domingo, noviembre 10, 2013

CORRESPONDENCIA COMPLETA entre René Guénon y Louis Cattiaux

Por primera vez, y gracias a la amable colaboración de sidi Abd-el-Wahed Yahia, hijo de René Guenon, publicamos la traducción al español de la correspondencia completa entre René Guenon (1886-1951) y Louis Cattiaux (1904-1953).
A pesar de que su relación espistolar duró solamente algunos años (del 17 de noviembre de 1947 al 10 de octubre de 1950), estas cartas tienen un gran valor, pues no sólo nos muestran a dos personajes que defienden a ultranza la Tradición primordial, sino que se enfrentan sin paliativos al materialismo moderno, al ateísmo y a la ciencia profana que imperan en el mundo. Ambos denuncian su inversión, su banalidad, el utilitarismo mercantilista, la progresiva aceleración del ritmo de vida, la falsificación generalizada, la des-humanización y el caos creciente.

Estas cartas incluyen, además, un contenido doctrinal de gran interés que hoy día sigue siendo poco común.

LA PUERTA, nueva edición, LOS ORÁCULOS Y LA PROFECÍA

Presentacón.
Apropósito del oráculo de la divina botella
Charles d’Hooghvorst (traducción: J.M.Rotger)
El oráculo en la tradición hebraica.
J.-C. Lohest (Traducción: Jeanne Lohest)
Los Oráculos Caldeos y la profecía.
Pere Sánchez
La filosofía de los oráculos de Porfirio.
Carolina Thuysbaert (traducción: Sergi d’Hooghvorst)
La Teosofía de Tübingen.
Hans van Kasteel (traducción: Pere Sánchez)
La Teosofía de Tübingen.
(Traducción: Hans van Kasteel)
El himno Dies Irae.
Carmen de la Maza / Pere Sánchez
Es extraordinario mensaje profético de Louis Cattiaux.
Emmanuel d’Hooghvorst
Diálogos entre Louis Cattiaux y Emmanuel d’Hooghvorst.
Selección de Eléonore d’Hooghvorst

(traducción: Sergi d’Hooghvorst)

lunes, agosto 12, 2013

RESEÑA A PROPÓSITO DEL LIBRO DE RAIMON AROLA "EL SÍMBOLO RENOVADO"

Tras haber leído atentamente el recién editado libro de Raimon Arola, (doctor en Historia del Arte y profesor de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Barcelona), “El Símbolo Renovado, a propósito de la obra de Louis Cattiaux” desde la editorial Herder, considero necesario manifestar que, con un estilo sencillo y claro, Arola ha conseguido plasmar una clave, en estos nuevos tiempos, para la introducción a la lectura del Mensaje Reencontrado así como para el estudio de toda la obra de Louis Cattiaux, situado en su época y trasladado a la “intemporalidad”. Al leerlo, lo que se podría decir del Mensaje Reencontrado, divagando o intuyendo Arola lo dice precisando y puntualizando.
Como ejemplo expongo aquí un fragmento del “Símbolo Renovado” donde se señala el interés de Cattiaux por la obra de Pernety, lo que atañe a este blog. ¡Enhorabuena Sr. R. Arola.
¡El Arte expresado en las artes!


Cuando, en 1946, Cattiaux publicó El Mensaje Reencontrado, uno de sus amigos, llamado James Chauvet, le sugirió que le enviase un ejemplar a Guénon, que por aquel entonces ya vivía en El Cairo. Chauvet, muy interesado por los temas esotéricos y en especial por los misterios del santo Graal, se había desmarcado de las tendencias ocultistas que proliferaban en París y se había convertido en seguidor de la corriente tradicionalista preconizada por Guénon.
     Tras recibir el ejemplar y en contra de lo que acostumbraba, Guénon escribió una reseña laudatoria a la obra de Cattiaux, y a partir de este hecho, se inició una intensa correspondencia entre ambos, con encuentros y desencuentros. Para conocer, aunque sea superficialmente, la relación entre estos dos personajes, debemos comenzar por la crítica a El Mensaje Reencontrado que publicó Guénon en 1948 y cuyo punto esencial creemos que se encuentra en la siguiente idea repetida en dos ocasiones:

No sabemos lo que los especialistas del hermetismo, si aún existen realmente competentes, opinarán de este libro y cómo lo valorarán: pero lo cierto es que está lejos de ser indiferente y que merece ser estudiado cuidadosamente por todos aquellos que se interesen por este aspecto particular de la tradición.[1]

