lunes, octubre 30, 2006

Las Lampodoforias y Vesta









Los griegos tenían infinidad de otras fiestas, tales como la solemnidad de las lámparas, llamadas por eso lampadoforias, instituidas en honor a Vulcano, Minerva y Prometeo. Hemos visto en los capítulos de estos dioses que eran dioses puramente químicos; de sus fiestas se debe juzgar en el mismo sentido. Los altares que eran
comunes a los tres indican suficientemente que se debe pensar de ellos como siendo la misma cosa, o al menos como teniendo una gran analogía. Pues finalmente ¿qué se entiende por Vulcano, uno de los principales entre los doce grandes dioses de Egipto? ¿no es este el fuego o el obrero que se sirve del fuego? ¿Qué era Prometeo? ¿No está representado como el inventor de muchas de las artes que se hacen con el fuego? Según lo que dice Esquilo en estos términos que presta a Prometeo: ¿Qué diré? ¿cuántas de las comodidades ignoradas no he de enseñar a los hombres?
¿Quién es el que ha encontrado antes que yo el hierro, la plata, el oro, el cobre y la manera de trabajarlos? Nadie se jactará de ello, si no quiere mentir. Prometeo es el inventor de las artes. Es él quien robó una chispa del fuego celeste para comunicarlo a los hombres. Él mostró a Hércules el camino que había de tomar para llegar al jardín de las hespérides. Orfeo habla de él como si hubiera sido el esposo de Rea. Esquilo lo llama[1] inventor de la medicina que cura todos los males. ¿A qué otra mezcla de drogas o a qué otra composición se ha atribuido jamás la propiedad de curar todos los males, sino a la medicina dorada o piedra filosofal? Sin duda había una misteriosa razón para levantar un altar común a estas tres divinidades y parece ser que era la misma que hacía observar las mismas ceremonias de las lámparas en sus solemnidades. ¿Por qué estas lámparas encendidas sino para
representar el fuego del que Vulcano y Prometeo eran sus símbolos? ¿podía ser este fuego nuestro fuego de forja y de las cocinas, ciertamente conocido antes que a Vulcano y a Prometeo, aunque se diga
que fueron sus inventores?
Tal es el origen sin duda de este fuego que los g
riegos y los romanos mantenían encendido perpetuamente en honor de Vesta, pues Vesta ha sido considerada tanto como la tierra como el fuego y así mismo como diosa del fuego. Diodoro de Sicilia y Orfeo dicen que era hija de Saturno, lo mismo que Ovidio en el sexto libro de sus Fastos:Semine Saturni tertia Vesta suit.
Él creía que habían habido dos Vestas, una madre de Saturno y otra hija del mismo; la primera era tomada por la tierra y la otra por el fuego: Vesta eadem est, & terra: subest vigil ignis utrique significant sedem terra focusque suam. Nec tu aliud Vestam, quam vivam intellige flammam.
No se representaba a Vesta bajo ninguna figura porque el fuego no tiene propiamente ninguna determinada. Es él que da la forma a todos los seres, el que los anima, que los vivifica y sólo puede ser representado simbólicamente. Para ellos se contentaban en mantener
un fuego siempre encendido en el templo de Vesta y este cuidado se confiaba a las jóvenes vírgenes a las que llamaban vestales. Si por negligencia de éstas el fuego se extinguía eran castigadas con la muerte. Valerio Máximo[2] dice que el gran pontífice Licino condenó a una de ellas a ser quemada viva por haberlo dejado extinguir una vez durante la noche. Tito Libio[3] considera como una cosa sorprendente y una especie de prodigio el hecho de que se hubiera sido tan negligente como para dejar extinguir este fuego una vez.Por todo ello se ve el respeto que se tenía por el fuego. Ciertamente este culto religioso había venido de Egipto, donde Vesta y Vulcano eran considerados con gran veneración, como se puede juzgar por el famoso templo de este dios donde se alimentaba a Apis. Así mismo estaba establecido que de entre los sacerdotes que estaban al servicio de este templo se escogiera a los reyes. Las otras naciones consideraban a Vulcano como el último de los dioses porque era cojo y había caído del Cielo, dice la fábula, mientras que en Egipto se le consideraba como uno de los principales; esto es porque los egipcios entendían por Vulcano al fuego de la naturaleza que lo anima todo y que representaban simbólicamente con el fuego común de nuestras cocinas; los griegos y las otras naciones tomaron el símbolo por la cosa misma. Los fuegos o lámparas encendidas y alimentadas en Egipto, dieron lugar a las
solemnidades de las lampodoforias y a los fuegos que las vestales mantenían entre los romanos. Las intenciones de los institutores mal interpretadas son la fuente de los abusos.

[1] . Lo principal es que si uno caía enfermo no tenía defensa, alguna cosa que pudiera comer, untarse o beber, sino que por falta de medicina, se iban extenuando, hasta que yo les mostré las mixturas de los remedios curativos con los que ahuyentan toda dolencia. Esquilo, Tragedias, Prometeo encadenado, v. 476.
[2] . Valerio Máximo, Lib. Cap. 1.
[3] . Tito Libio, De Bello Punico, lib. 8.

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