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sábado, mayo 05, 2007

El Retorno de los Argonautas (3)



Una expedición tan peligrosa, una navegación tan penosa, la ruta que los argonautas han seguido tanto al ir como al volver, requiere más tiempo del que algunos autores comprenden. Unos aseguran que todo fue acabado en un año, lo que no estaría de acuerdo con los dos años de permanencia de Jasón en la isla de Lemnos. Sería preciso entonces computar tres años, tiempo que los barcos de Salomón emplearon para buscar el oro en la isla de Ofir. Pero los mitólogos, en vano intentaron determinar la duración de la navegación de los argonautas. Si Jasón era joven cuando partió hacia Cólquide, es cierto que Esón no era viejo, no más que Pelias. Sin embargo los autores nos los representan como dos viejos decrépitos, en el retorno de los argonautas. La prueba es simple en la tabla genealógica que sigue.
Eolo tuvo por hijos a:
Creteo que tuvo de Tiro a Esón y este con Alcimede tuvo a Jasón.
Atamas con Nefelé tuvo a Frixo que con Hele tuvo a Argos, Frontis, Melas y Cilindo.
Salmoneo tuvo a Tiro y ésta con Neptuno a Neleo y Pelias y este a Acasto.
Se ve en ello que Pelias, Esón y Frixo debían de ser casi de la misma edad, Calcíope, mujer de Frixo, era hermana de Medea e hizo todo lo que estuvo en su poder para favorecer la pasión de Jasón por su hermana. Frixo era joven cuando desposó a Calcíope, que no debía de ser vieja, cuando Jasón, de edad de unos veinte años, llegó a Colco, puesto que Medea, su hermana, también era joven. Es preciso, pues, que los mitólogos concluyan o que la expedición de los argonautas ha durado muchos años o que Pelias y Esón no eran tan viejos como los autores dicen. Esta dificultad no sería fácil de resolver con toda claridad para los mitólogos. Pero parece que los autores de los relatos del viaje a Cólquide no están muy apenados de lo que podría resultar de ello.
Los que estaban en el caso del arte hermético sabían bien que estas pretendidas dificultades desaparecían a los ojos de los filósofos, cuya manera de comprender los meses y los años es bien diferente de la del común de los cronólogos. Se ha visto en el tratado de este arte sacerdotal que los adeptos tienen sus estaciones, sus meses, sus semanas y que su manera de comprender la duración del tiempo varía según las diferentes disposiciones u operaciones de la obra. Es por lo que no parecen estar de acuerdo entre ellos cuando fijan la duración de la obra, los unos dicen un año, los otros quince meses, otros dieciocho, otros tres años. Incluso se ve que lo suben hasta diez y doce años. Se puede decir en general que la obra se acaba en doce meses o cuatro estaciones que son el año filosófico, pero esta duración, aunque compuesta de las mismas estaciones, es infinitamente abreviada en el trabajo de la multiplicación de la piedra, y cada multiplicación es más corta que la que le precede. Explicaremos estas estaciones en el diccionario Mito-Hermético, que comprende un seguimiento necesario para esta obra. Es en este sentido que se ha de explicar la duración de los viajes de Osiris y de Baco; también se ha de poner atención a que cada fábula no es siempre una alegoría entera de la obra completa. La mayor parte de los autores sólo tienen una parte como objetivo y más comúnmente las dos obras, la del azufre y la del elixir, pero particularmente éste último, como siendo el fin de la obra antes de la multiplicación, que puede dispensarse de hacer, cuando uno se quiere quedar allí.