Guénon ya había escrito sobre alquimia y hermetismo en otras ocasiones, sobre todo cuando se interesó por el libro de Julius Evola La tradición hermética.[2] Entonces afirmó que el hermetismo era una tradición de origen egipcio que se había transmitido a las culturas posteriores como una cosmología, pero no como una metafísica primordial. Y que la alquimia era cierta práctica de la cosmología hermética que, inevitablemente, debería comprenderse como una “alquimia espiritual”. Cuando se inició la correspondencia entre ambos, Cattiaux estuvo del todo deacuerdo con la idea de denominar hermetismo a lo que él acostumbraba a llamar alquimia, pues le pareció que eran estrictamente sinónimos. Pero sucedió de distinto modo con el resto de la argumentación. Cattiaux había estudiado  en profundidad el Dictionnaire mytho-hermétique de Dom Pernety, así como otras obras clásicas en las que el hermetismo y la alquimia definen una misma realidad. Sin embargo, y como explica Antoine Faivre,[3] los ocultistas apenas utilizaron el término hermetismo, y fue entonces cuando Evola lo recuperó. Aunque Evola escribió en italiano (o quizá por eso), el conjunto de estas variaciones se deben situar  en el contexto parisino, pues en la cultura anglosajona nunca dejó de usarse el término hermetismo.
En la correspondencia entre Cattiaux y Guénon, encontramos las siguientes reflexiones que se refieren a este tema. En primer lugar, Cattiaux escribe lo siguiente:

La palabra alquimia, tan desviada y confundida por todos o casi por todos con “la crisopeya” puede ser un espantajo para muchos; los términos “tradición primordial”, que le pertenece, o “gnosis”o “hermetismo” me parecen menos repelentes. La palabra alquimia me parece reservada para los “locos de Dios”, que son también los “sabios de Dios” ¡y existen muy pocos en el mundo”.[4]

A lo que contesta Guenon:

La palabra “alquimia” da lugar, en efecto, en la mayoría de gente, a la confusión a la que usted alude, y he tenido que señalarlo en varias ocasiones; creo que es la de “hermetismo” la que sería la más adecuada (o entonces se podría decir “alquimia espiritual” para evitar cualquier equívoco). “Gnosis” tiene un sentido mucho más amplio y, por otro lado, es fastidioso que muchos confundan “gnosis” con “gnosticismo”, lo que podría no ser la misma cosa. En cuanto a la “Tradición primordial”, la expresión no sería aplicable en este caso, pues se trata de una forma de tradición derivada, como es el caso, además, de todas las que se puedan conocer en la actualidad.[5]

De este diálogo se desprende no solo el hecho de dilucidar una cuestión nominalista, sino que también implica una comprensión del “acto simbólico” muy distinta en ambos autores. Mientras que, para Guenon, la unidad de todas las tradiciones solo se podía encontrar en lo no-manifestado, para Cattiaux esta unidad necesitaba complementarse con el proceso inverso, es decir, sería en lo manifestado donde actuaría la ciencia divina, dando como resultado una unidad en la manifestación última, y esta manifestación sería, justamente, la piedra filosofal, el Nombre, Cristo, aquello concreto e histórico que se conoce en la manifestación. Pues, si la verdad intrínseca a toda tradición espiritual tan solo se pudiera encontrar en lo no-manifestado, se negaría también la tradición alquímica, y con ella toda la tradición de la búsqueda del Dios manifestado, como apuntaron Basilio Valentín, Nicolas Valois, Cattiaux y tantos otros.
Así, el término hermetismo sería el más correcto para expresar la unidad de todas las tradiciones, pero a condición de que no se separe del término alquímico, como aparece en unas notas que Cattiaux apuntó en los márgenes de un libro de René Guenon titulado Aperçus sur l’Initiation, tal vez durante el mismo periodo en el que tenía lugar su relación epistolar.



