Minerva Armada los químicos entienden ordinariamente a su Mercurio. Cuando la Fábula dice que nació del cerebro de Júpiter por un hachazo que le dio Vulcano, eso es el mercurio, que se sublima con la cocción que produce el fuego o Vulcano. Los filósofos se expresan en el mismo sentido que la Fábula cuando dicen
que es necesario golpear con espada, sable o cuchillo, para hacer al niño del vientre de su madre, lo cual es como
si dijera: Coced la materia de la obra para empujarla hasta el grado de perfección de la que es susceptible.





MARTE <><><> ARES Algunas veces los Filósofos herméticos toman el término en el sentido ordinario de los químicos, pero cuando hablan de su Marte, hablan de su materia digerida y cocida en un cierto grado; entonces dicen que está pasando por el Reino de Marte, es cuando empieza a enrojecer.


VENUS <>
<><> AFRODITA Diosa de los placeres y madre de Amor. […] Según la opinión más común, nació de las partes mutiladas de Coelus, mezcladas con la espuma del mar. Una concha marina le sirvió de cuna y los Céfiros la transportaron a la isla de Chipre, donde fue educada por las Ninfas. Aunque era la más bella de las diosas, siempre acompañada por las Gracias, fue dada en matrimonio a Vulcano, el más feo de los dioses. Marte la cortejó, pero Vulcano informado por el Sol del entendimiento que reinaba entre su esposa y el dios de la guerra, fabricó una imperceptible cadena de hierro, de la que no era posible librarse una vez preso; la extendió sobre la cama de Venus y cuando Marte quiso aproximarse a ella quedaron presos. […] Los mitólogos no podrían dar una explicación con éxito a esta fábula sin acudir a la Filosofía Hermética. Los mismos químicos vulgares saben que Venus está unida con un fuego que también se encuentra en Marte y que ambos tienen tanta analogía de naturaleza que de Marte se puede hacer Venus. No es por tanto sorprendente que entre ellos haya un amor mutuo; es ese mismo fuego, o Vulcano, quien les une formando un vínculo, o cadena, con la que los atrapa. El Sol, u oro, descubre su relación, porque ese fuego, ese grano fijo que se encuentra en Marte y en Venus, tiene la misma naturaleza que el sol. […] Marte y Venus no podrían ser desatados más que por la rogativa de Neptuno, o del agua, porque esta separación no puede hacerse más que por la disolución en agua, por medio del mismo fuego interno, llamado Vulcano; los epítetos que Homero da a los dioses, actores y espectadores bastan para probar la verdad de mi explicación. De Marte dice que se servía de un Freno de oro; llama a Venus, la Dorada; a Mercurio Fuente de riquezas y a Neptuno, aquel que excita los temblores de tierra. El temblor de tierra que excita no es otra cosa que la fermentación.

VULCANO <><><> HEFESTO
No es sorprendente que se haya considerado a Vulcano como dios de quienes trabajan los metales, dado que él es el fuego mismo que se forma en las entrañas de la tierra. […] Vulcano es el fuego de los filósofos herméticos, por eso Hermes y los egipcios lo amaban con tan gran veneración.

viernes, abril 25, 2008

Dual dioses (1)


CIELO <><><> URANO
Este término tiene diferentes sentidos entre los Filósofos Herméticos. En general dícese del vaso de los Sabios dentro del que hacen su morada Saturno, Júpiter y todos los dioses. […] CIELO DE LOS FILÓSOFOS: También se entiende de la quintaesencia o materia depurada de los elementos, tal es la Piedra Filosofal y el elixir perfecto al rojo. CIELO: Los Filósofos Herméticos también han dado este nombre al fuego celeste que anima los cuerpos elementazos. Los cuerpos serán más fuertes o más débiles según contengan más o menos de este fuego, dependiendo su duración de la fuerte unión del espíritu celeste con el húmedo radical. Esta unión es lo que los Filósofos llaman el Cielo y la Tierra reunidos y conjuntados, el hermano y la hermana, Gabritius y Beya, el esposo y la esposa que se abrazan estrechamente, porque el espíritu volátil no sirve de nada, si no se le ha fijado en la naturaleza que ha de tomar. 