La historia de Nefelé es una fábula, dice el abad Banier, (tom. III, p. 203). La del transporte del Toisón de oro a Cólquide, lo es también puesto que dice: Para explicar las circunstancias tan visiblemente falsas, los antiguos mitólogos inventaron una nueva fábula, y dijeron, etc. Se puede dudar de que el viaje de Jasón desde el monte Pelión a Yolcos, la pérdida de su zapato y su pasaje del río Anaure, o Enipea según Homero,[1] sobre los hombros de Juno, no estén señalados también en el mismo lugar. Ciertamente no se creerá que la nave Argo hubiera sido construida con robles parlantes. Casi todos los trazos que componen la historia de los compañeros de Jasón, cada uno en particular, son reconocidos como fabulosos, ya sea en su genealogía, puesto que todos son hijos de dioses, o en sus descendientes. Sería muy largo entrar en detalle respecto a esto.
He aquí lo que ha precedido a la partida; veamos la navegación. La infección general de las mujeres de Lemnos, ocasionada por la irritación de Venus, no es verosímil como para hacer desaparecer la ira de la diosa, o lo que sería tener mala idea respecto a la delicadeza de los argonautas, que querían bien a las Lemnianas y lejos de hacer en esta isla una estancia de dos años, ¿cómo habrían pasado allí dos días?
El abandono de Hércules en la Troada, quien fue a buscar a Hilas raptado por las ninfas; los gigantes de Cícico que tenían cada uno seis brazos y seis piernas; la fuente que la madre de los dioses hizo salir de la tierra para que Jasón pudiera expiar la muerte involuntaria de Cícico. La visita hecha a Fineo, molestado sin cesar por las harpías, cazadas por los hijos de Bóreas, es una ficción que oculta sin duda una verdad;[2] los choques entre sí de las rocas Cianeas o Simplégades, es una fábula. La fijación de las rocas y la paloma que pierde su cola en el trayecto, no son más verdad. Los pájaros de la isla de Arecia, que lanzaban desde lejos sus mortíferas plumas a los argonautas, no existieron jamás. En fin, helos aquí en Cólquide y todo lo que pasó allí son fábulas tan extraordinarias como difíciles de explicar. El encantamiento de Medea, el dragón y los toros con los pies de bronce, los hombres armados que salieron de la tierra, las hierbas encantadas, el brebaje preparado, la victoria de Jasón, su partida con Medea se ha podido decir solamente que todas estas fábulas no son más que un puro juego de la imaginación de los poetas. Vayamos al retorno de los argonautas. Los poetas han imaginado la muerte de Absirto. Los relatos de este retorno son extravagantes.
El de Onomácrito no es verosímil y el de Apolonio lo es aún menos. Es una ficción. Los pueblos citados por estos autores son o desconocidos o inexistentes en el tiempo de estos poetas, donde están emplazadas estas aventuras. Lo que pasa en el lago Tritónide es un cuento sobre el cual se debe de ver poca verdad. La historia de Jasón y la de Medea están, en fin, tan llenas de ficciones que se destruyen unas a otras, y es bien difícil de establecer algo de cierto respecto a ellas. ¿No debe de sorprender que después de tales declaraciones, el abad Banier haya emprendido la tarea de dar estas fábulas por historias reales y que haya querido hacer el esfuerzo de hacerlas verdaderas con las pruebas que aporta? Yo no me he propuesto discutir todas sus explicaciones, lo dejo al juicio de los que no se dejan deslumbrar por la gran erudición.