[1] .  Noticias sobre la pintura de Cattiaux según sus contemporáneos: www.beyaeditions.com/documentation/traditionartethermetisme.htm.
[2]Formas tradicionales y ciclos cósmicos, Obelisco, Barcelona, 1984, pp. 99 y ss.
[3] .  Wouter J. Hanegraaff, Antoine Faivre, et al., Dictionary of Gnosis and Western Esotericism, Brill, Leiden, 2005, voz: Occult/Occultism.
[4] .  “Paris-Le Caire, Correspondance entre Louis Cattiaux et René Guénon de 1947 à 1950 », en Miroir d’Isis, 2011, p. 82.
[5]Ídem, p. 88.


sábado, junio 08, 2013

EL SÍMBOLO RENOVADO, de Raimon Arola




Libro importante del profesor Raimon Arola para la difusión del Mensaje Reencontrado, de Louis Cattiaux publicado por la editorial Herder. Reproduzco aquí su SÍNTESIS de presentación:



Hoy en día el símbolo se identifica muy a menudo con ciertos esoterismos de escasa profundidad intelectual, con una especie de magia infundada sin relación alguna con la religión o las ciencias humanas. La presente obra propone lo contrario, a saber, un esoterismo bien entendido que podría ser el vínculo que permita un diálogo interreligioso y globalizado. Se trata de una propuesta que no es nueva, pues ya ha brillado con luz propia a lo largo de la historia, sobre todo ene. Renacimiento, cuando la filosofía hermética pretendió reunir en torno al cristianismo las antiguas tradiciones paganas.
Para desarrollar dicha propuesta, el autor  se vale de un personaje especialmente singular: Louis Cattiaux, un creador polifacético que, como otros similares, la historia se empeña en marginar. Este filósofo, químico y alquimista, que hizo del arte una filosofía y de las vivencias una sabiduría, anticipó horizontes y anunció aquello que ahora, setenta años después, va viendo la luz. Así, en su obra convergen los elementos necesarios para una reflexión sobre el sentido del símbolo en el tercer milenio de la era cristiana, en un mundo globalizado y, a su vez, profundamente individualizado.

La semilla interdisciplinar de Cattiaux quedó depositada en un libro también inclasificable, El mensaje reencontrado. La presente obra es una exhortación al conocimiento de ese mensaje reencontrado o símbolo renovado, en el que las tradiciones de nuestros antepasados se aúnan con la experiencia personal. Raimon Arola pretende abrir un ámbito de estudio que permita recobrar la riqueza de los símbolos tradicionales y hacerlos presentes y vivos

lunes, abril 22, 2013

EL SUEÑO DEL ALQUIMISTA, de Catherine d'Oultremont


 He aquí la edición (ediciones Obelisco) de este libro que además de interesante es fascinante.


El sueño de un alquimista es una fábula que arrastra al lector al fascinante mundo de la alquimia, un verdadero bosque de símbolos en el que no es nada difícil perderse. Gracias a la ayuda de un guía que conoce en París, el protagonista penetra poco a poco en el sentido de estos símbolos y reencuentra el camino de su laboratorio.

Quizás este libro sea únicamente un sueño que nos recuerda algo esencial: hay que saber soñar filosóficamente.

domingo, enero 13, 2013

Nueva edición en Beya Éditions, PARACELSE, DORN, TRITHÈME.


 
Si hay una luz en nosotros es que Dios la ha puesto ahí, y no algún maestro terrestre. Entonces pues, si Dios ha puesto esta luz en nosotros también hará que ella se manifieste, que brille y que por ella vean claro aquellos que desean ser esclarecidos.
(Paracelso)

El presente volumen pone de relieve el parentesco existente entre la alquimia y el misterio de la creación, tanto la del mundo como la del hombre, a través de la doctrina de Paracelso, de su maestro Trithemo y de su discípulo Dorn. Ahí se encuentra la huella de los verdaderos hijos de Hermes.

El lector descubrirá la exégesis alquímica del primer capítulo del Génesis, una lectura explicativa, línea por línea, de la famosa Tabla de esmeralda de Hermes, texto fundamental de la alquimia, recetas alambicadas, y una teoría filosófica sobre los lazos entre el pensamiento, el espíritu y el alma.

-         Cuatro obras maestras de Gérard Dorn (c. 1530-1541):
-         La Luz física de la naturaleza; La Monarquía física; 
-   La compilación de quimia paracélsica sobre las transmutaciones de los metales; La Genealogía de los minerales;
-         Los Secretos de la creación, atribuida a Paracelso (1493-1541)
-         Algunas cartas escogidas de la correspondencia de Trithemo (1462-1516)

Todos estos textos son publicados en francés por primera vez. La obra termina con un estudio histórico sobre la vida de Paracelso.
¡Ojalá pueda esta edición participar en la primavera hermética deseada al final del siglo XX, por un discípulo del Arte!