TIERRA <><><> GEA <><><> VESTA
Se considera generalmente que la verdadera tierra es la que aparece a nuestros ojos, es decir, el excremento de la tierra y demás elementos, que entra en la composición de todos los mixtos sujetos a muerte o corrupción. Pero dentro de esos excrementos hay un núcleo, una verdadera tierra principio, que no se destruye, que es la base de los cuerpos. […] Esa tierra es la tierra virgen de los Filósofos y la que se ha de entender cuando se dice elemento tierra. Los Filósofos herméticos dan el nombre de tierra a la minera que contiene la materia de la que extraen el mercurio y a continuación, mediante las operaciones, la materia misma de donde ese mercurio ha sido extraído. Aún dan ese nombre, tierra, a su mercurio fijado y es en este último sentido que conviene entender a Hermes cuando dice, en su Tabla Esmeralda: “tendrá la Fuerza de las fuerzas cuando será reducido en tierra”. Lo llaman entonces Agua que no moja las manos porque esa tierra era primeramente Agua y volverá a ser líquido todas las veces que sea mezclada con el agua de la que ha sido compuesta. 

SATURNO <><><
> CRONO Los Filósofos herméticos dan el nombre de Saturno a diversas cosas. Primeramente al color negro o materia llevada a ese color por medio de la disolución y la putrefacción. En segundo lugar al plomo común, el más imperfecto de los metales, por cuya razón es el más alejado de la materia de la gran Obra […] La mayoría lo llama Raza de Saturno y Saturnia vegetable. Pero en vano se buscará sustituir el mercurio extraído del plomo por el mercurio vulgar, sabiendo que este sería menos puro que aquél, estando, por eso mismo, mucho más lejos de la obra. Es necesario encontrar una materia que tenga la propiedad de purificar y fijar el mercurio. “Los Sabios –dice Filaleteo- lo han buscado en la Raza de Saturno, encontrándolo allí añadiendo un azufre metálico del que carecía.


OPS <><><> REA <><><> CIBELES
Una de las grandes divinidades de los egipcios. Hija del Cielo y de la Tierra; también tuvo los nombres de Ops, Cibeles y Vesta. OPS: Hija del Cielo y de Vesta. Hermana y esposa de Saturno. Fue adorada bajo el nombre de Cibeles y era considerada diosa de las riquezas y es que al ser la tierra filosófica es, en efecto, la base de la obra hermética, fuente de las riquezas y de la salud. En su calidad de mujer se la puede entender como Plata viva.






JÚPITER <><><> ZEU
S Los químicos dan este nombre al metal que nosotros conocemos comúnmente bajo el nombre de Estaño. Pero los Alquimistas, con frecuencia, entienden otra cosa, como enla explicación que dan a la fábula de Anfitrión y Alcmena, donde Júpiter está considerado como ese calor celeste y ese fuego innato que es la primera fuente y como la causa eficiente de los metales, por ello dicen que el Mercurio, que es su primer y principal agente de la Gran Obra está representado bajo el nombre de Hércules (Heracles), engendrado por Alcmena y Júpiter. Pues Alcmena es considerada símbolo de la materia terrestre y seca, que es como la matriz de la humedad metálica sobre la que obra Júpiter. Júpiter transformado en águila y raptando a Ganímedes no significa otra cosa que la purificación de la materia por la sublimación filosófica. 

JUNO <><><> HERA
(de las Fábulas) Juno, pues, siendo hermana gemela de Júpiter, ha debido nacer al mismo tiempo que él. Y como el aire que se encuentra en el vaso, por encima de la materia disuelta se llena de vapores que se elevan en el tiempo en que el Júpiter filosófico se forma, es natural también que se personificara a esta humedad volátil y siempre en movimiento, suspendida en lo alto del vaso y como apoyada sobre la tierra que sobrenada en el agua mercurial, que se ha juzgado a propósito darle el nombre de Hera, o hermana de Júpiter.



[…] El oro filosófico volatilizado forma la cadena que tenía suspendida a esta diosa. En vano los otros dioses quisieron ponerla en libertad, no pudieron conseguirlo, porque esta cadena de las partes del oro volatilizado se sucede sin interrupción hasta que viene a reunirse con Júpiter y con esta humedad. Entonces se hace la paz entre el fijo y el volátil, entre Júpiter y Juno. Los yunques que tenía en los pies son un verdadero símbolo del fijo, por su enorme peso que los vuelve sólidos y fijos en la situación en que se los pone. Se supone naturalmente que esta pesadez tiraba de Juno hacia la tierra, a fin de designar la virtud imantadora de la parte fija que atrae a la parte volátil hacia ella y con la que finalmente se reúne.