[1] . Homero, Odisea, lib. 2, vers. 237.
[2] . Banier, op. cit. p. 229.

jueves, noviembre 02, 2006

Juegos Ístmicos




Los juegos ístmicos no tienen una fundación más cierta que los otros, se ignora igualmente a su institutor y el motivo que les dio a lugar. Si consideramos lo que relatan los autores, sólo encontramos fábulas. Plutarco[1] dice que Teseo los instituyó en honor a Neptuno, imitando a los que Hércules fundó en honor a Júpiter olímpico, es decir, a imitación de los juegos olímpicos. Otros los atribuyen a Sísifo, hijo de Eolo y hermano de Atamas, con motivo de la muerte de Melicertes, cuya historia se cuenta de la siguiente manera.
Atamas, rey de los orcomenios, pueblos de Beocia o de Tebas,[2] repudió a su mujer Nefelé, de la que había tenido dos hijos, Frixo y Hele, para desposar a Ino, hija de Cadmo, de la que tuvo dos hijos, Learco y Melicertes. Atamas había determinado repudiar a Nefelé porque Baco la había vuelto insensata. Ino convenció con sus discursos a Atamas, y éste persiguió a los dos hijos de Nefelé hasta el punto de obligarlos a salvarse sobre un carnero que tenía la piel de oro. Juno vengó esta persecución que Ino había suscitado, esta diosa agitó de furia a Atamas que se imaginó ver a Ino transformada en leona y sus dos hijos en leoncillos. Cogió a Learco y lo mató golpeándolo contra
una roca. Ino huyó con su hijo Melicertes que tenía entre sus brazos. Se refugió sobre la roca Moluria, desde donde se precipitó al mar con su hijo. Un delfín llevó el cuerpo de Melicertes al istmo de Corinto, donde Sísifo, hermano de Atamas, le hizo unos soberbios funerales e instituyó
los juegos ístmicos en su honor. El poeta Arquias dice que estos juegos no fueron instituidos en honor a Neptuno, sino en honor a Palemón. Pues la fábula añade que Neptuno compadeciéndose de Ino y de Melicertes, transformó a la madre en Neréida y al hijo en Palemón. Estos juegos se hacían casi con las mismas ceremonias y los mismos ejercicios que los otros.
Estos juegos se celebraban cada cinco años y se coronaba a los vencedores con ramas de pino. Los corintios los consideraron como época, lo mismo que los habitantes del Istmo. Toda esta historia está gravada con el sello del arte hermético, como las que han dado lugar a los otros juegos. En ella se ve el origen del toisón de oro y sólo esto sería suficiente para probarlo, pero con los incrédulos no se ha de ser avaro en pruebas. Sigamos, pues, esta historia resumida. Nefelé viene de Νεφέλη, nube, mujer de Atamas,
hijo de Eolo, dios del viento, porque es en el aire encerrado en el vaso donde se elevan en vapores las partes volátiles de la materia filosófica. Estas partes se reunifican en gran número en forma de nube; he aquí el matrimonio de Atamas con Nefelé, pues Atamas viene de α completivo y de Θαμά, hecho de αμα, juntos. De este matrimonio nacieron Frixo y Hele. Hele huyendo con su hermano sobre un carnero con la pielde oro, cayó al mar y se ahogó; Frixo fue llevado a la Cólquide.
La fermentación de las partes volátiles que se reúnen en una nube, produce un movimiento y una agitación en la
materia que se encuentra en el fondo del vaso, donde está la parte fija aurífica de la materia, es decir, el toisón de oro, que también se volatiliza con la parte mercurial acuosa; he aquí el nacimiento y la huida de Frixo y Hele, puesto que Frixo viene de φριξ, agitación, ruido de las olas. Hele se ahogó en su huida, porque estas parte
s volátiles se precipitan en el agua mercurial que está en el fondo del vaso, llamado mar por los filósofos, lo que está expresado por Hele, que viene de έλος, pantano, agua durmiente. La locura de Nefelé excitada por Baco es la fermentación de la materia mercurial excitada por el oro filosófico, designado por Baco, como hemos visto en su capítulo. Atamas repudió a Nefelé y desposó a Ino, de la que tuvo dos hijos, Learco y Melicertes. Ino es el mercurio purificado por la sublimación filosófica, pues Ino viene de Ι΄νέω, purgar. De este segundo matrimonio, es decir, de las partes purgadas, purificadas y reunidas, nació Learco, es decir, la reunión de los principios de la piedra de los filósofos, puesto que Learco viene de λάας, piedra, antiguamente λεώς, y de άρχή, principio; lo que indica al mismo tiempo la razón por la que el autor de la fábula ha figurado que Atamas lo había matado contra una piedra, porque a medida que las partes volátiles se fijan, pierden su movimiento y su volatilidad, que son indicio de la vida, y el reposo, símbolo de la muerte. Ino al ver esto se precipitó desde la roca Moluria al mar con su hijo Melicertes, que llevaba entre sus brazos; es como si se dijera que la parte terrestre purificada y blanca, que contiene el fruto filosófico, se precipita al fondo del vaso y se encuentra sumergida por el agua mercurial.
Es lo que ha expresado muy bien Ripley, ya citado en una ocasión parecida, cuando dice: Cuando la tierra se turbe, las montañas se precipitarán al fondo del mar, lo que expresa la turbación y la excitación de Ino y la sumersión en el mar. La tierra filosófica nadaba anteriormente como una
isla flotante, lo que es significado por la roca Moluria, de Μολέω, ir acá y allá, y de ρoώξ, roca.
Neptuno puso a Ino entre el número de las nereidas, le dio el nombre de Leucotea, como si se dijera blanca diosa, de Λευκός, blanco, y Θεός, dios; porque cuando la tierra se precipita es blanca, y como se parece a la papilla, según Filaleteo[3] y muchos filósofos, Neptuno da el nombre de Palemón a Melicertes, de Πάλη, de donde se hace Παλημιτιον, potaje y Palemón. La fábula del nacimiento de Diana y Apolo viene a ser esto, pues se dice que la isla de Delos era flotante y que Neptuno la fijó en favor de Letona; véase la explicación de esto en el tercer libro. Un delfín transportó a Melicertes al Istmo de Corintio, donde Sísifo le hizo unos soberbios funerales e instituyó los juegos ístmicos en su memoria. Los funerales son la operación del elixir o la perfección de la obra; pues Sísifo era hijo de Eolo, como Atamas, y el uno hace conocer al otro sin necesidad de explicación. Si se quiere atribuir la institución de estos juegos a Teseo, la relación con la medicina dorada no será menos evidente, como se puede ver por lo que hemos dicho de Teseo.


[1] . Plutarco, Vida de Teseo.
[2] . Ovidio, Metamorfosis, lib.4.
[3] . I. Filaleteo, Enarrathio Methodica.