Aportación del traductor


El otro día un lector de éste, vuestro blog, me escribió un amail muy gratificante a mi dirección de correo, pues dice serle de “utilidad cierta”, lo que le agradezco efusivamente. Terminaba su mensaje con unas preguntas: ¿Palas es la misma que Minerva? ¿Cuál es la griega y cuál la romana o latina? Realmente a veces es un lío el hecho de que sean los mismos dioses con diferentes nombres; en mi respuesta le recomendé el uso de un buen diccionario, por ejemplo El Diccionario de Mitología Griega y Romana, Pierre Grimal, ediciones Paidós. Pero puesto que Pernety, nuestro autor, publicó su Diccionario Mito-Hermético al mismo tiempo que Las Fábulas Egipcias y Griegas, objeto de este blog, se me ocurrió iniciar una sección presentando los nombres de los dioses más mencionados, en sus dos versiones, o sea, la romana o latina y la griega, a la que titularé Dual dioses, para mantener la conexión de entradas, donde los acompañaré con unos fragmentos de la explicación que Pernety da en su Diccionario Mito-Hermético, del que recuerdo encarecidamente que hay una traducción al castellano en ediciones Indigo, realizada y dirigida por Santiago Jubany, en Barcelona 1993.

domingo, marzo 23, 2008

MEDUSA Y EL INTELECTO, de Emmanuel d'Hooghvorst


Siguiendo en la línea de ese viaje a los infiernos del que hablan los adeptos me complace animar al lector a la meditación de este fragmento del HILO DE PENÉLOPE de Emmanuel d’Hooghvorst, titulado MEDUSA Y EL INTELECTO, a propósito del Infierno de Dante, (Arola Editors, Tarragona 2000, página 137).

El Infierno y la Muerte dijeron: Hemos oído hablar de ella (de la Sabiduría, pero no sabemos dónde está). Dios es quien tiene la inteligencia de su sendero y conoce su morada.[1]
Job



Cuando Dante descendió al Infierno, acompañado por Virgilio, llegó a la entrada del sexto ante la sombría muralla de la ciudad de Dite y fue recibido por este grito de las feroces Erinias:
¡Que venga Medusa, lo convertiremos en esmalte (smalto)[2], IX, 52.
Efectivamente, en la antigüedad se atribuía a Medusa la propiedad de petrificar a los que la veían: los volvía insensibles como la piedra. Aquí, como el esmalte, “smalto”.
Antes de desarrollar más ampliamente el tema, refirámonos al del poema y a la verdadera naturaleza del infierno de Dante. ¿Por qué era necesario que el poeta descendiera a esta siniestra caracola para alcanzar el paraíso? Todos recordaremos los primeros versos del Infierno:
En la mitad del camino de nuestra vida, me encontré en una selva oscura, donde se había perdido la vía recta. (I, 1-3)
Queriendo salir de este valle que le había “de miedo traspaso el corazón” (I, 15), nuestro gran poeta se esforzó en escalar la montaña que lo encerraba. Varios obstáculos: na pantera, un león, una loba hambrienta de alzaron ante él y le hicieron perder toda esperanza de alcanzar las alturas. (I, 54)
Se le apareció Virgilio y le puso en guardia con respecto a la loba: nunca permite el paso a nadie, pues se lo pide con tanto ahínco que acaba matándole. (I, 96)
Se la define como un hambre nunca saciada.
El sentido de este pasaje podría ser el siguiente: “en la mitad de nuestra vida”, Dante se sentía como desviado. Así, pues, todavía no estaba iniciado en el “bello estilo” (I, 87), cuyo maestro fue Virgilio. Estaba dominado por el impulso natural de alcanzar la cima donde luce el sol naciente (I, 16-18); como el espíritu que quiere alcanzar el gran Pan sabido antes, intenta levantar el vuelo hacia las alturas donde brilla la pureza original, objeto de su nostalgia mística.
Era preciso que Virgilio le revelara el verdadero camino de inmortalidad: “deberás”, le dijo, “hacer otro viaje si quieres huir de este lugar salvaje” (I, 91-93), si quieres escapar de esta ogresa que lo devora todo, de este sueño ávido y destructor. Entonces, Virgilio le enseñó el sendero tenebroso que conduce al centro del Universo, “donde los pesos convergen de todas partes” (XXXIV, 111), lugar de las riquezas congeladas, sobre cuya consistencia se levanta el purgatorio, también llamado “la puerta de san Pedro” (I, 134).
Éste es el sendero de los héroes. También lo denominamos sendero de Hermes, donde Dante reconoció “la vía recta” o vía de la derecha, deseo de su corazón. En la enseñanza de Virgilio reencontró su “primer propósito”: Con tus palabras, me has tan bien dispuesto el corazón para seguirte, que he vuelto a mi primer propósito. (II, 136-138)
El infierno es “una cosa secreta” (III, 21). Es el secreto del mundo, el lugar del amor condenado: Me hicieron la divina potestad, la suma sabiduría y el amor primero. (II, 5-6). Esto es lo que estaba trazado con un color oscuro sobre la puerta de la ciudad doliente. Cuando el amor se volvió avaro, fue el infierno, cuyo fondo es un lago de hielo donde reside Dite, atrapado en aquel hielo hasta el vientre.
El Infierno se divide en dos. Del canto IV al canto VII, encontramos a los que han pecado por haberse dejado arrastrar. Primero, el vestíbulo: allí se amontonan los innumerables mediocres que nadie quiere y que no encuentran sitio en ningún lugar. Luego, los pecadores de la carne, los glotones, avaros, pródigos, coléricos, rencorosos y melancólicos. Son los pecadores por haberse dejado arrastrar.
A partir del sexto círculo (canto IX),l los dos poetas visitan el infierno propiamente dicho. Allí están los pecadores por malicia. Están encerrados en la ciudad de Dite, cuyas “cúpulas son rojas por el fuego que interiormente las abrasa” (VIII, 73-74). “Aquella ciudad está rodeada por una infranqueable muralla de hierro”. (VIII, 77-78). Allí, sucesivamente, se encuentra a los heréticos, los violentos, los engañadores y los traidores.
En las inmediaciones de esta ciudad es donde Dante oyó ese grito siniestro: ¡Que venga Medusa, lo convertiremos en esmalte! (IX, 52)
En la mitología, Medusa (o Gorgona) era hija de dioses marinos. Su atroz destino la volvió célebre: era una bella joven, pero sus cabellos fueron transformados en serpientes por Atenea (Minerva) por haber dado a luz a Crisaor y Pegaso, frutos de su unión con Poseidón (Neptuno) en uno de los templos de la diosa. Su cabeza se convirtió en algo tan terrible que los que la miraban quedaban petrificados. ¿Acaso no significa el verbo “méduser”[3] ‘dejar estupefacto’?
En el transcurso de su famoso descenso a los infiernos, Ulises se expresa en la Odisea del siguiente modo: Sentí volverme verde de miedo con sólo pensar que desde el fondo del Hades la noble Perséfone pudiera mandarnos la cabeza de Gorgo, aquel terrible monstruo.[4]
El neoplatónico Porfirio, del siglo III d. C.,[5] ha comentado este pasaje: Aristóteles define a Gorgo o Medusa como terror, pánico para los que la ven.[6] Ulises temía que le fuera enviado un demonio de este tipo…” Pero Porfirio añade: “Temer no es ver”, al parecer haciendo alusión al carácter imaginario de esta aparición.
La observación de Porfirio define bien la naturaleza de esta Medusa petrificante. Es un fantasma para el que el testimonio de los sentidos no interviene en nada. Si bien se manifiesta a los condenados como terror pánico que se apodera de los espíritus pasmados, puede, sin embargo, en el transcurso de la vida del hombre tomar otros aspectos. Es el peligro de cualquier actividad psíquica separada de los sentidos y, por consiguiente, insensata. He aquí el dolo de las falsas revelaciones. Este monstruo sin huesos ni carne es como Proteo, que toma todas las formas pero no permanece en ninguna. Medusa es una pega para los que se deleitan en ella.
Pensamos que es inútil insistir sobre este cielo de mentira. El lector comprenderá lo que referimos.
La ciudad de Dite es, según hemos visto, la de los astutos, defraudadores y traidores. Recordemos que estaba rodeada por una muralla infranqueable: el delirio del espíritu se une la astucia de la razón. Éste es el momento de recordar las excelentes páginas de El Reino de la Cantidad,[7] donde el autor denuncia el racionalismo “que niega al ser humano la posesión y el uso de cualquier facultad de orden trascendente…”. Ésta es la muralla que envuelve la ciudad infernal: el olvido heló como hierro. Hemos visto anteriormente que el Infierno era el secreto de este mundo.[8]
¡Qué bien combinada está la trampa! Nunca un cazador con trampas cedió ante las súplicas o las lágrimas. El sendero de Hermes está olvidado.
Así dijo el Maestro: vuélvete hacia el interior y cierra los ojos, pues si la Gorgona se muestra y tú la ves, nunca podrás volver arriba.
“Así dijo el maestro” despierta nuestra atención. Este interior hacia el que el discípulo ha de volverse es el del sentido, y la invitación a tener los ojos cerrados se comprende fácilmente.
Un hermetista contemporáneo, Louis Cattiaux, escribirá, por ejemplo, con un significado análogo: “El maestro, al visitar la morada del discípulo […] abrió todas las ventanas excepto la que miraba al Norte […]”.[9] Asimismo, antes de la reforma llamada de Pablo VI, al final de la misa católica, el sacerdote, volviéndose hacia el norte, recitaba el prólogo del evangelio según san Juan para conjurar las potencias infernales: En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. Aquella luz verdadera que alumbra a todo hombre venía a este mundo. (Juan, I, 4-9)
En el poema de Virgilio,[10] cuando el piadoso Eneas fue a buscar a la Sibila para pedirle que lo guiara en los infiernos, aquélla le advirtió de los peligros que le esperaban en los siguientes términos:
[…] El descenso al Averno es cosa fácil. La puerta del negro Dite está de par en par abierta noche y día; pero volver atrás y salir a las luces de arriba, ahí está la obra, ahí está el trabajo. Unos pocos, nacidos de los dioses, a quienes Júpiter hizo objeto de su amor y llevados hacia el éter por una ardiente virtud, lo lograron […].
Uno dice lo que el otro calla.
Lo que mejor nos parece que define la condena está expresado en estos versos del Infierno:
Hemos llegado al lugar donde te dije que verías a la gente doliente que ha perdido el bien del intelecto. (III, 16-18)
Y posteriormente, leemos en el canto IX:
¡Oh, vosotros, los que tenéis el intelecto sano, ved la doctrina que se oculta bajo el velo de los versos extraños! (IX, 61-63)
Como si dijera: vosotros, que habéis reencontrado el intelecto original y no degenerado en astucia de la razón, penetrad, sólo vosotros, el misterio de mis versos.
Dante habla aquí como un discípulo de Hermes, según el lenguaje propio de la escuela, en el que el intelecto traduce exactamente el griego nous (νοϋς), considerado en los libros de Hermes Trismegisto como el fruto de una iniciación, un don divino. Volvamos a leer, por ejemplo, el tratado IV, denominado la “Crátera” o la “Mónada”.[11] El intelecto, en griego nous, es presentado allí a los espíritus de los hombres como un premio que ganar.
El señor Guignebert[12] escribe que en la época helenística, a la que se hacen remontar los textos de Hermes Trismegisto así como los escritos neotestamentarios, se utilizaba el término nous “[…] para designar a un dios nous, que les proporcionaba en el acto un conocimiento absoluto del Todo y, además, les otorga la inmortalidad”. Asimismo, en ciertos textos herméticos, nous también designa ‘el sentido de las palabras y de las cosas’.[13] San Pablo proclamaba: “Tenemos el nous de Cristo”, pasaje que san Jerónimo tradujo excelentemente por “nos autem sensum Christi habemus”, ‘tenemos el sentido de Cristo’.[14]
A partir de aquí se ve en qué difiere la revelación y, digamos la palabra, la gnosis, palabra condenada por los fariseos del cristianismo, en qué difiere ese conocimiento de todo lo que representa la manifestación de la Medusa. Hemos aludido anteriormente a que el Infierno era el secreto de este mundo. Pero es un secreto negado y es en eso que resulta verdaderamente una trampa diabólica.
Si la condena es la privación del intelecto, el infierno es vivir en un aire sin estrellas: Allí suspiros, llantos y profundos ayes resonaban en aquel aire sin estrellas […]. (III, 22-23)
Precisamente, Dante relaciona el bien del intelecto con el cielo (estrellado). Leemos en El Convite:[15]
Así también las ciencias son en nosotros la causa inductora de la perfección segunda, pues por medio de ellas podemos contemplar la verdad, que es nuestra última perfección, como dice el filósofo en el libro sexto de la Ética, cuando dice que la verdad es el bien del intelecto. Por estas y por otras muchas semejanzas, la ciencia puede ser llamada cielo […].
A la salida de este infierno, Dante exclama:
Entonces, salimos para ver de nuevo las estrellas. (XXXIV, 139)
Es el último verso del Infierno. Se pensará naturalmente en ese astro terrestre que condujo por etapas a los magos venidos de Oriente hasta el alumbramiento del hijo de Dios.
Es imposible hablar de Dante sin evocar a Beatriz, la dama de sus pensamientos. En La Vida Nueva,[16] evocando su primer encuentro exclama:
He aquí que viene un dios más fuerte que yo, que me dominará. (II, 5)
Este dios, lo habremos comprendido, es el amor que hace a los poetas.
Colocando al final lo que fue al principio, nuestro poeta celebra en el último canto del Paraíso lo que fue su salvaguardia desde el comienzo de su viaje.
Creo, por la agudeza del vivo rayo que soporté, que me habría perdido si hubiera apartado los ojos de él. (XXXIII, 76-78)
Deberíamos citar por entero este admirable canto XXXIII del Paraíso, que resume toda la obra:
Lo sé, mi decir no es más que una simple luz. (XXXIII, 90)
Esta luz está callada en el infierno que la niega; se clarifica en el purgatorio; se contempla en el paraíso.
[1] . Job XXVIII, 22-23.
[2] . Henri Longnon, ed. Garnier, París, 1938, traduce smalto por ‘piedra’, y André Pézard, ed. Gallimard, París 1965, por ‘mármol’.
[3] . Este verbo francés no tiene equivalente en castellano (N. del T.)
[4] . Homero, Odisea, XI, 634.
[5] . Porphyrii Quaestionum Homericarum, ed. Schrader-Teubner, Leipzig, 1880.
[6] . La atribución de esta definición a Aristóteles es dudosa. Tal vez se trate de un error de copista.
[7] . R. Guénon, El Reino de la Cantidad y el signo de los Tiempos, ed. Paidós, Barcelona, 1997.
[8] . Según la glosa de H. Longnon, op. cit., (en p. 137, n. 2).
[9] . Louis Cattiaux, El Mensaje Reencontrado, XXIV, 33’.
[10] . Virgilio, Enéida VI, 126-131.
[11] . Hermes Trismegisto, “Poimandrés” IV, 4, en Corpus Herméticum. (Existe una traducción al español: Textos Herméticos, ed. Gredos, Madrid, 1999.)
[12] . Ch. Guignebert, Le Christ, ed. Albin Michel, Paris, 1969, p. 339.
[13] . Véase Scout, Hermética, ed. Clarendon Press, Oxford, 1924, vol. I, p. 262.
[14] . I Corintios II, 16.
[15] . En Obras completas, ed. Bac, Madrid, 1980, p. 604.
[16] . En Obras completas, ibidem, p. 537.

lunes, marzo 10, 2008

ALQUIMIA Y RELIGIÓN (novedad editorial)

Me complace dar, al lector de este blog, noticia de esta novedad editorial aparecida en Siruela, obra de nuestro estimado autor R. Arola, citador asiduo de nuestro presente Pernety, y esclarecedor del momento actual en cuanto a simbolismo ancestral se refiere. Para ello hemos utilizado la misma sinopsis presentada en http://www.arsgravis.com/ y http://www.siruela.com/uela.com/ .
Alquimia y religión.
Los símbolos herméticos del siglo XVII
Raimon Arola

SINOPSIS
En este libro se incide en el estudio de la alquimia tal y como se conformó en el Renacimiento, en especial a partir de Paracelso, cuando se convirtió en el lugar donde algunos sabios concentraron un tesoro de conocimiento y desarrollo espiritual que, según ellos, debía llegar a convertirse en el núcleo interior y secreto de la tradición cristiana, así como en el impulso necesario para una reforma del pensamiento religioso. Pero con el racionalismo que se impuso en Europa a finales del siglo XVII, esta ciencia o arte se incluyó en el cajón de sastre que hoy en día se conoce como esoterismo y se la consideró como algo completamente ajeno a la religión. Sin embargo, tras la aparente locura
de los antiguos alquimistas se esconde una enseñanza que merece ser tenida en cuenta por los filósofos e historiadores de las religiones, de las artes y de las ciencias actuales. Sus postulados esclarecen registros y modos del ser humano que han permanecido olvidados o enmarcados en campos disciplinares ajenos a la vida del espíritu. Con este olvido, se ha marginado del pensamiento occidental su universo simbólico más íntimo, expresado básicamente por medio de imágenes.